Batequitas sin Rocha, sin Inzunza, sin nadie

Batequitas sin Rocha, sin Inzunza, sin nadie

En el pueblo natal del gobernador con licencia y el senador, nadie dice conocerlo o saber su paradero

 

 

 

Once kilómetros después del entronque de la carretera federal México 15 y la carretera México 24, a la altura de Pericos, una vuelta a la izquierda marca el camino hacia la minúscula localidad de Batequitas, en el municipio de Badiraguato.

El último registro oficial disponible del INEGI la ubica con una población de 79 habitantes en el Censo de Población y Vivienda 2020. De ellos, 44 eran hombres y 35 mujeres.

Ahí se gestó parte del poder político de Sinaloa. Un lugar al que ahora es casi imposible llegar, sin ser observado por el crimen organizado.

Rubén Rocha Moya, hoy gobernador con licencia del Estado, y Enrique Inzunza Cázarez, quien fuera su secretario general de Gobierno durante tres años y desde 2024 senador de la República por Morena, nacieron en este minúsculo poblado serrano. Durante meses, Inzunza fue mencionado como uno de los posibles sucesores políticos de Rocha.

A 120 kilómetros al noreste se ubica otra pequeña localidad del municipio de Badiraguato: La Tuna, lugar donde nació Joaquín el Chapo Guzmán Loera.

Los nombres volvieron a coincidir el pasado 29 de abril, cuando una acusación presentada por fiscales federales de Nueva York señaló a 10 funcionarios y ex funcionarios de la alta cúpula política sinaloense por presuntos nexos con el narcotráfico. Entre ellos aparecieron Rocha, Inzunza y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil.

Sobre la carretera, un enorme anuncio con los logos del Ayuntamiento de Badiraguato, muestra a un sonriente Rubén Rocha Moya estrechando la mano del alcalde José Paz López Elenes, ambos presumiendo la transformación que sus gobiernos han traído a la región.

Ahí comienza la desviación hacia Batequitas.

La carretera México 24 continúa hacia la cabecera municipal. Por ese rumbo avanzan tres unidades del Ejército mexicano. Hacia Batequitas, a partir de ese punto, ya no hay más vigilancia.

El camino comienza a vaciarse. Algunas camionetas disminuyen la velocidad al cruzarse de frente. Otras observan antes de seguir. Sobre la carretera no hay retenes oficiales, patrullas ni puestos militares.

A medida que se avanza hacia el poblado que el gobernador presumió públicamente como su lugar de origen humilde, las señalizaciones de la carretera dejan de advertir límites de velocidad, curvas peligrosas o zonas de derrape. Los múltiples orificios de arma de fuego en cada una de ellas indican otra cosa: quién manda en estos terrenos.

 

¿Dónde está Enrique Inzunza?

Tras ser señalado por presuntos nexos con el narcotráfico por parte del gobierno de Estados Unidos, Enrique Inzunza desapareció de la sesión del Senado de la República donde ya había tomado asistencia y no volvió a aparecer públicamente.

Desde el 29 de abril ha mantenido una defensa pública constante en redes sociales, mezclando mensajes políticos, referencias históricas y posicionamientos personales frente a las acusaciones hechas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Horas después de darse a conocer los señalamientos de la Corte Federal de Nueva York, publicó un posicionamiento rechazando las acusaciones.

“En nombre propio, de mi familia y de mi pueblo, rechazo esa infamia”, escribió.

Ese mismo día calificó las imputaciones como “falsas y dolosas” y sostuvo que formaban parte de un ataque político contra Morena y sus “líderes emblemáticos”.

También reivindicó públicamente su origen en Badiraguato:

 

CALLE RUBÉN ROCHA. El hijo pródigo.
CALLE RUBÉN ROCHA. El hijo pródigo.

 

“Nací y crecí en el municipio de Badiraguato, Sinaloa, de lo que me siento orgulloso”.

Tres días después reapareció en video difundido en X e Instagram desde Badiraguato, en una cabaña con biblioteca.

“Las y los saludo desde mi terruño, Badiraguato, Sinaloa, a donde recalo cada fin de semana a caminar sus veredas y a escuchar el canto de sus pájaros”, dijo.

En el mensaje aseguró que no pediría licencia al Senado y que continuaría en funciones.

“He asumido esta encomienda conforme a los principios que han regido mi conducta… con dignidad, integridad y compromiso indeclinable con la Constitución y la Ley”.

En el video aparece portando en sus manos una biografía de Benito Juárez y utiliza la figura del expresidente liberal como referencia moral y política.

“Y de qué mejor manera para esta coyuntura: repasando la vida de Juárez, nuestro más alto prócer nacional. Como él, con mi patria y con los míos, siempre”.

En publicaciones posteriores en Instagram y X, Inzunza comenzó a utilizar un tono más filosófico y defensivo, citando al filósofo romano Séneca y haciendo referencias a la rectitud moral frente a la adversidad.

Una de las frases que repitió fue:

“Mi rectitud y mi veracidad me imponen…”

La expresión fue utilizada para justificar primero su permanencia en el Senado y posteriormente su decisión de no acudir a la Comisión Permanente.

Pese a anunciar reiteradamente que acudiría a la Comisión Permanente para responder a los señalamientos, finalmente no asistió. Ignacio Mier Velazco, coordinador de la bancada morenista en la Cámara alta, confirmó que no fue convocado.

