Dirigentes nacionales del PAN y PRI aseguraron que la entrega voluntaria de exfuncionarios de Sinaloa a autoridades de Estados Unidos fortalece las sospechas sobre presuntos vínculos del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, y del senador Enrique Inzunza con un cártel del narcotráfico, de acuerdo con El Universal.
Luego de que Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, se entregara en la garita de Nogales, Arizona, y tras el congelamiento de cuentas por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), la oposición acusó a la Presidencia, a la Fiscalía General de la República y a la Cancillería de mantener una política de encubrimiento.
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, afirmó desde Washington que continuará presentando denuncias ante instancias estadounidenses contra “narcopolíticos” vinculados a Morena, mientras que el senador panista Mario Vázquez sostuvo que “la defensa a ultranza del gobierno se cae a pedazos” y que las investigaciones exhiben una presunta red de complicidades en torno a Rocha Moya.
La oposición exigió a la FGR acelerar las investigaciones y dejar de actuar, dijeron, como “cómplice” de funcionarios señalados por autoridades estadounidenses.






