Casas reventadas o abandonadas sirven como cuarteles

Casas reventadas o abandonadas sirven como cuarteles

Militares ocupan domicilios vandalizados en Culiacán; Sedena dice no tener información

 

 

 

 

Con el arraigo de la violencia y el constante vaivén de personal castrense en suelo sinaloense, el Ejército Mexicano se ha acuartelado en domicilios vandalizados por el crimen organizado o en aparente estado de abandono en Culiacán. Las “casas reventadas” han sido parte de la configuración del conflicto entre los Chapitos y los Mayitos a más de 600 días de la ruptura del Cártel de Sinaloa; los boquetes de balas sobre las fachadas, los interiores incendiados y las puertas y ventanas deterioradas por la fuerza de los ataques han transformado el panorama en colonias tanto populares como de opulencia en Culiacán.

En respuesta a una solicitud de información, la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) fue requerida para entregar un listado de los domicilios ocupados como cuarteles por sus elementos, detallando su ubicación y los periodos de ocupación; sin embargo, la dependencia informó no haber localizado evidencias:

“Se hace de su conocimiento que después de haber realizado una exhaustiva búsqueda de la información en el Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional, no se localizó evidencia documental que dé respuesta a sus requerimientos, por lo que es aplicable el artículo 141 párrafo segundo de la Ley antes citada, que establece que en aquellos casos en que no se advierta obligación o competencia alguna de los sujetos obligados para contar con la información, derivado del análisis a las disposiciones jurídicas aplicables a la materia de la solicitud; además, no se tengan elementos de convicción que permitan suponer que esta debe obrar en sus archivos, o bien, se cuente con atribuciones, pero no se ha generado la información, no será necesario que el Comité de Transparencia emita una resolución que confirme la inexistencia de la misma”, respondió en el documento.

Nuevamente, se requirió información con fundamento legal sobre el porqué los militares están ocupando domicilios vandalizados o abandonados en la capital; la respuesta fue la misma: no hay evidencia palpable.

Julio Alfonso Castro, presidente de la Federación de Abogados de Sinaloa, insistió en que no existe un fundamento legal para que las Fuerzas Armadas ocupen y habiten inmuebles privados, incluso si estos fueron vandalizados o se encuentran en abandono. Esto, dentro de los márgenes jurídicos, se clasifica como delito de despojo, ya que solamente el propietario legítimo puede autorizar el ingreso a su domicilio.

“Así está tipificado en el Código Penal del Estado de Sinaloa, así se manifiesta. Bueno, no hay un convenio que se sepa a nivel municipio o a nivel estado, donde estén facultados pues las Fuerzas Armadas para estar habitando un inmueble con finalidades de permanecer temporalmente. Técnicamente están apostados en un lugar es como un cuartel (…) no hay ningún convenio a nivel nacional que faculte a las Fuerzas Armadas ni a la Marina, ni a la Sedena, ni a la Guardia Nacional para que se ingrese a viviendas que estén abandonadas o que están vandalizadas”, detalló.

De acuerdo con el Artículo 225 del Código Penal para el Estado de Sinaloa, la ocupación de inmuebles ajenos sin el consentimiento de su legítimo propietario, mediante la fuerza o sin un fundamento legal que lo ampare, constituye el tipo penal de despojo.

En el caso de que la Fiscalía General de la República (FGR) —explicó— mantenga residencias bajo su resguardo o aseguradas, éstas únicamente pueden ser ocupadas para fines de resguardo ministerial; es decir, mantener bajo custodia una serie de pruebas para evitar su alteración o destrucción.

 

Viviendas acuarteladas

Es la una de la mañana en la colonia Industrial El Palmito. En una casa de dos plantas con una pequeña alberca en su interior, un grupo de soldados recorre el techo de la residencia. La luz vaga de las luminarias apostadas sobre las banquetas revela los uniformes de los soldados que cuelgan de dos cables; el poco aire que exhala la noche seca el grosor de la vestimenta verde olivo. Abajo, en la calle, un soldado camina despreocupado de esquina a esquina; ciega con su linterna a los pocos conductores que transitan a esa hora, echa un vistazo al interior y apaga su luz.

Una camioneta Humvee recorre la calle sigilosamente, delatada únicamente por el sonido de su motor hasta perderse de vista; le sigue una Silverado que insiste en barrer con sus luces el interior de los carros estacionados. El despliegue de vigilancia resulta notable, pues apenas hace unos días, a pocas cuadras del sitio, un tráiler ardió de forma espontánea mientras estaba estacionado. La colonia registró un repunte en los índices delictivos, con fachadas atacadas y homicidios a plena luz del día. La casa donde se han instalado no presenta huellas de violencia; vecinos explicaron que se encontraba abandonada desde hace tiempo.

En otro recorrido se localizó un domicilio acuartelado que previamente fue “reventado” en la colonia Miguel Hidalgo; costales de arena han sido colocados sobre la acera mientras un militar custodia la entrada con el rifle descansando sobre el pesado material. A 1.2 kilómetros, en la colonia Guadalupe Victoria, la escena se repite en una casa de dos plantas. A 500 metros de distancia, un techo improvisado con tubos de PVC y un hule negro sirve de cobijo a un soldado que se mantiene estático sobre la banqueta, blindado con apenas unos cuantos costales que lo protegen de la cadera para abajo y con la mirada fija en quienes transitan por la calle. Las protecciones de acero, la cochera automática y la fachada desdibujada no muestran signos de haber sido atacada.

A 2.6 kilómetros, en la colonia Laureles Pinos, una casa colindante con el Panteón 21 de Marzo que habría sido “reventada” fue habitada por elementos del Ejército durante marzo de este año; al regresar en mayo, la casa se encontraba vacía.

 Artículo publicado el 31 de mayo de 2026 en la edición 1218 del semanario Ríodoce.

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