En dos días exhuman tres osamentas en zonas de Ahome

 
panteón mochis
La corazonada de Las Rastreadoras de que el municipio de Ahome es en realidad un gran cementerio clandestino y no la panacea de la seguridad que presumen sus gobiernos, actuales y electos, resultó cierta: tres osamentas exhumadas en menos de 48 horas.
Dos búsquedas realizadas a la suerte permitieron ubicar los restos humanos, ya en avanzado estado de descomposición, de lo que serían dos mujeres y un varón. Peritos determinarán el sexo de ellos mediante análisis forenses, y las pruebas de ADN podrían encontrar el parentesco, y quizá la identidad, si hay una averiguación previa anterior al hallazgo.
El primer hallazgo se realizó a espaldas del ejido Águila Azteca, en una zona que delimita las parcelas y los canales de riego. Es un tramo en donde crecen arbustos espinosos y matorrales secos silvestres, pero también álamos. Los terrenos son de migajón arenoso, pero no por ello permeables, sino endurecidos.
En ellos y a no más de un metro de profundidad, una mujer desentierra lo que parecen prendas femeninas. Sigue escarbando y encuentra restos óseos. Ella reúne las evidencias y explota: son muy coincidentes con los que llevaba su hija, hace dos años, cuando desapareció.
A ella, la gente del pueblo la nombra por el apodo de la China, pero en realidad se llama Miriam Yisel Ríos, y desapareció cuando tenía 24 años.
Un grupo armado la interceptó a las afueras de una tienda de conveniencia, a la entrada del pueblo señorial de Ahome. Era de madrugada y pocos vieron lo ocurrido, y quienes lo atestiguaron mejor callaron. Era, ese 2014, un año violento en demasía. La Policía Municipal había recibido el poder del gobernador del Estado, Mario López Valdez, para tranquilizar el municipio a costa de lo que fuese, ya sea por policías encapuchados o por patrullas sin matrícula o vehículos oficiales sin rotulación. En ese ambiente, la China se esfumó.
Su familia denunció el hecho, pero ninguna respuesta obtuvo. Todas las corporaciones policiales negaron alguna implicación, y las investigaciones no dieron con delincuentes relacionados al caso. Al asunto se le echó tierra, hasta que su propia madre desenterró los restos óseos de lo que podría ser la China.
Haber encontrado a la joven en ese terreno no era casualidad. Porque dos años antes, el reportero Jesús Antonio Gamboa Urías, propietario de un periódico mensual, había sido enterrado en el mismo sitio. Después de una búsqueda sin ton ni son, de palos de ciego, y de un despiste generalizado, las investigaciones tomaron el hilo que conducía hacia un grupo de narcomenudistas que operaba en las cantinas del pueblo señorial de Ahome. Estos lo habían asaltado y en el atraco, Gamboa Urías fue asesinado.
Su cuerpo fue exhumado cuando los primeros detenidos delataron a sus cómplices y revelaron el sitio del entierro clandestino.
Años atrás, la misma zona del ejido Águila Azteca también sirvió para otros entierros furtivos.
Muy cerca de ese lugar, y justo en una desviación próxima al arco que señala arquitectónicamente la entrada al pueblo señorial, el grupo de Las Rastreadoras reinicia una incursión de búsqueda de cuerpos humanos. Su rastreo tiene éxito, y ahora son dos restos más de un par de personas, éstos son también ya huesos.
Al igual que los probables restos de la China, éstos se envían para su análisis a los forenses. Las pruebas químicas determinarán también el probable parentesco  con otras personas.
Mirna Nereyda Medina, la maestra jubilada que inició la búsqueda de desaparecidos en la zona norte de Sinaloa cuando su hijo, Roberto Corrales Medina, el Chacharitas, de 21 años, desapareció trabajando en la gasolinera del Pueblo Mágico de El Fuerte, Sinaloa, en julio del 2014, sostuvo que el haber encontrado cadáveres en los terrenos adyacentes al casco urbano de Los Mochis no es una casualidad, pues para ellas, Ahome es un gran cementerio clandestino, en donde la gente pisa cadáveres sin saberlo.
Dijo que no han pretendido entrar en polémica con los gobernantes actuales ni anteriores por sus declaraciones de denuncia, pero que “los hechos por venir lo harán. Nosotras no hemos rastreado en Ahome en forma, sino sólo entradas leves. Ya encontramos cuerpos en el río Fuerte y en Juan José Ríos, pero en cuanto nos enfoquemos estamos seguros que vamos a hallar más cuerpos, muchos, porque son muchas las personas desaparecidas, incluyendo familias”.
Ahome no es solo un panteón clandestino en la zona urbana, sino también lo es Los Mochis y sus colonias, opinó.
 

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RÍODOCE EDICIÓN 856
23 de JUNIO del 2019
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