¿La reforma universitaria sin padrino?

Que alguien lo explique.

Hace unas semanas se hizo público que estaba en puerta la primera lectura de la iniciativa para reformar la ley orgánica de la UAS y más, menos, días después se hizo público la agenda legislativa de Morena y ¡oh!, sorpresa, esta reforma tan importante porque corresponde a la principal institución de educación superior del estado y un compromiso de campaña con universitarios, no está contemplada.

Lea: Acuerda Consejo Universitario defensa de la Ley Orgánica de la UAS https://bit.ly/2Usogjv

¿Qué explica que se haya eliminado de la agenda legislativa o qué pudo haber sucedido para que no se contemple habiendo tres iniciativas ciudadanas de dónde echar mano y de esa forma responder a los universitarios que luchan contra el cacicazgo que empezó hace 15 años? ¿Podríamos decir que el pronunciamiento que emitió el Consejo Universitario donde llama a detener esa primera lectura fue decisivo para inhibir la actuación de la fracción de Morena en el Congreso del Estado? o, simplemente, ¿juzgaron pertinente diferir a otro periodo?, lo cual sería un contrasentido habiendo anunciado esa primera lectura.

Incluso, pregunto, ¿pesaría el reconocimiento que hizo el rector a Sergio Jacobo, líder de la bancada del PRI, por estar de su lado en esta batalla contra los universitarios activos y jubilados que buscan democratizar la vida de la centenaria casa de estudios?

He buscado a la diputada Emilia Guerra y a un funcionario para que me de su opinión sobre el particular, pero por “carga de trabajo” no me han podido atender y explicarme lo que viene ocurriendo en la toma de esta decisión.

Recordemos que el senador y exrector Rubén Rocha durante los debates previos a la elección de julio pasado y en múltiples declaraciones públicas, ha sostenido que está a favor de la reforma a la ley orgánica de la UAS, sin embargo, después de cuatro meses de haber asumido el cargo no ha dado señales de que vaya a cumplir con el compromiso de campaña. Es conocida su influencia en la mayoría morenista del Congreso del Estado y los retrocesos en esta materia están a la vista.

Hay dos alternativas de explicación a esta conducta errática de última hora: Una, que sea por simple cálculo político, y transfieran el tema a un momento más oportuno, por ejemplo, buscando evitar la provocación que está implícita en el pronunciamiento del rector para que el tema no se toque “ya que la UAS está bien y no necesita ninguna reforma”.

Y la otra que en perspectiva del 2021, se estén pensando en las posibles alianzas y aun con los escombros que dejó las elecciones concurrentes de julio pasado, los que recibieron los votos fueron Morena, PRI, PAN y PAS, en ese orden, y las alianzas se empiezan a prefigurar en un doble sentido: Por un lado, la única diputada que tiene el PAS viene votando —salvo la ausencia masiva que se produjo la semana antepasada para habilitar como magistrada del Tribunal Administrativo a Lucila Ayala de Morechi en sustitución a Héctor Torres Ulloa— a favor de las iniciativas de Morena, mientras el rector Guerra Liera hace un reconocimiento público a Sergio Jacobo.

De ser así, la estrategia buscaría persuadir sobre la necesidad de evitar la discusión de la reforma universitaria o si se hace pactarla, de manera que Lampedusa cabalgue de nuevo en los campus universitarios con la máxima de “cambiar para seguir igual”.

Y es que el gran enigma en las próximas elecciones es si Morena refrendará la votación obtenida en 2018. Cualquier cálculo con un mínimo de objetividad indica que está cuesta arriba y que difícilmente lo logrará por el rápido desgaste que han tenido sus gobiernos que están más cercanos a la gente, es decir, los alcaldes que han dado probadas muestras de su ineficacia capacidad de gobernar, como también su proclividad autoritaria y la corrupción política mediante el nepotismo, los trueques y la percepción de posibles negocios privados en la gestión pública.

Entonces, en esa hipótesis, para ganar es claro que necesitan votos de partidos que tienen estructura estatal —Morena no la tiene— y está descartado con el PRI y el PAN, uno porque es la oposición, el partido del gobernador, el partido a vencer; el otro porque no supera sus problemas y se encuentra desarticulado y está el PAS que, conservando el control de la UAS, les aportaría votos en una alianza electoral.

Dichas así las cosas, esto empieza a quedar claro, es un asunto de conservación del poder… y lo de las promesas de campaña con los universitarios opositores al cuenismo puede esperar hasta las calendas griegas.

Yo ya me expliqué el juego posible, la moneda de cambio en que puede convertirse la reforma universitaria.

Al tiempo.

Artículo publicado el 5 de mayo de 2019 en la edición 849 del semanario Ríodoce.

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