junio 17, 2021 5:00 PM

Ignacio Muñoz Orozco busca ampararse, sin salir a la calle

nachho
A Ignacio Muñoz Orozco se lo tragó primero la política, luego el narcotráfico y ahora puede verse él mismo en las fauces del gobierno norteamericano.
Todavía no se establece con claridad si es o no responsable por los delitos que se le achacan en una corte del Distrito Central de California, bajo el expediente CR-14-00372, donde las agencias gringas consignan por lo pronto dos: lavado de dinero y lo que en México sería equivalente a evasión fiscal.
Sin embargo, él ha preferido defenderse desde las sombras. No contesta las llamadas telefónicas, se ha aislado hasta de muchos de sus familiares y ha decidido, cuentan algunos de sus amigos, dar la pelea legal, empezando por ampararse. Pero sin salir a la calle.
No ocurrió lo mismo con el notario público José Antonio Núñez Bedoya, acusado por la DEA, en julio de 2013, de ser socio de Ismael Zambada García, quien de inmediato citó a una rueda de prensa y dijo “aquí estoy… expuesto a cualquier investigación, no tengo nexos con ningún grupo criminal”.
María Ferré, esa marca
Ignacio Muñoz Orozco inició las tiendas María Ferré en 1992, en un local ubicado en Benito Juárez, casi esquina con Álvaro Obregón. Conocía el negocio de las prendas de vestir de mujer, porque le había ayudado a su madre, en Vanessa, una tradicional tienda ubicada por la calle Rosales y Obregón.
Y aunque el negocio propio lo inició con su esposa, Georgethe Noel Saad Kawhage —nacida en San Diego, California, en 1970—, cuando creó la sociedad, el 5 de junio de 1995, lo hizo con Ignacio Muñoz Flores, un socio que solo era para cubrir las formas, pues sus acciones eran mínimas y con el tiempo llegaron a .2 por ciento.
La razón de la sociedad, se explica en la escritura protocolizada por el notario público Héctor Ruiz Almada, era ofrecer servicios de administración, contables y financieros, brindar asesoría en importación de productos, comercialización de artículos del ramo del vestido, calzado y accesorios. Y otras.
El crecimiento de la empresa fue gradual. En 1993 abrieron una sucursal y en 1994 dos más, una en 1997 y una más en 1998. Todas ellas en Culiacán. Luego se extendió con tiendas en Los Mochis, Guasave y Mazatlán. A la vuelta de una década, tenían cuatro tiendas en Monterrey, luego fueron a Saltillo y Monclova, Coahuila. Y después buscaron el mercado de Sonora, con sucursales en Ciudad Obregón, Hermosillo y Nogales.
Crece el capital social
No se sabe qué pasó en 2003, pero el 19 de agosto de ese año el notario Público Efrén Yañez Cárdenas tuvo mucho trabajo con María Ferré.
Ese día, el notario protocolizó acta de asamblea de la sociedad María Ferré S.A. de C.V., realizada el 15 anterior, donde se nombra Comisario de la empresa al señor Armando Chávez Gamboa, precisamente quien ahora está siendo acusado por el gobierno de los Estados Unidos, Junto con Ignacio Muñoz y Daisy Estrada.
Pero ese mismo día protocolizó actas que ya se habían empolvado, donde se aprobaban estados financieros y/o se aumentaba el capital social de la empresa. El 30 de mayo de 2002, por ejemplo, ingresaron 880 mil pesos frescos al capital social; en julio de ese año, ingresaron otros 578 mil pesos; en septiembre 265 mil y en octubre siguiente, 156 mil. Nunca, a pesar de esos movimientos, se observó el ingreso de nuevos socios.

Fashion Police. Acusaciones graves.
Fashion Police. Acusaciones graves.

