Año nuevo, gordura nueva

Año nuevo, gordura nueva

Para los investigadores amantes de los números y la estadística, el tercer lunes de enero es el día más triste del año. La cuesta de enero implica para muchos, deudas, perdidas de trabajo, de pareja, de familia, y de salud. Los deseos navideños y de fin de año terminan siendo solo eso; deseos. La realidad alcanza a la sociedad, aunque tenga escolaridad, es decir, aumentan de peso tanto el rico como el pobre, y el tobogán del aumento de peso inicia en diciembre y termina en febrero, teniendo un repunte en semana “santa”.

Hacer ejercicio es una frase conocida por muchos y aplicada por pocos, lo mismo pasa con el paradigma de la buena alimentación, la grasa sigue siendo al igual que los carbohidratos, la fuente de placer alimenticio, incluso, se pensaba que con las nuevas restricciones en la comercialización de muchos productos envasados donde se puede leer claramente, “exceso en azúcar”, “exceso en sodio”, “exceso en grasas saturadas”, “contiene grasas trans”, aun así, la población sigue consumiendo estos productos con edulcorantes, conservadores, y altas cargas prohibitivas de sustancias que auguran por lo menos aumento de peso, y por lo más un riesgo aterogénico, es decir, riesgo de infarto.

Mientras la ciencia debate temas importantes para entender la obesidad, desde la ansiedad hasta las alteraciones metabólicas glandulares pasando por el famosos hipotálamo con sus núcleos del hambre y la saciedad.

La cultura es otro factor que induce costumbres y en consecuencia resultados nefastos para la salud, entre ellos el aumento paulatino de peso que en poco tiempo se convierte en obesidad. Hace tiempo se llegó a creer que era cuestión de dinero, que la cirugía bariátrica resolvería de fondo y para siempre el tema de la obesidad, hoy sabemos que su éxito ronda el sesenta por ciento, es decir cuatro de cada diez obesos operados con cualquiera de las técnicas quirúrgicas para disminuir la capacidad gástrica o la absorción intestinal, están condenados a regresar poco a poco a su estado original, si bien es cierto que no sucede rápido, finalmente no cumple con las expectativas de los enfermos.

Si el éxito para mantenerse en el peso ideal no depende cien por ciento de la cirugía, ¿entonces de qué depende? De la cantidad de calorías que se ingiera. Esta es la clave, pero la comida es uno de los placeres que identifican al humano desde el nacimiento, después de respirar al nacer, lo que sigue es comer. Es la comida y su cantidad lo que nos entrega cada principio de año los nuevos obesos. Si fuera fácil controlar el apetito, la pandemia de obesidad mundial se hubiera superado hace tiempo, se sigue buscando la piedra angular donde cimentar el cuerpo escultural que todos llevamos por lo menos en fantasía. Lo ideal sería, año nuevo, cuerpo sano.

¿Es contagiosa la obesidad?

Redacción Gula

Vivir en una zona con tasas altas de obesidad puede contribuir a que usted y los suyos desarrollen problemas de sobrepeso.

Un estudio que involucró a más de mil 500 familias militares reveló algunos detalles que pueden ayudar a explicar por qué las tasas altas de obesidad regularmente se agrupan en ciertas zonas geográficas. “Vivir en una comunidad donde la obesidad es la norma puede influir en lo que es socialmente aceptable en términos de conductas de alimentación y ejercicio y tamaño corporal”, explicó la autora del estudio, Ashlesha Datar.

“Si más personas a su alrededor son obesas, eso puede aumentar sus propias posibilidades de volverse obesas”, dijo Datar, economista sénior del Centro de Investigación Económica y Social de la Universidad del Sur de California.

Datar quería ver si las familias tenían mayores probabilidades de tener sobrepeso u obesidad cuando se ubicaban en condados con tasas más altas de obesidad. El equipo primero revisó el índice de masa corporal (IMC) de los miembros de la familia. Luego evaluaron el “entorno compartido” en el que vivían las familias de servicio, contando la cantidad de tiendas de comestibles, instalaciones deportivas y recreativas, y demás.

Datar dijo que el análisis confirmó que “las familias militares asignadas a instalaciones en condados con tasas más altas de obesidad tenían más probabilidades de tener sobrepeso u obesidad que las familias militares asignadas a instalaciones en condados con tasas más bajas de obesidad”. Esto revela la importancia que tiene el ambiente social y la oferta de alimentos en las diferentes zonas donde se habite.

Artículo publicado el 23 de enero de 2020 en la edición 991 del semanario Ríodoce.

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