mayo 13, 2021 6:37 AM

Un año después del Miramar

chapo

No se ve un antes y un después con la aprehensión del Chapo Guzmán

 

La captura de Joaquín Guzmán Loera, el 22 de febrero de 2014, no cambió ni disminuyó el trasiego de droga a Estados Unidos y sólo reorganizó el cártel más poderoso del mundo, que ahora tiene entre sus líderes a Dámaso López Núñez e Ismael el Mayo Zambada, afirman expertos.

Adriana González Carrillo, presidenta de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional, observó que las sucesiones y la violencia no terminarán mientras no se haga algo para disminuir el consumo de droga en Estados Unidos, que es el destino final de la mariguana, la goma de opio y la cocaína.

“Estados Unidos por primera vez reconoce que el alto consumo de drogas que tiene derivó en una explosión de violencia en nuestro país, por lo que el reto de México ya no es contar los arrestos que se hicieron, ya que el trasiego de droga no acabó con la recaptura del Chapo Guzmán, sino que continuó”, dijo la legisladora.

Los ojos de Estados Unidos parecen estar enfocados ahora hacia López Núñez y el Mayo Zambada, quienes según reporta la DEA, son los nuevos sucesores del Cártel de Sinaloa. A López Núñez, mejor conocido como el Licenciado, lo boletinó el Departamento del Tesoro desde septiembre de 2013.

 

Un año después de operación “Gárgola”

“Nada ha cambiado desde el arresto del Chapo Guzmán. El tráfico de droga continúa, pero al menos se envió un mensaje a los narcotraficantes del mundo: que no hay gente intocable. Y si una persona está en un negocio ilícito, tarde o temprano llegaremos a ellos”, comentó Jim Dinkings, quien formaba parte de un equipo estructurado por varias agencias de Estados Unidos para seguir al Chapo.

Durante una década, el equipo estadunidense trabajó con el gobierno de México para localizar a Guzmán Loera. Según se informó al ser presentado, la cacería fue por medio de radio localizadores, y vía satelital, a través del rastreo de llamadas telefónicas, que la gente que trabajaba con el Chapo hacía.

Cuando se tenía una certeza de dónde estaba, entró la Armada de México, que junto con la tecnología que Estados Unidos estaba brindando, fue posible localizar a Guzmán Loera y arrestarlo.

 

El problema es más grande que un arresto

Un ex agente encubierto de la DEA, quien pidió no se revelara su identidad, coincidió con la diputada González Carrillo: el problema está en Estados Unidos; pueden arrestar al líder, pero los segundos en cargo van a estar listos para sucederlo.

Delegado para arrestar a Rafael Caro Quintero, junto con Enrique Camarena y otros agentes encubiertos, el ex agente, entrevistado por Ríodoce vía telefónica, opinó que el gobierno de Estados Unidos poco a poco irá reconociendo que pueden agarrar a uno tras otro, pero al final siempre habrá alguien dispuesto a traer esa droga a territorio estadunidense.

“Son millones y millones de dólares involucrados en transacciones del narcotráfico, ¿quién le va a decir que no a ese dinero?, señaló el ex agente.

Sorprendido por la llamada, lograda a través de otro contacto de la DEA, el ex agente encubierto señala que el problema del narcotráfico está muy arraigado, y que ni con mil detenciones se va acabar.

“La persona que te puso en contacto conmigo y yo, encabezamos trabajos de investigación encubierta a nombre del gobierno de Estados Unidos, y nosotros nos metíamos en la organización, y desbaratamos la red que el gobierno quería, pero el problema nunca terminó, ni va a terminar. El problema está en Estados Unidos”, opinó el ex agente.

La entrevista no fue continuada, a petición del entrevistado, aunque insistió que los ingresos generados por el narco son millonarios.

De acuerdo con información de agencias, un kilo de cocaína se consigue en 2 mil dólares aproximadamente, en la zona cocalera de Colombia, Bolivia o Perú. Y según fuentes de la DEA, ese mismo kilo tiene un costo de 33 mil dólares en Los Ángeles, mientras que en Nueva York o Chicago, el mismo kilo aumenta a 38 mil dólares.

En países europeos como Inglaterra, el costo por kilo de esa droga llega a tener un costo de hasta 56 mil dólares, según estadísticas reveladas por la ONU.

Por ello, la legisladora panista González Carrillo opina que, si realmente se quiere combatir el trasiego de droga a Estados Unidos”, se debe también combatir el consumo de droga en ese país, que es el principal consumidor del mundo, y ese puede ser un buen inicio para que nuestro país deje de ser un puente de trasiego de droga”.

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