No vamos nada bien

No vamos nada bien

Sinaloa vive su peor crisis de seguridad y lo peor es que aún no sabemos en qué momento regrese la paz. Seguimos viendo cortinas que se cierran, gente que migra a otras entidades, mientras que en Sinaloa se quedan los valientes, los que tenemos esperanza, misma que tiembla cada vez que leemos otra nota sobre un negocio quemado más, una vivienda baleada, más negocios en cierre, y lo peor, la muerte o desaparición de personas inocentes, sin que haya justicia o sean encontrados, excepto por algunos a quienes encuentran rápidamente o cuyo agresor se identifica a la brevedad, por razones políticas o mediáticas.

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre lo que hoy pasa en Sinaloa, y hay quienes lo relatan como la continuidad de la guerra de Calderón, en cuya época los homicidios alcanzaron niveles incluso mayores a los de hoy. Sin embargo, hay que recordar que en aquel momento los homicidios no se concentraron en su centro económico, es decir, en la ciudad de Culiacán, y no se vio un prolongado estado de emergencia con hechos violentos y cuerpos por toda la ciudad, lo que ha dañado sobremanera nuestra economía. Las cifras son duras, el PIB decreció en 4.1 por ciento en el último trimestre del 2024 debido a la guerra, y el 2025 ha registrado cifras negativas del primero al tercer trimestre, según datos del INEGI en el Indicador Trimestral de Actividad Económica Estatal (ITAEE).

Se perdieron 8 mil 130 trabajadores ante el seguro social en enero del 2026, sin contar los de todos los meses anteriores con crecimiento negativo. Se han perdido más de 2 mil patrones formales y gran cantidad de actividades no se pueden realizar, como salir de noche, visitar pueblos mágicos y muchas otras que frenan el flujo económico.

No es un tema de registro, es algo mucho más profundo, la situación nos ha llevado a descubrir la realidad de la importancia del dinero del crimen organizado en nuestra economía. Las plazas completas que vemos hoy cerradas no siempre son consecuencia de extorsiones, sino de familias enteras que se fueron por temor a ser víctimas de grupos contrarios, y así, se observa un cambio en los patrones de consumo de los autos de lujo y las comidas caras, a los autos eléctricos y el mantenerse con perfil bajo.

La percepción extranjera es tal que las cifras de flujos de inversión en el 2025 fueron también negativas, porque las buenas intenciones no cuentan, sino que suene la caja.

 

Y lo peor está por venir

En medio de toda esta incertidumbre y la gran cantidad de tragedias ocurridas que son ya incontables, como la desaparición de los mineros, seguimos atónitos ante el nivel de control que tienen los grupos criminales sobre la economía y la poca capacidad de las autoridades de asegurar el Estado de Derecho. Han sido ya más de 500 días en guerra y la situación sigue asombrándonos, a algunos, porque otros hace tiempo que dejaron de ver noticias.

Donald Trump ha sacudido al mundo, no solo a Sinaloa por su exigencia de ataque frontal al crimen organizado, sino que el modelo económico mexicano basado en la fuerte atracción de inversión extranjera por nuestro tratado comercial, en definitiva, tambalea. En ese contexto, las esperanzas de Sinaloa de atracción de grandes empresas se extinguen y en el ámbito federal se sigue buscando la renegociación o nuevos socios comerciales. En resumen, se desmantela el cártel y la globalización, otro modelo es necesario.

Artículo publicado el 23 de febrero de 2026 en la edición 1204 del semanario Ríodoce.

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