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Pandemia de COVID-19: Más de 4 mil 500 médicos y enfermeras fallecidos

Hospital COVID-Foto Galo Cañas Rodríguez-cuartoscuro-2

En febrero de 2020, fueron los primeros en enfrentar la amenaza, sin insumos, sin preparación y prácticamente a ciegas

El 20 de abril de 2020, en medio de las sirenas de las ambulancias, y de médicos y enfermeras que asomaban lágrimas desde las gruesas mascarillas, fue despedida la doctora Alicia Soto, jefa del área de Radiología del Hospital Regional del ISSSTE en Culiacán.

La doctora fue una de las primeras bajas que se tuvo en Sinaloa dentro de la llamada “primera línea”, es decir los médicos, enfermeras y el personal de salud que combatía al virus que llegó de China entre penurias, carencias, miedo y prácticamente a ciegas. Ocho días antes había fallecido el encargado de la farmacia del mismo hospital.

El 1 de abril de ese mismo año, médicos y enfermeras del Hospital General Regional número 1 del IMSS en Culiacán realizaron una protesta por la carencia de insumos y la baja calidad de los existentes para tratar a pacientes con COVID-19, así como las malas medidas en la ruta crítica de atención.

Las manifestaciones por la falta de equipo especializado para el personal médico y de enfermería para reducir contagios, se replicaron prácticamente en todos los estados del país durante varias semanas. Pero las muertes y los contagios entre el gremio continuaron.

El personal que atendía a los primeros enfermos de COVID-19, además se enfrentó esos primeros meses al rechazo social, recibieron agresiones y amenazas de personas que temían contagiarse.

A principios de ese mes, habitantes del municipio de Axochiapan, en Morelos, amenazaron con quemar el hospital si recibían a pacientes con Covid.

“Si traen enfermos con coronavirus, los quemamos, eh, los quemamos”, advirtieron entonces los pobladores.

Ese mismo mes se registró un brote de casos entre el personal del Hospital Regional Número 1, ubicado en Cuernavaca. Este habría iniciado luego que el 23 de marzo de ese mismo año, cuando inició la Jornada Nacional de Sana Distancia, un derechohabiente llegó al área de urgencias y fue atendido por una médica urgencióloga, un residente y tres enfermeras, quienes no contaban con los materiales y equipos de bioseguridad necesarios para enfrentar el coronavirus.

Nuevos brotes se presentaron en otros hospitales del país.

Durante esa primera ola de la pandemia, que de acuerdo a Salud Federal se prolongó del 16 al 26 de septiembre de 2020, fallecieron 1 mil 924 trabajadores de la salud y se contagiaron 124 mil 127.

Amnistía Internacional (AI) reportó que en esa fecha, la cifra de trabajadores de salud fallecidos en el país, que calculaba en 1 mil 320, era la más alta a nivel mundial, donde se habían registrado 7 mil decesos en ese sector.

DURANTE LA PANDEMIA. El personal de salud, la primera atención. Foto: Édgar Negrete/Cuartoscuro.com.

“Que más de 7 mil personas mueran mientras intentan salvar a otras es una crisis de una escala asombrosa”, lamentó Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional, y añadió “las personas trabajadoras de la salud siguen muriendo a un ritmo espantoso en países como México, Brasil y Estados Unidos”.

Poco a poco las protestas cesaron, mientras los hospitales se reconvertían para atender a pacientes con COVID-19, pero las muertes y los casos en la “primera línea” no cesaron.

En diciembre de 2020 inició la Estrategia Nacional de Vacunación en México, comenzando con los médicos, enfermeras y el personal que atendía a pacientes con Covid, así como adultos mayores y personas con comorbilidades.

Las vacunas no impidieron que las muertes siguieran. En la segunda ola, (27 de septiembre de 2020 al 17 de abril de 2021), murieron 2 mil 075 trabajadores de la salud y 108 mil 680 se infectaron. Los decesos registrados en ese lapso han sido los mayores entre el gremio de la salud.

En el mundo, el virus SARS-Cov-2 que ocasiona el COVID-19 mutó, y las nuevas variantes como Delta, que se detectó por primera vez en la India, pusieron nuevamente en jaque a los gobiernos, generando nuevas oleadas de casos.

Así en la tercera ola, y ya con las dos vacunas estipuladas para obtener mayor inmunidad ante el virus, aún cuando se aclaró que esto no evitaría contagiarse pero sí disminuir una enfermedad grave, se logró una reducción de muertes y casos.

Para la tercera ola (6 de junio al 23 de octubre de 2021), en el país fallecieron 458 trabajadores de la salud y 44 mil 979 se contagiaron de COVID-19. Las cifras hasta ese momento más bajas en comparación con las dos olas anteriores.

Pero en noviembre de 2021 surgió en Sudáfrica la variante Ómicron, y con ella se dispararon otra vez los casos, ocasionando la mayor escalada de contagios durante la pandemia, cuando ya se vivía una “nueva normalidad”, en la que las actividades sociales y laborales, se habían reanudado casi al cien por ciento.

A diferencia de olas anteriores, los decesos se reportaron en menor escala, pero no cesaron. La Cuarta Ola, que aún no concluye, ocasionó 99 muertes y 115 mil 377 contagios entre el personal de la “primera línea”.

En total, y con corte al 19 de febrero pasado, Salud Federal da cuenta de 4 mil 556 decesos entre médicos, enfermeras, personal de laboratorio, odontólogos y otros trabajadores de salud, sus muertes representan el 1.44 por ciento de todas las ocurridas en el país hasta esa fecha.

Además entre la “primera línea” se registraron el 7.81 por ciento de todos los casos ocurridos en México. Es decir 408 mil 390 médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud se contagiaron de COVID-19 durante la pandemia.

Salud aclara que se desconoce si los contagios ocurrieron “en el lugar de trabajo, en el hogar o la comunidad; tampoco se puede establecer si el personal de salud se encuentra laborando actualmente en una unidad de atención médica”.

Las mayores víctimas del COVID-19 entre el personal de salud, han sido los médicos. En total han fallecido 2 mil 036, y en segundo lugar otros trabajadores de la salud, ahí han muerto 1 mil 093, y en tercer sitio con el mayor número de decesos se encuentran las enfermeras, con 862.

De las muertes registradas entre trabajadores de salud en las cuatro olas, han sido mayormente en hombres (58.4 por ciento). Con mayor frecuencia en el grupo de edad de 60 a 64 años en la primera y cuarta ola, mientras que en la segunda y tercera ola el grupo de edad más afectado fue el de 65 a 69 años. Respecto a las mujeres, la mayoría de las defunciones se presentaron en el grupo de edad de 55 a 59 años.

Por entidad federativa, tanto en la primera y segunda ola las entidades con mayor número de defunciones fueron la Ciudad de México y el Estado de México, para la tercera y cuarta ola cómo segunda entidad federativa con más defunciones por COVID-19 fueron Puebla y Chihuahua, respectivamente.

Artículo publicado el 17 de abril de 2022 en la edición 1003 del semanario Ríodoce.

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