abril 10, 2020 3:59 am

Cine: ‘Veinteañera, divorciada y fantástica’

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Por desgracia, en la generalidad, al cine mexicano se le identifica como mal hecho –¿Por qué el cine de México es tan malo?, cuestionan algunos. Precisamente, por cintas como Veinteañera, divorciada y fantástica (México/2020), dirigida por Noé Santillán-López, con una historia superficial, incoherente, inverosímil, plagada de lugares comunes, con actuaciones mediocres y chistes desagradables.

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Es un hecho que no todo lo producido en el país es malo. Hay quienes hacen muy buen cine, pero se desconoce porque, por diferentes factores, no alcanza la distribución ni la exhibición, mucho una recaudación de 21.9 millones de pesos por sus casi 400 mil asistentes en su primer fin de semana en cartelera, como es el caso de la que nos ocupa ahora, la cual, a pesar de su mala factura, que bien podría aspirar a premios a lo peor producido y ganarlos, y que le apuesta al éxito solo por su elenco popular y su trama convencional, hasta ahora se ubica como la tercera más exitosa en lo que va del año, detrás de Loco por ti y Cindy la regia.

A pocos días de su boda, Regina (Paulina Goto) y Juanpa (Vadhir Derbez) deciden darse un tiempo para pensar si quieren seguir casados, pero acuerdan no decirle a nadie, por lo que cambian su residencia de Guadalajara a la Ciudad de México, para disimularlo, aunque cada uno se las arregla por su cuenta. En ese proceso, mientras el adinerado novio le da rienda suelta a la diversión y conocer a otras chicas, la novia intenta sobrevivir trabajando en la construcción y durmiendo en el espacio que Tábata (Natalia Téllez), a quien conoce en la calle, destina para su gato. La insistencia de él a ofrecer lo mismo a la relación y el aprendizaje por medio de caídas, tropiezos y experiencias enriquecedoras, de ella, facilitan la decisión que debe tomar la pareja en su reencuentro.

Su narrativa complaciente y predecible, y su premisa repetitiva, incoherente y poco creíble no son los únicos problemas de la película escrita por Angélica Gudiño, basada en la historia de José Manuel Flandes y José Alberto López, también incluye situaciones absurdas y actuaciones que dejan mucho a desear, que solo atienden a dar vida al estereotipo que representa cada personaje.

Pero, el principal problema de Veinteañera, divorciada y fantástica es que insiste una y otra vez en abonarle a esa idea discriminatoria de que la Ciudad de México es superior a cualquier otro lugar de la llamada, despectivamente, provincia: solo los residentes de la gran urbe pueden pensar y comportarse libremente, por lo tanto, avanzar; y quienes están en las ciudad más pequeñas y alejadas del centro del país, siguen lo tradicional, entonces, se quedan rezagados. Para ilustrar esa imagen, la película se vale de esas críticas, discusiones y cuestionamientos que, por lo regular, se hacen de un lugar y otro —si las quesadillas deben llevar queso o no, por ejemplo.

Hay que reconocer que, en medio de todas esas deficiencias, el filme tiene a su favor su discurso de libre decisión de pensamiento y acciones de las mujeres, como ya lo haría, por cierto, esa otra producción a la que se le equipara en su objetivo y su título: Treintona, soltera y fantástica (2016). No se la pierda… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

Artículo publicado el 22 de marzo de 2020 en la edición 895 del semanario Ríodoce.

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