abril 16, 2021 11:13 AM

Domingo de futbol

Este domingo se cierra un capítulo en México. El desarrollo de la contienda política ya nos puso a prueba a todos, pero su resultado será un desafío todavía mayor. Contrario a esos episodios de calma y continuidad que vive cualquier país en su historia, estos son tiempos de rompimiento. Hace apenas doscientos años este país seguía en guerra por su independencia. Hace cien, estaba de nuevo enfrascado en una batalla intestina por el poder entre sus propios caudillos. Hace medio siglo, en 1968, el sistema político heredero de aquella Revolución entró en una crisis de la que salió librado a costa de mucha sangre.

Caro se paga el error, o caro lo cobra la historia. Los 12 años de panismo no lograron desmantelar un sistema que solo necesitó seis para revivir vigoroso. Por más que sigan las predicciones sobre lo que sucederá después de este 1 de julio –más allá del cantado resultado de las urnas-, nadie logrará siquiera acercarse a sus matices. Hoy, solo pueden ser líneas generales.

Lo claro es que llegó el momento del enfrentamiento entre un par estrategias que a la postre resultaron fallidas, contra un candidato testarudo con una larga campaña que a veces lo llevó a predicar en el desierto.

Si la selección mexicana de futbol muestra los altibajos que la llevan de la majestuosidad contra Alemania a la vergüenza contra Suecia, es porque el país mismo está invadido por una línea discontinua que impide mantener la constancia en todas sus actividades. Como consecuencia, los analistas de futbol –igual que los de política- un día se desbaratan en halagos a la actuación de fulano y mangano, para el día siguiente destrozarlo.

Hay quienes han presagiado una catástrofe a partir del 2 de julio, si se da tal o cual resultado, y hay quienes se han encargado de pintar un paraíso en caso de su triunfo. Ni lo uno ni lo otro son escenarios posibles, porque a esos análisis los invalida el miedo que quieren imprimirle o el excesivo optimismo.

Ni la jornada de este domingo será un partido de futbol dominguero sin consecuencias, ni tampoco el monumental choque de trenes. Los cambios en la historia son más graduales de lo que pensamos, a veces incluso excesivamente lentos.

Margen de error
(Revelaciones) Después de todo lo dicho, de las revelaciones que se han presentado en los últimos meses, del enfrentamiento y el encono, lo lastimoso es que todo siguiera como está. Esa sí sería una derrota colectiva. En un país donde el gatopardismo es una característica esencial, el primer reto ciudadano será impedir que las cosas cambien para seguir como están.

El segundo reto será todavía mayor. Aunque la violencia no alcanzó a los aspirantes presidenciales o a su círculo cercano, afirmar que el proceso electoral no está viciado y tocado por la violencia y los poderes regionales del narco es una irresponsabilidad. Urge un reporte nacional sobre las influencias políticas del crimen organizado, ¿donde lograron imponer a sus incondicionales? ¿en que distritos, alcaldías o gubernaturas destruyeron a sus oponentes? Se requiere una radiografía que dimensione el problema, los nexos entre la delincuencia y el poder público. Después, medidas extremas en esos sitios, que podrían ir desde protección superior a las autoridades o investigaciones a fondo sobre su comportamiento.

Y tercero. Promover el desarrollo de una ciudadanía exigente. Una donde el poder público esté vigilado de manera constante, donde los principios de rendición de cuentas y transparencia se lleven a niveles de primer mundo. Son tiempos en que no se puede ceder en ninguna de las libertades y derechos conquistados, sino por el contrario, extenderlos.

Deatrasalante
(Otro 1 de julio) Raras coincidencias. Hace exactamente seis años, el 1 de julio de 2012, en la sede del PRI nacional todo era fiesta. A las 11 de la noche, el entonces IFE anunciaba los resultados del conteo rápido que daban el triunfo al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto. Y no solo eso, el PRI recuperaba Jalisco que no gobernaba desde hacía 17 años, lo mismo Chiapas, y retenían Yucatán.

La fiesta estaba armada desde días antes. Pantallas gigantes proyectaban la transmisión en vivo del anuncio de los resultados, y al escuchar el dato del porcentaje de votación de Peña, los gritos fueron ensordecedores. Siguió el mensaje del Presidente Felipe Calderón y los priistas gritaban que quería llorar, lo mismo a López Obrador, quien pedía esperar el conteo oficial, el miércoles siguiente.

Peña Nieto daba un mensaje que visto en retrospectiva es pieza ejemplar: “Hoy los mexicanos han elegido una nueva alternancia. Los mexicanos le han dado a nuestro partido una segunda oportunidad: vamos a honrarla con resultados, con una nueva forma de gobernar, de acuerdo a las exigencias del siglo XXI. Actuaré conforme a la nueva realidad, de democracia plena de libertades y de participación social…esta noche ganó México.”

Una lluvia de confeti verde, blanco y rojo bañó al presidente electo y sonaba el Cielito lindo (PUNTO)

Columna publicada el 1 de julio de 2018 en la edición 805 del semanario Ríodoce.

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