febrero 17, 2020 10:06 pm

¿Qué esperar el 2020?

alfabeto-cerebro

Nada. Filosofía Zen: Vive el momento, no hay mas.
Todo. Leibniz: “será el mejor de los mundos posibles”
Optimistas versus pesimistas. Buenos contra malos. Derechas e izquierdas. Liberales-conservadores. Amarillo y rojo. Dinero y amor.

Si algo será el 2020 es una lucha de contrarios. No como novedad, como continuación. Una lucha de contrarios es, por definición, grupos polarizados, es decir orientados en direcciones contrapuestas. Hay en ambos conceptos un asunto de intensidad. Se piensa que hablar de una sociedad polarizada en México, es más grave que decir que hay una lucha de fuerzas contrarias. Que a su vez es legítima, comprensible y hasta necesaria en todo el país.

Las coincidencias absolutas o exageradamente mayoritarias son siempre sospechosas. Peligrosas. Y es curioso que ante este momento mexicano, lo que ahora se critica como una polarización, pudiera ser un efecto sano de una sociedad siempre adormecida, en standby, y ahora separada en una lucha de contrarios.

Legítimo es separarse en creencias y posiciones. Legítimo es defenderlas. Enfermo es mantenerse pasmado.

Ahora: pensar que puede ser al revés, es decir un país con todos de acuerdo en absoluta consonancia, es mantenerse en el error. El cerebro es, por definición también, un dispositivo que tiende siempre a rechazar todas las informaciones que contradicen lo que sabe –ojo, lo que sabe no necesariamente es lo verdadero. Porque lo que un cerebro sabe es en realidad una visión del mundo –entiéndase una posición-, no necesariamente lo real.

Existen creencias respetables pero completamente erróneas. En otras, quizás los equivocados seamos nosotros, precisamente por la misma razón. Por eso hay patrañas increíblemente firmes en algunos sectores sociales, como por ejemplo que las vacunas infantiles son dañinas y se rechaza su aplicación. O dar crédito a productos maravilla porque curan el cáncer o cualquier enfermedad tratable pero no curable.

Esta condición del cerebro es un asunto estudiado a profundidad, el cerebro se auto-engaña, por tanto nosotros mismos quedamos envueltos en un tema que los especialistas llaman sesgo de confirmación. Queremos escuchar en principio lo que confirma nuestra creencia, independientemente de que ese argumento sea convincente, razonado o sustentado.

De ahí en adelante todo es un asunto complejo, como el cerebro mismo, de lo que se trata aquí es entender que así funciona esa parte del cerebro donde se evalúa la confianza y la calidad de las evidencias que se nos presenta para sustentar un argumento. Eso se aprovecha muy bien en las campañas políticas, eso es lo que se explota. Porque ahí es donde se impide aceptar inmediatamente los argumentos contrarios a nuestras creencias preestablecidas, cualquiera que sean.

Margen de error
(Más es más) Tenemos un año de continuación, eso será sin ninguna duda 2020. Los actores que luchan en contrario en este país alimentan todos los días a sus huestes con argumentos que confirman sus creencias, jamás con algo que vaya en contrario.
Eso sucede durante un periodo, no se queda por siempre así, llega un momento en que los individuos terminan por convencerse de algo. Aunque antes no fuera así.

2020 es el año puente rumbo al 2021, es cuando la lucha de contrarios pasará a la etapa de decisión de quiénes están del lado de la mayoría en este país y se decida quiénes son los que mantienen ese apoyo para el siguiente tramo.

En este caso es un tramo para la segunda parte de este periodo de López Obrador, una propuesta que guste o no marcó una inflexión definitiva en las formas clásicas de gobierno en este país.

Andrés Manuel López Obrador es la cabeza visible de una de las partes en la lucha de contrarios, del otro lado no hay nadie visible pero sí una hidra de muchas cabezas aunque un solo cuerpo.

La de 2021 será una lucha a muerte, posiblemente más intensa que la de 2018 en la elección presidencial. Ahora la parte de la hidra tiene argumentos en contrario, de los que carecía hace dos años. El ejercicio de gobierno desgasta siempre.

Mirilla
(La hidra) La mira en 2020 estará puesta entre los muchos actores que componen la hidra, ese cuerpo con varias cabezas que ahora representan la oposición al gobierno actual y que se mantiene en uno de los lados en esta lucha de contrarios.

La ventaja que sigue manteniendo López Obrador es que el pasado inmediato confirma siempre muchos de sus argumentos. Y aunque ciertamente el gobierno de la 4T no cuenta con logros abundantes, tampoco los yerros que durante 12 años se usaron para atacar a López Obrador y todo su movimiento político.

Deatrasalante
(Ayer es hoy) Este 2020 se perfilarán los argumentos que usarán los dos grupos en disputa. López Obrador tendrá muchos: Genaro García Luna será uno de los más fuertes en 2020. Si se siguen acumulando los cargos en su contra, o si se destapa un juicio público en su contra, se ventilará una cantidad enorme de los sucesos ocurridos en el peor periodo violento de la historia de este país (PUNTO)

Columna publicada el 29 de diciembre de 2019 en la edición 883 del semanario Ríodoce.

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16 de febrero del 2020
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