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Los huérfanos de la pandemia

Foto: Arturo Pérez-Cuartoscuro.com

México, entre los países con más niños desamparados debido al impacto del COVID-19

Héctor falleció en julio de 2020 durante la primera ola del COVID-19. Era empleado de un hospital en Culiacán. Su esposa, que es enfermera, se contagió primero y logró superar la infección. Él se estaba atendiendo en casa, hasta que presentó problemas para respirar por lo que tuvo que ir al hospital donde lo intubaron. Era hipertenso. Después de más de 20 días de estar hospitalizado falleció debido a complicaciones. Su muerte dejó sin un padre a una hija de 9 años y a un adolescente de 16.

Los hijos de Héctor forman parte de los más de 141 mil menores de edad que quedaron huérfanos de padre, madre o abuelos debido al COVID-19 en México, de acuerdo al estudio “Estimaciones mínimas mundiales de niños afectados por la orfandad asociada al COVID-19 y la muerte de los cuidadores: un estudio de modelo”, realizado por investigadores de diversos países y publicado en la revista The Lancet.

Lea: Siguen las cuentas turbias sobre el COVID-19 en Sinaloa https://bit.ly/2Yszfwz

La publicación, que abarcó 21 países que representan casi el 77 por ciento de las muertes mundiales por COVID-19, reúne datos del 1 de marzo de 2020 al 30 de abril de 2021, a partir de datos de mortalidad y fertilidad para modelar estimaciones mínimas y tasas de muertes asociadas a COVID-19 de cuidadores primarios o secundarios de niños menores de 18 años.

En el caso de México se estimó que ocupa el primer lugar entre los seis países analizados en América al tener mayor número de niños y niñas huérfanos de padre, madre o ambos con más de 131 mil 325 mil menores; le sigue Brasil (113 mil 150), Estados Unidos (104 mil 884), Perú (92 mil 702), Colombia (29 mil 851) y Argentina (13 mil 003).

Además, el país ocupa la primera posición con más menores que perdieron a su cuidador principal, con 141 mil 132.

Del total de niños huérfanos por la pandemia en México, 97 mil 951 perdieron a su padre, 33 mil 342 a su madre, 32 a ambos, 4 mil 429 a su abuela, 5 mil 342 a su abuelo y 36 a su abuelo y abuela.

“A nivel mundial, desde el 1 de marzo de 2020 hasta el 30 de abril de 2021, estimamos que 1 millón 134 mil niños experimentaron la muerte de sus cuidadores principales, incluido al menos uno de los padres o abuelos con custodia y 1 millón 562 mil experimentaron la muerte de al menos un cuidador primario o secundario”, indica.

“En los 21 países estimamos que para el 30 de abril de 2021, 862 mil 365 niños habían quedado huérfanos o habían perdido a un abuelo con custodia debido a la muerte asociada al COVID-19. De estos, 788 mil 704 niños quedaron huérfanos de una madre, un padre o ambos, y la mayoría perdió a uno de los padres; 73 mil 661 perdió al menos un abuelo con custodia; y 355 mil 283 perdieron al menos un abuelo que residía junto a un pariente mayor”.

El texto señala que los países con el mayor número de niños que perdieron a sus cuidadores principales (padres o abuelos con custodia) en abril fueron Sudáfrica, Perú, EU, India, Brasil y México.

Los países con al menos un niño por cada mil niños que experimentaron muertes asociadas a COVID-19 entre los cuidadores primarios fueron Perú, Sudáfrica, México, Brasil, Colombia, Irán, EU, Argentina y Rusia.

Una calculadora desarrollada por el Imperial College London, con cifras actualizadas hasta octubre, calcula que 171 mil 200 menores perdieron a uno o a ambos padres debido al COVID-19.

“Nuestros hallazgos sugieren que un gran número de niños se han convertido en huérfanos debido a las muertes asociadas con el COVID-19 de adultos jóvenes y de mediana edad, en particular los padres”, señala el estudio ‘Estimaciones mínimas mundiales de niños afectados por la orfandad asociada al COVID-19…’

“Los niños huérfanos paternos tienen más probabilidades que los no huérfanos de sufrir violencia sexual, potencialmente vinculada a la vulnerabilidad económica del hogar. Hasta el 23 por ciento de los niños en los países considerados en este análisis son criados por padres solteros, cuya muerte puede tener consecuencias extremas para los niños”.

Los aumentos en la orfandad asociados con COVID-19 ocurren en un contexto de más de 140 millones de huérfanos existentes que necesitan priorización de atención social y de salud global.“

La evidencia de epidemias anteriores muestra que las respuestas ineficaces a la muerte de un padre o cuidador, incluso cuando hay un padre o cuidador sobreviviente, pueden conducir a resultados psicosociales, neurocognitivos, socioeconómicos y biomédicos perjudiciales para los niños”, añade.

“Las amenazas psicosociales para los niños y adolescentes privados de sus padres o cuidadores incluyen un mayor riesgo de trastorno de estrés postraumático, depresión e intentos de suicidio. Estas consecuencias pueden agravarse por el aislamiento relacionado con la mitigación, el cierre de escuelas y la incapacidad de participar en las prácticas de duelo”.

Artículo publicado el 07 de noviembre de 2021 en la edición 980 del semanario Ríodoce.

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