julio 14, 2020 12:02 AM

Pensiones al borde de colapsar a gobiernos de Sinaloa

carlos ortega

Las pensiones están al punto de colapso. Así lo reconoce el titular de la Secretaría de Administración y Finanzas del gobierno estatal, Carlos Ortega Carricarte.

El tema es uno de los grandes retos que tienen los gobiernos, no solo en Sinaloa, sino a nivel nacional, como lo es también en muchos países. La población que envejece está creciendo. Cada vez es menor el número de personas que tienen la carga por una mayor cantidad de personas que tienen el derecho de tener una jubilación.

La salida que plantea el tesorero estatal es buscar esquemas en donde se aporte más por parte de los trabajadores activos que se jubilarán en el futuro. El funcionario lo explica llanamente: Lo que aportan los trabajadores para su jubilación es mucho menor a lo que reciben cuando se jubilan, y eso está implicando que quienes están activos estén pagando los ingresos de los que se van jubilando, en lugar de haber sido un ahorro en su tiempo.

Sobre la complicada situación que viven los sistemas de pensiones, pone de ejemplo el ISSSTESIN, creado desde 1974. Ha venido creciendo de manera importante el número de jubilados, lo que ha llevado al gobierno estatal a entregar un subsidio que está creciendo de forma importante. Los números así lo señalan. En 2016 se le subsidiaba con 400 millones, para 2017 ya andaba en 800 millones, y para 2020 se estima ya alcanza los 2 mil 600 millones de pesos.

Durante su comparecencia ante el Congreso del Estado, como parte de la glosa del informe del gobernador Quirino Ordaz Coppel, dijo que eso implica un ritmo de crecimiento muy alto, mucho mayor a la proporción con la que crecen los ingresos del gobierno estatal.

En el caso específico del ISSSTESIN se han permitido esquemas de jubilación que incluso va más allá de los que establece la ley, como las dobles jubilaciones y las zonas caras.

La alternativa viable la resume en dos palabras: Cambiar la ley. La salida que plantea el funcionario encargado del manejo de las finanzas estatales, es no solo cambiar los esquemas del ISSSTESIN, sino todos los sistemas de pensiones del Estado, para hacerlo más justo y que sea igualitario para todos los trabajadores que contemplaría desde médicos hasta trabajadores administrativos, que incluya empleados municipales y al magisterio.

El ISSSTESIN tiene un déficit de 95 mil millones, lo que lo coloca en los primeros lugares entre los organismos con mayores problemas financieros estructurales, como por ejemplo en el número de jubilados en relación a los activos.

En diversas ocasiones, en reuniones con los legisladores, Carricarte Ortega ha expuesto la necesidad de una nueva Ley de Pensiones para el Estado de Sinaloa que prevea la viabilidad financiera en el largo plazo. Si el estado sigue creciendo como lo ha hecho en los últimos años referente a pensiones y sueldos llegará un momento en que la capacidad para cumplir con los compromisos será muy limitada, advierte.

El problema de las pensiones también lo tienen los gobiernos municipales y las juntas de agua potable. Se requiere pensar en una ley no sólo para el ISSSTESIN, sino que resuelva el problema de los municipios, de las juntas de agua, y de los trabajadores al servicio del estado.

“Sé que no es sencillo, no es fácil. Implica obviamente el consenso de todas las fracciones parlamentarias”, externa.

Se requiere que el tema de pensiones tenga sustentabilidad en el mediano y largo plazo a las finanzas estatales, opina frente a diputados.

Jesús Ernesto Delgado Valverde, director general de ISSSTESIN, reconoció en el mismo evento ante el Congreso del Estado, que el organismo que representa vive una complicada situación financiera.

Recordó que ISSSTESIN nació en 1974 con Alfredo Valdez Montoya, pero al momento de empezar a ofrecer sus prestaciones en 1978 el entonces gobernador Alfonso Genaro Calderón, promovió un decreto con un artículo único. Textualmente del decretó señaló. “El Estado y los trabajadores incrementarán sus aportaciones proporcionalmente en la medida que resulte de los estudios actuariales correspondientes, en caso de que ISSSTESIN no pudiera absorber con las aportaciones actuales el monto de las jubilaciones, pensiones y demás prestaciones”.

Desde entonces se avisoró que era un esquema que probablemente no funcionaría, concluye el actual titular de ISSSTESIN.

Explica que de fondo el problema principal es la tasa de mortandad, es decir, cada día el número de pensionados crece. El 8 por ciento que pone el trabajador de su sueldo base, el 12.75 que pone Gobierno del Estado, forman alrededor del 20 por ciento. Quiere decir que por cada 20 jubilados pueden existir 100 trabajadores activos, o por cada mil pueden pagarse 200 pensiones, por cada 10 mil un total de 2 mil pensionados.

El escenario en números es complicado. Actualmente hay 17 mil trabajadores activos, y por lo tanto debiese haber 3 mil 400 pensionados, sin embargo, existen más de 10 mil.

Se requiere, coincide con el tesorero estatal, una reforma a fondo en materia de pensiones que incluya mover las cuotas de aportación.

El caso del Instituto de Pensiones de Sinaloa (IPES) tiene además una situación adicional porque el gobierno estatal tiene un millonario adeudo, calculado por alrededor de los 2 mil millones de pesos, que por su monto no se puede resolver en una sola partida. La deuda está integrada por las aportaciones no entregadas de los trabajadores así como las del Gobierno del Estado. Apenas en el Presupuesto del año 2020 contempló asignar 150 millones para ir cubriendo el pasivo y se buscará a lo largo del año de los ingresos excedentes se incremente el pago del adeudo.

A diferencia del ISSSTESIN, en el caso del IPES no existen cuentas individuales, sino que las aportaciones entran a una cuenta concentradora.

Si se quiere abordar a fondo el tema de pensiones en Sinaloa, habría que tratar de homologar también al IPES, señala el titular de la Secretaría de Administración y Finanzas.

En el caso del IPES lo ideal sería que cada trabajador se fuese a una cuenta individual, como en el caso de una Afore para que se viese cuánto se está aportando, pero también implicaría incrementar la aportación del trabajador y la patronal, opina.

En los países más desarrollados las aportaciones son entre el 36 y el 38 por ciento del sueldo del trabajador, por lo que si ahora la aportación es del 20 por ciento y se jubilan después de 25 ó 28, le quedan entre 30 y 40 años de vida para cobrar el 100 por ciento de su sueldo por su jubilación. Por eso no alanzan los sistemas de pensiones, remata el funcionario.

Artículo publicado el 19 de enero de 2020 en la edición 886 del semanario Ríodoce.

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