agosto 11, 2020 12:04 AM

2020, el conflicto bajo resguardo

protestas trump

La efervescencia mundial y el conflicto constante que marcó el año 2019, no está apagado este 2020, con todo y pandemia. La ebullición constante, el descontento, las represiones por aquí y por allá, hacían pensar un nuevo orden para la siguiente década del milenio.

No es así, por ahora la Covid-19 es quien marca la agenda. Todo quedó en una pausa extraña, irreal.

La lista global fue larga el año pasado: estallidos violentos en Cataluña por la independencia de España, en Chile el precio del metro que detonó la represión, el movimiento de paraguas en Hong Kong, la lucha feminista en México más sus pintas, a Evo Morales lo sacan a patadas de Bolivia, un ex presidente de Perú se pega un tiro en la cabeza mientras lo investigaban por corrupción….eso y más marcó la agenda del descontento social en el planeta.

Aunque cada país tenía sus causas particulares, era notorio un punto en común, el globo convertido en una comunidad. El hilo conductor reveló un mundo atrofiado por los modelos agotados, las democracias dando bandazos a izquierda y derecha, el estruendo en muchos sitios colocándose en la resistencia. No importaba si era la igualdad de derechos, la opresión en las rentas, la desigualdad o la opresión, hay una constante en todos los casos.

Ahora sabemos que nada de eso desapareció, pese al encierro obligado en casi todo el mundo. Aquellas movilizaciones masivas, la presión y la insatisfacción están presentes, no las apaga la pandemia de Covid-19.

La muestra son las protestas recientes en las principales ciudades de los Estados Unidos, también las que no han parado en Hong Kong, las que ocurrieron en Guadalajara y Ciudad de México la semana pasada, todas confirman que la efervescencia mundial marcada por el descontento social en los temas que impactan a distintos grupos sociales, no está apagada.

Por supuesto que estas nuevas movilizaciones no tienen la pujanza con la que cerraron el año 2019, tampoco la articulación con la que contaban antes del encierro y la pausa mundial.

Aun así, no son menores, ni pequeñas, mucho menos silenciosas o temerosas. Hay en ellas fuerza, sobre todo hay acompañamiento.

Como pasó en 2019, además, cunden a otros lados del mundo. Prevalece ese contagio social, porque se comparte mucho más de lo que se piensa.

Las protestas en Estados Unidos y México, por ejemplo, tienen el mismo fondo. Tan distintos los países y sus sociedades, y tan iguales.

Por encima del miedo al contagio, está el atrevimiento a salir y recuperar la calle. Y por eso en Hong Kong están de nuevo con las protestas, y marchas enormes en Estados Unidos, y las protestas en México igual.

Hay quien se fija primero en los vidrios rotos, los desmanes y las pintas. Es la vieja práctica que prefiere desprestigiar, neutralizar e ignorar. Siempre existirán quienes prefieren la orilla a las profundidades, las formas en lugar del fondo.

Que en Estados Unidos no paren las protestas, que se repliquen en otros lados, y que además el acompañamiento venga de muchas partes del mundo, confirman que es posible que aquellos movimientos pausados por la pandemia, aun sigan vigentes, vivos.

 

Margen de error

(Pausa) Las muertes en el mundo por la pandemia se acercan al medio millón de habitantes.

Para tener una comparación, son tantas personas como habitantes de Mazatlán, como desaparecer a toda una ciudad en un par de meses. Eso si las cifras oficiales de cada país son certeras y no andan por debajo de la realidad.

Para principios de agosto, en menos de dos meses, podrían estar cerca del millón de habitantes, que sería como todos los habitantes de Culiacán, por completo.

Para entender las dimensiones es necesario hacerse una idea de los tamaños. La muerte tiene su peso, no es solo un número, es comparable.

Medio México tendrá que seguir en pausa total, el semáforo federal señala que la mitad del país está en rojo –alerta máxima-, y la otra en naranja –alerta alta. Por tanto no hay posibilidades de reactivación completa, será parcial o nula, según la región.

De repente parece que el país no aguanta más. Y surgen las manifestaciones de quienes están al punto del ahogo. Casi asfixiados. Reclaman, con razón; se revelan aunque obtienen poco, o nada. Sobreviven.

En paralelo otra parte del país se tunde a golpes por nimiedades. Lanza entuertos, arma complots.

¿Qué les importa a todos los que cada mañana o noche tienen el enorme reto de llegar al próximo día?

 

Primera cita

(Es la boa) Jorge G. Castañeda: “no tengo la menor duda de que este es un documento fabricado ciento por ciento en la Presidencia de la República, escrito a máquina, es lo que les gusta a ellos, todavía tienen máquina de escribir ahí, mandan telegramas a veces, lo ha dicho el presidente, le gustan las locomotoras diésel, es lo que van a usar ahora para el Tren Maya, viven en el siglo pasado y utilizan los instrumentos del siglo pasado.”

AMLO: “Mi pecho no es bodega, siempre digo lo que pienso, que voy a andar guardando los documentos, los comparto porque además la política es asunto de todos. Antes la política era asunto nomas de los políticos…tengo que informar a la gente constantemente. Y es muy conveniente que en la democracia se actúe con transparencia. No tirar la piedra y esconder la mano…Es legítimo ser opositor, estar en contra del gobierno.” (PUNTO)

Columna publicada el 14 de junio de 2020 en la edición 907 del semanario Ríodoce.

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RÍODOCE EDICIÓN 915
09 de agosto del 2020
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