La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó de manera contundente que no existe ningún riesgo para su administración ni para el proyecto de transformación del país tras la entrega a las autoridades estadounidenses del exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, en Arizona, y la detención del exsecretario de Administración y Finanzas, Enrique Díaz Vega, en Europa.
Al ser cuestionada sobre las posibles declaraciones de ambos exfuncionarios en el extranjero, la mandataria enfatizó que fue una decisión individual de ellos y que su gobierno no sostiene pactos con criminales, por lo que instó a la Fiscalía General de la República a actuar en caso de que existan pruebas contundentes.
En cuanto a la relación bilateral con Estados Unidos y las acusaciones de la oposición sobre supuestos vínculos de Morena con agrupaciones delictivas, la presidenta rechazó categóricamente que exista un narcogobierno y defendió la soberanía nacional al señalar que el país no regresará a los esquemas de intervención del pasado.
Por otro lado Sheinbaum informó que durante el periodo del expresidente Andrés Manuel López Obrador se detuvo a 39 líderes criminales relevantes y a un total de 666 objetivos, mientras que en los primeros 18 meses de su propio sexenio ya se contabilizan cerca de 50 mil detenidos, de los cuales 672 corresponden a perfiles destacados y 56 a líderes de alta relevancia de todos los grupos delictivos, además destacó la reducción del 40 por ciento en los homicidios dolosos.