“No le ofreceré ocasión a personeros de la derecha conservadora de que hagan de la sesión un espectáculo indigno del recinto parlamentario”, escribió Inzunza Cázarez en sus redes sociales.

En ese mismo mensaje volvió a insistir en que permanecía en Sinaloa:

“Estoy en mi tierra, a ras de suelo y con la frente en alto, con las y los nuestros”.

 

Observados

Poco antes de llegar, a unos 10 kilómetros de Batequitas, se ubica el poblado de La Apoma.

En octubre de 2022, el entonces gobernador Rubén Rocha Moya inauguró ahí un puente que había prometido durante una visita previa. El proyecto tuvo una inversión de 7.3 millones de pesos y buscaba evitar el aislamiento de la comunidad durante las crecientes del arroyo, donde anteriormente se habían registrado accidentes y pérdidas humanas.

Justo después de pasar La Apoma, una camioneta de lujo, con el número 2026 en el portaplacas, hace cambio de luces indicando detener la marcha. Dos unidades más se acercan por la parte de atrás.

Descienden cinco hombres. Cuatro de ellos con el rostro cubierto y equipados con chalecos, cascos tácticos y armas largas. Uno lleva la cabeza descubierta, lentes oscuros, el pelo lacio y ligeramente largo; en una mano porta un radio, y sobre el pecho cruza la correa de una bolsa. En la cintura luce una pistola escuadra color plateado.

Con un gesto ordena detenerse, y se acerca a la ventanilla del conductor como si se tratara de realizar una revisión de rutina, un trámite de gobierno.

Los dos hombres que lo escoltan sostienen rifles de asalto con cargadores de disco. Sonríen relajados y dirigen el tráfico de los pocos automovilistas que, al pasar, disminuyen la velocidad. No se sabe si por curiosidad, por miedo o simplemente por no saber qué hacer.

Otros hombres descienden de dos camionetas que se detuvieron por la parte de atrás. Todos están armados. Lucen rifles de asalto y armas cortas, sonríen y se saludan. De pronto, al menos una docena de sicarios se han reunido sobre la carretera.

No amenazan. No insultan. Pero intimidan. Su sola presencia, a plena luz del día y con absoluto desparpajo, basta. Se acercan dos. Uno por cada ventana.

El primero, con el radio en la mano del que surgen frases ininteligibles que por momentos parecen otro idioma, se aproxima del lado del conductor y habla con calma, sin alzar la voz y sin palabras altisonantes. Casi en tono amigable.

—¿Quiénes son y qué andan haciendo acá?

—Somos reporteros y estamos buscando la casa del senador Enrique Inzunza, porque publicó que estaba aquí en Badiraguato y venimos a buscarlo a su pueblo, en Batequitas.

—¿Y ese quién es? ¿Es como el Rocha?

—Algo así… ¿no lo conocen? Es de aquí de Batequitas y publicó que aquí está, en su tierra.

—No, no sabemos quién es ese, pero sí el Rocha… ¿cuánto están ofreciendo de recompensa por él para dejarlo embarrado? —interrumpe el hombre apostado junto a la puerta del pasajero.

—No hay recompensa… pero ¿no lo tendrían que entregar vivo?

—Nada de vivo, lo dejamos embarrado por ahí.

El primero vuelve a intervenir.

—Le vamos a revisar para ver si ha tomado fotos o videos, porque nosotros aquí tenemos el punto. Desbloquee el teléfono.

Revisa la galería unos segundos. No encuentra nada. Devuelve el aparato y hace una señal con la mano.

—Ya puede pasar, sígale.

—Lo que menos queremos es un problema, mejor aquí nos regresamos…

—No, pásale, no hay bronca. Allá sí puede tomar fotos y videos.

Y pasamos.

Batequitas

El paisaje de la carretera se interrumpe por un panteón con enormes rejas negras y una elegante edificación de piedra.

Al interior se observan tumbas de todo tipo: desde las más humildes hasta un par de enormes sepulturas que asemejan mausoleos perdidos en medio de la sierra de Sinaloa, junto a un pueblo de menos de 100 habitantes.

Un arco cuadrado y sencillo da la bienvenida a Batequitas.

La carretera se convierte en la calle principal del poblado, una vialidad que lleva el nombre de Rubén Rocha Moya, el hijo pródigo del lugar.

Pese a ser las dos de la tarde, las calles están desiertas. Las tiendas de abarrotes permanecen cerradas, igual que las puertas de las casas.

Un hombre curioso se asoma.

—¿Sabe dónde podemos ubicar la casa del senador Enrique Inzunza?

—No, no sabría decirle… no soy de aquí, soy de Culiacán —responde apresurado antes de regresar al interior de la vivienda.

En la calle no hay nadie más.

Dos trabajadores de una compañía de agua recorren el pueblo sin lograr vender un solo garrafón.

Tampoco saben dónde vive el senador Inzunza.

Ni quién es.

De regreso, el camino está despejado.

No hay más retenes ni sobresaltos.

Solo las señalizaciones de la carretera, llenas de orificios de bala, recordando quién manda aquí.

 

Reaparece Inzunza, estoy en Batequitas, dice

El senador Enrique Inzunza publicó ayer domingo un reel de una imagen  de él y su mamá, señalando que se encontraba en Batequitas, posteriormente otra imagen de él sentado en una silla, en el pórtico de una vivienda, reiterando que se encontraba en la localidad de Badiraguato.

Artículo publicado el 10 de mayo de 2026 en la edición 1215 del semanario Ríodoce.

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