miércoles, enero 26, 2022
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  • Dias de Impunidad

Sierra desprotegida

 
desplazados
Con enfrentamientos violentos y siete asesinados, grupos armados obligan a 250 familias a abandonar sus hogares en los altos de Badiraguato
Las versiones oficiales del gobierno de Mario López Valdez difieren de lo que cuentan los habitantes de la  sierra de Badiraguato sobre los ataques del pasado 11 de junio, cuando un grupo armado arribó a La Tuna, lugar donde nació Joaquín Guzmán Loera, y que provocó que más de 250 familias abandonaran sus casas. Hasta hoy, la mayoría se resiste a regresar.
Mientras que el gobierno aseguró que no hubo personas muertas, algunos de los pobladores contabilizan siete asesinados, entre ellos uno identificado como Ángel, sobrino de Consuelo Loera, mamá del Chapo Guzmán.
A petición de algunos medios de comunicación, el Gobierno del estado, a través de las Secretarías General de Gobierno y de Seguridad Pública, ofreció el martes pasado a reporteros un recorrido por La Tuna y otros poblados vecinos, para que constataran que era una zona segura y que los habitantes desplazados podían regresar.
La cita fue a las cinco de la mañana en las afueras de Palacio de Gobierno. El traslado fue en dos camionetas tipo van, resguardadas por al menos 60 elementos de las policías ministerial y estatal. Ya en Huixiopa, el viaje hacia La Tuna continuó en los vehículos policiacos.
Al llegar al pueblo que vio nacer a Joaquín el Chapo Guzmán, los vehículos se estacionaron frente de la casa de doña Consuelo Loera. La casa, que aunque no es ostentosa destaca de las demás, tiene un pequeño barandal que estaba abierto como invitando a entrar. Cuatro días antes algunos reporteros habían acudido por su cuenta y esa misma puerta se encontraba con candado.
Momentos más tarde arribó a la zona el Coordinador estatal de Seguridad Pública, General Moisés Melo García, y su mensaje fue claro: dejar constancia que la casa de la mamá del Chapo no había sufrido ningún daño, como al parecer algunos medios lo habían sugerido, además de difundir que la zona se encontraba tranquila.
“Yo he encontrado que no hay ninguna destrucción, no hay las casas como habían dicho que estaban quemadas o con impactos de bala, no nos han dicho que hubiera habido muertos, heridos…”, señaló el general Moisés Melo.
Pero al platicar con algunos pobladores de La Tuna se percibe una realidad distinta.
“Fue el viernes (10 de junio), casi como a estas horas (antes de mediodía), llegaron echando bala pues y él (Adrián, sobrino de Consuelo Loera) salió y grito ¡hey no tiren para acá, bola de pendejos! y ya pues dijeron vámonos sobre ese y mátenlo y que no sé qué”, dijo uno de los habitantes.
—¿Nada más a ese muchacho fue al que balearon?
—No, fueron más.
—¿De aquí mismo o de otros pueblos?
—Primero hubo dos  en Alisitos, después tres aquí  en el rancho (La Tuna) y al día siguiente otros dos.
En ese momento, el general Moisés Melo reiteraba que el mensaje era que existían garantías para que la población regresará a sus comunidades: “hay personal militar, personal de la Policía Ministerial y estatal se encuentran también y no nos vamos a salir”, dijo.
Pero el Gobernador no opina igual que el General. Al día siguiente en conferencia de prensa, López Valdez declaró: “la certeza que les doy es que tenemos presencia ahí, pero también reconozco que no podemos estar todo el tiempo ahí.
“Nosotros vamos a tratar de estar el mayor tiempo posible para que no pase nada, sé que es nuestra responsabilidad, pero ahí el reporte que tengo preliminar, sin ninguna investigación a fondo, porque nadie quiere declarar, es que es una pugna entre familias.
“Yo espero que se arreglen esos problemas que traen y esa sea la mayor certeza que esas personas tengan”, dijo el Gobernador de Sinaloa.
Un día antes, el General García Melo aseguró que se trataba de pugnas entre la familia Guzmán y los Beltrán.
General ¿está identificado el grupo atacante?
—No, sabemos que es un problema entre familias y pues son los Guzmán y son los Beltrán, no sabemos en realidad cuál sea la causa directa pero sí pues afectó, tan es así que estas familias pues se retiraron.
Miedo a regresar
El jueves de la semana pasada, el Ayuntamiento de Badiraguato reunió en Culiacán a desplazados de las comunidades de  Arroyo Seco, La Palma, La Tuna, Huixiopa, Revolcaderos, El Barranco y Nogalito, para entregarles despensas y colchonetas, además de pedirles que regresen a sus casas.
El encuentro fue en un centro comercial ubicado en el norte de la ciudad. La diputada electa Guadalupe Iribe Gascón, actual presidenta del DIF municipal de Badiraguato, invitó a las más de 220 familias que asistieron, a regresar a sus casas, aunque destacó que es decisión de cada quién y no los pueden obligar.
Los pobladores aseguran que todavía tienen temor de regresar, que la presencia militar en este momento no les garantiza nada: “llegan por dos semanas y luego se van”, dijo uno de los pobladores.
Algunos de los pobladores señalaron que salieron prácticamente con lo que traían puesto, porque fueron a avisarles hasta sus casas que tenían que salir y abandonar los pueblos.
“Yo no estaba en mi casa oiga, andaba pa´ con una vecina y ahí me recogió mi hija y nos venimos, no agarré nada”, dijo una de las mujeres.
Algunos de los desplazados llegaron con algunos familiares, pero hay otros que no tenían donde llegar y consiguieron casas, una de ellas alberga a unas 40 personas, entre familiares y vecinos que salieron huyendo de sus comunidades.
csa tuna
 
