julio 6, 2020 3:38 PM

Hablando (escribiendo) de otra cosa

futbol

¿Se puede? ¿Es posible? ¿Vale la pena? ¿Lo necesitamos?

Por ahora no es fácil hablar de otro tema, que no sea el que se convirtió en el centro del universo. Literal.

Al mismo tiempo es de vital urgencia retomar las necesidades que como sociedad teníamos antes de la emergencia sanitaria. La peste del siglo XXI replantea todo, pero desde ese replanteamiento no pueden seguir girando nuestras vidas como ha sucedido en los últimos tres meses.

No se trata aquí de la discusión sobre si se volverá a la normalidad o a una nueva normalidad. Queda claro que nada será igual, al menos no de inmediato.

Si algo enseña la historia, es que a lo largo de ella se han presentado situaciones que trastocan el desarrollo. Desde el suceso fortuito que llevó al homo sapiens a convertirse en la especie dominante en la tierra, hasta lo que empujó a la humanidad a establecerse en un lugar y dejar de moverse.

El lenguaje. El dinero. Las máquinas… han trastocado el desarrollo humano.

Debemos escribir de otros temas que no sean solo la enfermedad que tiene en pausa al mundo. De ella hay mucho por saber y por descubrirse. Lo mismo sus repercusiones en los ámbitos social y económico.

Pero después de estos meses donde se habla y escribe de lo mismo, y los contenidos se han convertido en un cansado sonsonete, urge mirar a los lados, atrás y al frente.

Superado el miedo al contagio, a que los hospitales estén saturados, a que no exista una vacuna ni tratamiento, en síntesis, superado el miedo a la muerte, es urgente retomar los otros temas que antes de la Covid-19 era urgentes. Los que traían al mundo de cabeza y de los cuales nos hemos olvidado por completo.

Abandonemos el lugar común de que la crisis que se avecina no tiene precedentes, que la humanidad nunca se había enfrentado a un reto de tal magnitud. Y ahora los esfuerzos deberían enfocarse en cómo se adaptará cada quien ante lo que inevitablemente está por ocurrir.

 

Margen de error

(¿?) ¿Cómo serán los viajes? ¿Los conciertos musicales? ¿Los cines? ¿Las bibliotecas, bares, antros, cantinas, billares, salones de clases, albercas, parques, juegos mecánicos, ferias…?

¿Los centros de trabajo, las fábricas, los trámites burocráticos? ¿Las peleas callejeras, las caminatas por las calles, las serenatas, los arrestos de la policía, los asesinatos, levantones, asaltos?

¿Los enamoramientos, coqueteos, el sexo, los juegos de manos, los de mesa? ¿Las careadas de basquetbol, futbol, las retas, los retos?

¿Las misas, los ritos, las peregrinaciones? ¿Los bailes? ¿El juego de la botella? ¿Las carnes asadas?

¿La auscultación del médico? ¿Los masajes? ¿El corte de cabello, los tintes y maquillaje? ¿Los jueves de danzón, los viernes de salsa?

¿Los saludos? ¿Los abrazos? ¿Los besos? ¿Los campos nudistas? ¿Las playas, plazuelas? ¿Las filas, la espera? ¿El volver a casa? ¿El salir de casa?

 

Mirilla

(Apenas dos) La semana pasada se cumplieron dos meses desde que se registró la primera muerte por Covid-19 en México. Del 18 de marzo al 18 de mayo, en solo dos meses se concentra todo. Es mucho o es poco, siempre es relativo.

En medio de una recia polémica sobre la incredulidad a los datos oficiales, se impone la certidumbre de que los números que presenta la autoridad en cada estado y a nivel nacional, se quedan cortos ante la realidad.

Con lo que se tiene, sí es posible afirmar que en la semana pasada se registraron casi el 30 por ciento de todas las muertes que hasta ahora reconocen oficialmente las autoridades de salud.

México entró a los primeros 10 países del mundo por su número de muertes. En el lugar número uno los Estados Unidos, luego lo europeos (Inglaterra, Italia, España, Francia) y México en apenas una semana sumó una tercera parte de todas sus defunciones.

Días de 400 muertes oficiales, recuerdan los peores momentos de informaciones que solo llegaban de lejos. España e Italia tuvieron ascensos donde se acercaron a las mil muertes por día.

 

Primera cita

(Mito) Dice el escritor Juan Villoro que “en México la mitología es la formas más alta de la objetividad”, por eso nosotros seguimos enredados en las muertes reales, las registradas, y las ocultas.

 

Deatrasalante

(Unión) La pertenencia a un grupo ha llevado a muchos a sobrevivir la emergencia. Así es como los choferes de transporte, los meseros, las empleadas domésticas, médicos, y otros gremios, han encontrado una fórmula para ayudarse entre sí.

Algunas veces esperando la solidaridad, otras ellos mismos empleándose. Otros más han tenido que reinventarse, y pasaron de empleados a comerciantes.

Sobrevivir fue apenas el inicio. Reincorporarse o reinventarse es lo que está a la vuelta de los días (PUNTO)

Columna publicada el 24 de mayo de 2020 en la edición 904 del semanario Ríodoce.

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