abril 13, 2021 1:43 AM

¿De dónde se hizo de mulas Pedro?

PANAMÁ PAPERS. Dinero invisible.

Recurramos al lugar común para partir: hay dos cosas inocultables, dicen, el amor y el dinero. Por más que se trate nadie puede fingir estar enamorado ni que su situación económica está en auge. Mi abuela Reyes planteaba una interrogante simple que siempre me impactó y con esa sola pregunta se explicaba todo de cualquiera: ¿De dónde se hizo de mulas Pedro?
Aun así, hay quienes en la historia han intentado ocultar fortunas, despistar sobre su origen, justificarlas en los instrumentos legales. No siempre es creíble el tío rico que hereda bienes y propiedades, el cachito de lotería mágico, o haberle vendido su alma al diablo.

El dinero es una invención antigua, simultánea, todas las culturas fueron llegando a él por diversas rutas, casi siempre utilizando anteriormente mercancías tangibles en su lugar –sal, pieles, conchas. Siempre ha sido difícil desentrañar y a veces imposible comprobar una fortuna de aparente generación espontánea.

Es complejo hoy como lo fue ayer, porque necesitamos primero que todo despojarnos de nuestras miserias para entender lo que es el dinero. Podríamos comprenderlo desde la negación, lo que no es el dinero: no son los dos o tres billetes que traemos en la cartera, la bolsa o bajo el colchón. Ni siquiera los fajos de billetes que guardan en bolsos los políticos sobornados que son videograbados como prueba. Tampoco es el numerito que nos avisa del depósito a nuestra tarjeta de débito y que en un par de idas al cajero automático desaparecerá. Despojémonos que se trata de un objeto, una cosa tangible –aunque evidentemente llegado un momento lo es, porque sí existe una representación física del dinero.

Hay que entender que el dinero es un símbolo. Quienes más dinero tienen, menos dinero –en físico- traen encima de ellos. A veces ni siquiera tienen una sola moneda o el más pequeño billete. Todo está pagado a su paso.

Dice el filósofo José Antonio Marina: “El dinero es una gran invención del pensamiento simbólico” y “una revolución puramente mental. Implicó la creación de la nueva realidad intersubjetiva que solo existe en la imaginación compartida de la gente.”
En un mundo tan complejo, donde los mecanismos del movimiento del dinero son globales y hasta irreales –pensemos por ejemplo en el mercado de futuros, las burbujas financieras-, basta con regresar a lo básico y simple para seguir la ruta del dinero. Cuando los montos se van convirtiendo en un problema inocultable, por su volumen, por su irracionalidad, porque no corresponden con la familia que lo va acumulando. Lo básico: se preguntarán los cercanos y los lejanos ¿De dónde se hizo de mulas Pedro?

Viviendo al día a día, llegando de panzazo a la quincena, lo más que podemos hacer es acercarnos a entender los complejos entramados del dinero que se han conformado en la historia de la humanidad. Por eso lo básico y simple es ponerle nombre y apellido a quienes recurren a movilizar grandes cantidades de dinero, convertirlos en bienes tangibles o en protecciones al futuro de la descendencia.

 

Margen de error

(Dinero) Es entonces cuando las historias se multiplican. Unas veces cobijadas desde la administración pública, el juego del poder en México acarreó en los últimos dos siglos generaciones de nuevos ricos: los generales posrevolucionarios, los licenciados apegados a Miguel Alemán, los jóvenes gobernadores de la época de Enrique Peña. Y también empresarios de medio pelo que hicieron mancuerna en giros de negocios que en meses dan cantidades estratosféricas de dinero, como el narcotráfico, y que igualmente no sirven los dólares apilados en un pozo y un banquero los “ayuda” a que sean gasolineras, edificios, terrenos.

Y en menor rango también la funcionaria pública que apenas en un par de años después de su ascenso salta de una casa modesta a una residencia en La Primavera –el complejo habitacional donde ahora son vecinos los empresarios de trabajo y los políticos en descanso. O el grupo empresarial que desde la posición modesta se encumbra de una manera voraz a abarcarlo todo.

 

Mirilla

(Espontánea) Los negocios, las fortunas, el dinero, lo saben quienes forman parte de generaciones y generaciones que van construyendo una empresa, aun las más exitosas porque innovaron o encontraron un nicho de mercado único, tienen un comportamiento racional en su historia contable y financiera.

Lo saben también los funcionarios públicos, muchos, con una vida de trabajo en el servicio público, que apenas llevan una vida modesta, sin ajustes económicos pero tampoco con los lujos excéntricos o los saltos impresionantes del automóvil sedan al deportivo o de la casa de millón y medio de pesos a la de millón y medio de dólares.

 

Primera cita

(Pizca) Las revelaciones que día con día vemos en medios, especialmente en los últimos veinte años, son apenas una pequeñita muestra de los complejos movimientos del dinero. Ejemplos como los Panamá papers –el movimiento global del dinero- o cada una de las acusaciones por corrupción a toda una generación de políticos en México y otras partes del mundo, son apenas una pizca de los muchos vericuetos que se inventan, se siguen, y arriesgan para llegar al mismo punto: el dinero convertido en un bien tangible (PUNTO)

Columna publicada el 21 de marzo de 2021 en la edición 947 del semanario Ríodoce.

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