Culiacán, 493 años después de su fundación

Culiacán, 493 años después de su fundación

En muchas ciudades de México existe una controversia sobre la fecha y el lugar de su fundación. Lo mismo pasa con los topónimos que registran el significado de su nombre propio, sobre todo si la ciudad tiene por nombre palabras en lenguas originarias. Esa polémica es avivada por la carencia de un acta fundacional. Es el caso de Culiacán, que fue “fundada” por Nuño Beltrán de Guzmán en 1531. Pero incluso con esa privación del derecho de identidad, Culiacán fue abriéndose paso a lo largo del tiempo hasta tener una posición hegemónica en el noroeste del país.

Con 493 años por cumplir el 29 de septiembre, Culiacán es la ciudad más antigua del noroeste de México, una ciudad que floreció gracias a la bondad de sus ríos y al tesón y al esfuerzo de quienes la han habitado a lo largo de los siglos.

CALLE ÁNGEL FLORES.

La festejada tiene una interesante, compleja, problemática y maravillosa historia. En sus primeros años de vida, la villa colonial fue, poco a poco tomando forma hasta convertirse en una referencia del mundo civilizado. Aunque aislada del centro Novo Hispano, su ubicación geográfica la convirtió en el soporte de la conquista militar y la catequización religiosa y misionera en el norte del país. La minería y el comercio la posicionaron en el interés y la controversia de los Reinos de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya.

Mantuvo una disputa por la hegemonía económica con otros centros urbanos del noroeste, y participó tangencialmente en la Independencia. Las pugnas políticas entre las élites criollas para conformar el estado libre y soberano de Sinaloa no fueron obstáculo para salir triunfante como ciudad capital e instalar en ella el Primer Congreso Constituyente.

PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN. 1903.

Siguieron décadas de gran inestabilidad. En esos avatares políticos perdió su estatus de capital varias veces, pero terminó recuperando su carácter central. Salió intacta de la invasión francesa, hizo de Antonio Rosales un símbolo de gallardía y adoptó el apellido del héroe de San Pedro. En adelante sería Culiacán de Rosales. Eustaquio Buelna le dio un impulso a la educación al consolidar el proyecto del Colegio Civil Rosales, hoy Universidad Autónoma de Sinaloa.

Fue hacia fines del siglo XIX y principios del XX, durante el Porfiriato, que Culiacán alcanzó su primer proceso de modernización. Entonces inicia una época de relativa prosperidad económica, fincada en las actividades productivas de exportación, en el acceso a los medios y vías de comunicación con el exterior, y a la creación de instituciones financieras y educativas. Estos aires de modernidad se expresaron en la consolidación de una arquitectura que va a conferirle la imagen de ciudad moderna. La villa pueblerina quedó atrás. El artífice de este desarrollo arquitectónico fue Luis F. Molina.

CATEDRAL. 1915.

La Revolución interrumpió este proceso. La ciudad fue escenario de fragosas batallas, primero contra el ejército de Porfirio Díaz y después contra las tropas de Victoriano Huerta. La ciudad fue tomada tres veces por las diversas facciones revolucionarias y sufrió los estragos de la lucha. Una vez concluido el conflicto armado, la ciudad participará en el proceso nacional de reconstrucción de las estructuras económicas, sociales y políticas y en la creación de instituciones. Culiacán tendrá una débil presencia en ese proceso civilizatorio; será hasta mediados del siglo XX que empezará a generar una presencia importante en el panorama nacional.

En la década de los sesenta el municipio empieza a adquirir los rasgos con los cuales se identifica hasta nuestros días. La inauguración de las presas Sanalona y Adolfo López Mateos detonarán la agricultura del valle (sobre todo de hortalizas), consolidando el sector primario que, a su vez, impulsará los sectores comercial y financiero, la pesca y los servicios. La agroindustria será parte del paisaje, generando un clima favorable para los negocios. La población a partir de entonces tendrá un constante y diversificado crecimiento, alimentado también por la inmigración nacional y extranjera.

CULIACÁN. 1963.

Ubicada ya en el nuevo milenio, la ciudad tiene más de un millón de habitantes; se ha modificado su fisonomía tradicional y ha pasado a ser una entidad moderna, una de las ciudades más importantes en no pocos aspectos, con un franco potencial de desarrollo, pero también con rezagos y problemas que trae aparejados la modernidad. Pero sabemos, como lo hemos demostrado en nuestra historia, que somos un pueblo que se crece ante la adversidad y que, en conjunto, gobierno y sociedad civil sentaremos las bases para un despegue económico perdurable y con justicia social.

Dentro de siete años, Culiacán cumplirá 500 años. Es necesario preguntarnos: ¿qué Culiacán queremos para entonces? Como inicio de los preparativos para esa importante fecha que nos aprestamos a celebrar, apelemos a nuestra imaginación, creatividad y amor por Culiacán para obsequiarnos una ciudad amable que sea un espacio de paz, bienestar, y sustentabilidad. Que sea la Perla del Humaya que soñamos.

*La foto de portada es tomada de Sinaloa 360.

*El autor es Cronista oficial de Culiacán.

Artículo publicado el 22 de septiembre de 2024 en la edición 04 del suplemento cultural de Ríodoce, Barco de Papel.

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