La otra versión de la violencia en Badiraguato
Hay una versión distinta de los hechos ocurridos en la sierra de Badiraguato, que asegura no es una pugna entre las familias Guzmán y Beltrán, como afirmó el gobierno del estado, sino entre Aureliano Guzmán —hermano de Joaquín Guzmán Loera— y la familia  Muro Valdez.
Esta versión, recogida entre pobladores de la región en conflicto, asegura que todos los problemas empezaron el 11 de abril del año pasado, cuando Aureliano Guzmán Loera, el Guano, arribó a un rancho propiedad de Ernesto Guzmán Hidalgo, medio hermano de Joaquín el Chapo Guzmán, quien estaba acompañado por Raúl Astorga.
Aseguran que el Guano ordenó a sus hombres amarrar a los que se encontraban en el lugar, entre ellos dos niños, y les empezó a reclamar haber dado información al gobierno —lo cual dicen fue falso. A pesar de eso, ordenó matarlo junto con Raúl Astorga.
Posteriormente a la fuga de Joaquín Guzmán del penal de máxima seguridad conocida como el Altiplano, en julio del 2015, éste llamó a rendir cuentas al Guano, sobre el asesinato de su medio hermano.
Aureliano habría responsabilizado a Cristóbal Muro Valdez, alias el 02, uno de sus escoltas y hombre de confianza, sobre la información de que supuestamente Ernesto Valdez, los había delatado con el gobierno.
Los pobladores aseguraron que el 15 de diciembre un grupo armado llegó al poblado de Alisitos, en Badiraguato, por órdenes del Guano, llevándose a Muro Valdez, junto con uno de sus hijos que se encontraba en silla de ruedas y  seis personas más: todos aparecieron asesinados tres días después.
Lo anterior, se dijo, porque el Chapo Guzmán citó a Muro Valdez, para que le presentara las supuestas pruebas que acusarían a Ernesto Guzmán de lo que aseguraba el Guano.
Por esos mismos días apareció asesinado un hermano de Cristóbal Muro Valdez, de nombre Luis Alberto, que se encontraba recluido en el Penal de Aguaruto.
Aseguran que los meses que Joaquín Guzmán Loera estuvo fuera de la cárcel, antes de ser detenido en Mochis, no hubo inconvenientes con Aureliano Guzmán.
El  más reciente hecho, que la otra versión le adjudica al Guano, ocurrió el 10 de junio del 2016, cuando mandó a uno de sus pistoleros, de nombre Obanel Loera, al poblado de Alisitos, en donde levantaron a dos hombres,  entre ellos Raúl Muro Valdez, otro de los hermanos de Cristóbal.
Posteriormente los dos hombres levantados aparecieron asesinados   en el poblado La Palma.
En respuesta a esto, familiares de los asesinados fueron a La Tuna en busca del Guano. Esta versión niega lo que se había dicho sobre que el grupo armado que llegó a La Tuna pertenece a los Beltrán Leyva, bajo las órdenes de Alfredo Beltrán Guzmán.
Aseguran, además, que nadie se metió a la casa de la mamá del Chapo Guzmán, Consuelo Guzmán Loera, y niegan que tuvo que salir huyendo en una avioneta o helicóptero como manejaron algunas versiones.
 
 
 

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