octubre 18, 2019 11:38 pm

Iván el terrible parte 1

 

ivan 

 

A sus 17 años, Iván IV (Nikolay Cherkasov) es coronado como zar ante el apoyo de algunos y la desconfianza, intrigas y descrédito de otros, que  pensaban que no tenía ni la dignidad ni la fuerza suficiente.

La coronación no hizo mucha gracia porque las intenciones del zar eran acabar con el poder de los boyardos —los nobles terratenientes— para lo que instituye un ejército que lucharía por la unidad de Rusia, con la idea de que un estado fuerte desde el interior podía también ser sólido en el exterior.

La tierra que perteneció a sus padres ahora está en manos de extranjeros, por lo que la idea de Iván, al recibir la corona, sería la de reinar en esos lugares, sometidos a otros estados. A partir de ahí, sus adversarios no lo dejarán en paz para confundirlo, manipularlo, desacreditarlo y restarle fuerza, hasta que Iván decide ser como los boyardos lo consideraban: terrible.

Luego de participar en la guerra de su país, en las filas del ejército rojo, con experiencia en el teatro como escenógrafo, adaptador y ayudante de dirección, y una filmografía en la que destacaba los hechos más importantes de Rusia, a Serguéi Eisenstein le costó años investigar la vida de Iván IV, zar entre  1547 a 1584, para luego escribir, producir, dirigir y montar Iván el terrible parte 1 (1944).

La cinta fue muy bien recibida, lo cual le valió la autorización para filmar la segunda parte: La conjura de los boyardos (1946), que no tuvo la misma aceptación por Stalin —no quería que se le relacionara con el Iván de esta versión de Eisenstein—, se censuró y no se estrenó hasta 1958, cuando el dictador y el director ya habían muerto: en 1953, el primero, y en 1948, el segundo.

El cine de Eisenstein —reconocido por su teoría del “montaje de atracciones, aunque después replanteó sus ideas y ya no le daba la misma importancia a ese elemento— se caracterizaba por una precisión visual impresionante, que hacía ver cada plano como un cuadro compuesto a la perfección; era un experto en las multitudes, que manejaba muy bien en sus películas; y recurría a un realismo que hacía parecer sus filmes casi como documentales.

En Iván el terrible parte 1 se ve a un protagonista que a la vez que es víctima —la vida le ha arrebatado a las personas que más quiere y sus más allegados lo traicionan — se muestra cruel y terrible, más cuando se trata de luchar por su país y querer imponer su autoridad.

La película se vale de planos generales para mostrar los contextos, las batallas y las multitudes, primeros planos que precisan las miradas y gestos que no necesitan de palabras para indicar la conspiración, maldad, envidia y traición de quienes se oponen al zar, y planos detalles que enfatizan, sobre todo, objetos simbólicos.

El manejo de la iluminación y las sombras recuerdan las sombras chinescas y el expresionismo alemán —el rostro de Iván y un globo terráqueo proyectados enormes en la pared—; y la música a cargo de Serguéi Prokofiev embona muy bien con las imágenes; y el vestuario es muy puntual: nada está de más en Iván el terrible, sino todo pensado, medido, calculado, planeado y estructurado; por eso y toda su obra, Eisenstein es considerado como un elemento clave en la historia del cine. Véala en YouTube… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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