abril 10, 2020 12:12 am

‘Hay dolores que se expresan callando’

acoso uadeo

Dice Eduardo Galeano que “la mejor manera de comunicarse es callando”. Solo que hoy día los intercambios de mensajes y la retroalimentación son una ebullición perpetua. Las redes sociales no dan respiro. Se habla más que por los codos, por los pulgares. El tecleo en los celulares y los micrófonos grabando los mensajes no se detienen una milésima de segundo. Es como esas personas que parece que hablan sin respirar. Nunca se callan.

Si Fátima, una niña raptada por una mujer que era de su confianza porque estuvo en su entorno, es un dolor enorme en todo México, a su nombre se van sumando otros muchos. El mismo día que se anuncia la aprehensión de los captores y asesinos de Fátima, en Culiacán hay un asesinato que no se difunde en todo el país pero que es igual de infame que el de Fátima: una joven madre es asesinada a golpes con su propia hija, de solo 2 años, como testigo. Se llamaba Guadalupe.

Los detalles cruzan el lado morboso de la información. Gritó. Escucharon. Nadie acudió. Murió. El asesino huyó.

El mundo debe estar podrido si tenemos que hablar de lo que hablamos.

La violencia en México es la cabeza de la hidra. Por cada una que se le corta surgen dos más. Miente o se engaña quien piensa que la violencia homicida (feminicida, infanticida…) en México es solo un tema de malos contra buenos, narcos contra narcos, policías contra ladrones. Tiene unas siete o nueve cabezas distintas.

El lenguaje en boga llama al crimen de Fátima como un feminicidio, como si fuera mayor crimen que un infanticidio. La jerga judicial sirve de poco, el habla es cambiante.

Los detalles de Fátima en Ciudad de México, como los de Guadalupe en Sinaloa, son morbosos. En nada abonan a entender la situación que vive el país. Los números brutos tampoco explican a cabalidad lo que ocurre.

Las protestas seguirán subiendo de tono. Quizás pasen de grafiti en la base del Ángel de la Independencia a bombardearlo, pero eso no solucionará una situación que está enraizada en lo más profundo de nuestro ser. El caso de Fátima es la muestra. Escapa al entendimiento en una explicación que se queda en los bordes. Se necesitará conocer la profundidad de los agresores de Fátima para desenredar una madeja tan dolorosa.

 

Margen de error

(Tendedero) Las manifestaciones de alumnas universitarias de Sinaloa donde colocan señalamientos directos a profesores, intendentes, o compañeros acosadores, es otra arista de la violencia de género que como una nube negra cubre todo México.

Como el año pasado y antepasado el movimiento #Metoo, que iba señalando el acoso sexual en la industria del espectáculo, los tendederos en los patios de la Universidad de Occidente o de Sinaloa, ponen el dedo en la llaga de una situación que han vuelto permisible las autoridades universitarias y educativas.

Los mensajes colgados en un cable, como la ropa que se pone a secar al sol, se leen dolorosos, dan vergüenza, pero es necesario ventilarlos para entender lo que pasa en las aulas universitarias.

Lo que más llama la atención del tendedero es que los mensajes son tangibles, manuscritos, no están en las redes sociales sino que se colocan visibles en el patio de las universidades. Es como si las cartulinas colgadas del cable le dieran más fuerza al mensaje que si estuvieran colgados en la red social.

 

Mirilla

(Denuncias) Ante la creciente denuncia de las alumnas por el acoso constante de maestros, alumnos o empleados universitarios, la autoridad responde que se necesitan denuncias penales para actuar en consecuencia.

No hay peor pretexto que pedir a las acosadas la carga de la prueba. Desde el Gobernador hasta las autoridades universitarias la respuesta es blandengue, en lugar de la solidaridad, revictimizan.

De entrada hace falta valor para contar lo que plasman los carteles en el tendedero, y encima se piden las pruebas.

 

Primera cita

(Alerta) Una buena parte del país tiene vigente la declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra la Mujeres, municipios de 12 estados de México —entre ellos cinco de los 18 de Sinaloa. El mecanismo, contemplado en la legislación vigente, está siempre acompañado de un debate entre autoridades y organizaciones civiles por su implementación. Consiste en un conjunto de acciones para enfrentar y erradicar la violencia de género en una zona específica de México.

A la vuelta de los años y con los recursos aplicados a estas acciones, se puede afirmar que se está muy lejos de obtener los resultados esperados. Por decirlo suavemente, porque tampoco sería exacto decir que no se ha obtenido nada en estos años.

 

Deatrasalante
(Curándose en salud) Es en este contexto que en Sinaloa se presenta el relevo en el Instituto Sinaloense de la Mujeres, ISMUJERES. Una institución creada hace 20 años, y que cada cambio de directora termina en una tremenda controversia.

El gobernador Quirino Ordaz sabe que el nombramiento toma demasiada relevancia ahora. Por tanto, lo menos que quiere es una mujer que sistemáticamente se pase los próximos dos años discutiendo la política pública de su gobierno. Al mismo tiempo el Congreso tiene un reto, nombrar a la mujer que responda a este tiempo que enfrenta el país(PUNTO)

* Eduardo Galeano

 

Columna publicada el 23 de febrero de 2019 en la edición 891 del semanario Ríodoce.

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05 de abril del 2020
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