Ante el impacto que tiene en la niñez y los adolescentes el uso de redes sociales y de los teléfonos celulares, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que busca construir una solución que permita desalentar el uso intensivo de estos aparatos a esa edad, mediante consenso para impulsar otras actividades.
Para la mandataria, aunque el gobierno puede determinar prohibir el uso de celulares en las escuelas, es necesario que sea un proceso consensuado que involucre la concientización de padres, niños y adolescentes sobre el impacto nocivo del uso excesivo de la tecnología, señalando que por su alcance social puede convertirse en un problema de salud pública.
Tras presentar estudios acerca del impacto que tiene el uso tecnológico en la formación del cerebro, la personalidad y los hábitos, subrayó que si solo se busca prohibir los dispositivos en las aulas, los menores podrán utilizarlos de manera casi ilimitada al estar en casa, por lo que es pertinente generar conciencia sobre sus efectos en la formación humana.
La titular del Ejecutivo federal indicó que el objetivo es avanzar hacia una regulación consensuada que permita encontrar opciones y alternativas, refiriendo que una encuesta reciente reveló que casi el setenta por ciento de los padres de familia están de acuerdo con una medida de esta naturaleza.