***
Para 2008, Luis Ignacio Muñoz se presentaba públicamente como un empresario exitoso. En una entrevista concedida a la revista Bien Informado, en abril de ese año, hablaba de sus planes de crecimiento.
Ya había sido presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Culiacán, tenía una imagen aceptable en el medio empresarial y estaba íntimamente ligado a Heriberto Félix Guerra, en ese tiempo Subsecretario de Pequeñas y Medianas Empresas de la Secretaría de Economía, del cual era asesor externo en materia de franquicias. Por ese motivo, iba con frecuencia a la ciudad de México, se reunía con el subsecretario y otros funcionarios de Economía y regresaba a su changarro.
En esas fechas contaba con 21 tiendas propias y cuatro franquicias y se proponía, según dijo, aterrizar diez franquicias antes de que terminara el año, 15 más en 2009 y 20 en 2010. En tres años, calculaba tener entre 70 y 80 tiendas, entre propias y franquicias.
Ese año la revista CNN Expansión había ubicado su marca entre las 25 franquicias más exitosas de México en los últimos tres años y en una Feria Internacional de Franquicias realizada meses antes en la ciudad de México, había recibido más de 150 solicitudes de empresarios de todo el país.
No negó, en esa entrevista, que el crecimiento de su empresa haya estado desligado del apoyo de la Secretaría de Economía, que daba recursos a los nuevos emprendedores, bajo un programa impulsado por su jefe, Heriberto Félix.
Sin embargo, el crecimiento estimado por Muñoz Orozco nunca llegó. De 2008 cuando hablaba de sus planes expansionistas hasta Centroamérica, a 2014, cuando fue acusado de lavar dinero del narcotráfico y realizar trampas fiscales, solo tenía seis tiendas más.
En noviembre de 2009 se incorporó al grupo compacto de Heriberto Félix y éste se lo llevó como Secretario Técnico de la Oficina del secretario de Desarrollo Social, cuando, el 9 de diciembre de ese mismo año, asumió la titularidad de esa secretaría.
Desde la secretaría Técnica, Ignacio Muñoz se ocupaba de manejar programas y todo lo relacionado con las finanzas de la dependencia. Estuvo allí hasta el 15 de abril de 2012, cuando renunció para irse a la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota.
Su negocio lo había dejado en manos de su esposa y por alguna razón no creció como lo había previsto. Lo había dicho él mismo en la entrevista que esa vez le hizo la reportera Anabel Ibáñez: estaba creciendo al amparo de la propia dependencia donde trabajaba. Se fue de allí y el motor del desarrollo de su franquicia simplemente se desbieló.
***
Nunca se conoció a Ignacio Muñoz Orozco como un hombre adinerado. De 1992, cuando puso su primera tienda, hasta ahora, se pueden documentar compras de lotes, casas, locales comerciales, dentro de lo que puede considerarse “normal” en un empresario pujante.
El 1 de abril de 1993, compró un lote de terreno de 16 por 25 metros cuadrados, en 200 mil pesos.
En 1997, Comercial Automotriz del Noroeste (Nissan), cuyo presidente era Jorge del Rincón, le vendió un local en Galerías de San Miguel, en 200 mil pesos.
El 20 de julio de 2001, compró a Kurt Lauktien Arredondo una casa habitación ubicada por la calle 27 de septiembre, en 273 mil pesos. Esta propiedad le fue embargada el 18 de septiembre de 2009 a favor de Autofinanciamiento Total S.A. de C.V, y luego por HSBC, por 3 millones de pesos.
El 10 de abril de 2003, compró un local en Riva Palacio y Ramón F. Iturbe, en 380 mil pesos, donde hizo una bodega.
En 2004, compró un lote de terreno en Los Álamos, por la avenida Las Macetas, donde construyó una residencia.
El 19 de septiembre de 2006, compró lote por la calle Paseo del Parque, del Desarrollo Urbano Tres Ríos, en 631 mil pesos. En algunos de los casos, las propiedades fueron habilitadas como establecimientos de María Ferré y bodegas.
Sus amigos hablan de una casa adquirida en el Nuevo Altata y una residencia que compró en Bosques de Santa Fe, en la ciudad de México, tiempo después de que se fue a vivir allá para trabajar en la SEDESOL. Nunca rentó departamento, como otros colaboradores de Heriberto Félix.
Estas dos propiedades no han sido documentadas por Ríodoce.
Ignacio Muñoz. En las fauces de los gringos.
Ignacio Muñoz. En las fauces de los gringos.

El rompimiento con Heriberto
No se sabe hasta dónde las relaciones de Heriberto Félix Guerra e Ignacio Muñoz Orozco se hayan deteriorado después de que éste último dejó la Secretaría de Desarrollo Social para sumarse a la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota, pero hay una historia que los pudo haber alejado.
Por allá en mayo de 2012, Heriberto le pidió a uno de sus colaboradores que le consiguiera una casa para una cena privada. La reunión fue en una residencia de Polanco y la cita era con el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés.
La cena fue solo de dos y transcurría con normalidad, cuando Heriberto llamó a su colaborador —que se encontraba echando copas con el dueño de la casa— con gritos escandalosos.
“¡Dile a Guillermo si yo alguna vez le di instrucciones a Ignacio Muñoz para que le pidiera dinero a los gobiernos!”. “No, Heriberto, nunca”.
Según Padrés, el dueño de María Ferré le había propuesto, en nombre del entonces titular de SEDESOL, que le podían bajar 500 millones de pesos en programas para su Gobierno, a condición de que canalizara 250 millones a la campaña de Josefina.
Según la fuente, Heriberto cortó, a raíz de eso, toda relación con quien ahora es perseguido por la DEA.
La acusación
El miércoles 10, agencias norteamericanas contra el narcotráfico llevaron a cabo la llamada Operación Fashion Police, detuvieron a nueve personas y aseguraron alrededor de 65 millones de dólares, además de mercancía.
La operación estaba encaminada a detener a Luis Ignacio Muñoz Orozco; Daisy Estrada, la administradora de María Ferrer y Armando Chávez Gamboa, comisario de la sociedad. Todos acusados de lavado de dinero proveniente del narcotráfico y delitos fiscales.

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