El estudiante de 23 años murió durante un tiroteo con militares en la colonia Tierra Blanca, en Culiacán
Fernando Alan tenía 23 años. Era recién egresado de la carrera de Derecho por la Universidad Autónoma de Sinaloa, deportista disciplinado desde la adolescencia, hablaba dos idiomas y estaba próximo a titularse. Tenía planes, proyectos y una vida ordenada que giraba entre la escuela, su casa, el ejercicio y su novia, con quien mantenía una relación desde hacía varios años.
“El futuro de mi hijo era muy grande, tenía muchos planes. De la noche a la mañana truncaron todos los planes de Fernando”, dice su padre, Bryan, todavía incrédulo.
Su madre, Denisse, lo describe como un joven constante y atento desde niño. “Siempre fue muy disciplinado, muy bueno. Nunca batallamos con él”.
Fernando también tenía un interés marcado por la política. Su padre recuerda escucharlo practicar oratoria en su cuarto, con una tableta, mientras su novia lo escuchaba y lo corregía. “Le gustaba mucho leer, hablar de política, estaba muy enterado. Era un muchacho muy culto”.
Ingresó a la carrera de Derecho con la intención inicial de enlistarse en la Marina Armada de México, una idea que generó un pequeño desacuerdo familiar. “Yo le dije que no podía mandarlo para allá y hubo un pequeño disgusto, pero con el tiempo le empezó a gustar la carrera, se metió mucho en la política y estaba muy centrado”, cuenta su padre.
Un instante que lo cambió todo
El 13 de enero, la familia de Fernando se encontraba comiendo cuando escucharon detonaciones de armas de fuego. De inmediato se conectaron a la transmisión en vivo de un medio de comunicación en redes sociales, que mostraba una balacera sobre la avenida Álvaro Obregón, cerca del Hospital Civil, a pocas calles de su casa.
“Yo confirmé las placas y me di cuenta que era mi carro, estaba a unas cuadras de mi casa y cuando llegué me identifiqué como el padre del joven. Lo primero que pregunté fue si el carro se lo habían robado, pero me dijeron que no, que no tenía reporte. Después me dieron las características del joven y del carro, y ahí me di cuenta que sí era mi hijo. Así nos enteramos de que Fernando había fallecido”, relata Bryan.
“En ese momento no lo aceptaba, porque yo todavía tenía la esperanza. Me dijeron que a Rosa se la habían llevado al Seguro (IMSS), y yo quería que alguien de su familia se enterara por si se necesitaba autorizar algo médicamente, que estuvieran con ella”.

En medio del caos y la presencia de soldados, Bryan tomó una decisión: no despegarse de la escena. El temor no era sólo la pérdida, sino la manipulación de la evidencia.
“Yo a mi hijo no lo podía dejar solo, porque se empezaron a escuchar versiones de que el carro traía armas, que habían disparado. Y yo decidí no moverme de ahí porque no quería que le sembraran cosas. Muchos amigos estuvieron ahí conmigo”.
Aun frente a la evidencia, el padre se aferró a la negación. “Todavía tenía la esperanza de que el carro se lo hubieran robado a una pareja. Al final se llevaron el carro y nos entregaron sus pertenencias. Aun así yo tenía la esperanza porque no lo había visto”.
No fue sino hasta el día siguiente, al acudir al Servicio Médico Forense, cuando enfrentó la realidad. “Fui con la esperanza de llegar y que no fuera él, hasta que ya lo vi ahí. Ahí acepté la realidad de lo que había pasado”.
El duelo que no termina
Desde entonces, el dolor se ha instalado en la vida cotidiana de la familia.
“Mucho dolor. Hasta la fecha no he podido desahogarme porque han sido muchas vueltas desde el día que pasó hasta hoy. No dormimos bien, llegamos a la casa y es una tristeza porque falta él. No lo puedo creer. En las noches agarro el teléfono y me pongo a ver videos y fotos que suben sus amigos. Es una tristeza pura: llorar hasta quedarte dormido y después despertar otra vez a la realidad”.
“Todos los días va a estar en mi corazón. Todos los días hablo con él. Bajo por esa escalera y volteo al sillón donde se sentaba, con ganas de que me diga: ‘papá, tranquilo, estoy bien, estoy en paz. Dile a mi mamá que estoy bien’”.
Reconoce que su familia nunca ha buscado reflectores ni exposición pública. “Yo soy enemigo de andar en cámaras y en redes. Pero lo que estamos haciendo, su familia y sus amigos, lo hacemos por él, porque queremos que se haga justicia”.
“Nos destrozaron la vida, los sueños de mi hijo, sus ilusiones. Como familia estamos devastados. No es justo lo que pasó. Nosotros no pedimos nada que no sea justicia”, añade Denisse.
Agradece el respaldo de los amigos de Fernando, especialmente del gimnasio, y de la sociedad que ha compartido su historia. “Fue un abuso de autoridad muy grande. Nos dejaron destrozados como familia”.
Las versiones oficiales y el rechazo de la familia
La Secretaría de la Defensa Nacional informó que la muerte de Fernando Alan ocurrió en el contexto de un enfrentamiento armado entre elementos del Ejército y presuntos integrantes de la delincuencia organizada, registrado el 13 de enero en la colonia Tierra Blanca.
El titular de la dependencia, el general Ricardo Trevilla, señaló que los militares realizaban una persecución contra un grupo armado que había disparado minutos antes, cuando se produjo el intercambio de fuego en el que Fernando y su pareja quedaron en medio de la zona de riesgo; ella resultó gravemente herida.
La SEDENA sostuvo que no existe evidencia de una agresión directa y que el caso es investigado tanto por la justicia militar como por el Ministerio Público civil. Añadió que la Unidad de Vinculación Ciudadana mantiene contacto con la familia y que el gobierno Federal y la presidenta Claudia Sheinbaum reiteraron que no habrá impunidad si se detecta negligencia o uso indebido de la fuerza.
La familia rechaza esa versión
“No estamos de acuerdo. Pasó más de una semana para que salieran a decir eso. Ninguna autoridad estatal se ha acercado a decirnos qué pasó”, afirma el padre, “Toda la gente que estuvo ahí sabe que él no estuvo en fuego cruzado. Donde dispararon fue como a 120 metros adelante. Él quedó mucho más atrás”.
“Se va a saber, se tiene que saber. Que la Fiscalía haga su trabajo y que no quede impune o archivado, como muchos otros casos que han pasado en Culiacán y en todo México”.
El caso de Fernando Alan llegó hasta Palacio Nacional. En su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que los responsables deben ser sancionados y que hechos como este no deben repetirse.
“Esperemos que así sea”, respondió el padre. “Queremos un comunicado donde digan que mi hijo no traía nada ilícito, que su nombre quede limpio, y que el que disparó pague y vaya a la cárcel. Esto no fue un error ni una confusión. Fue un asesinato”.
Denisse es enfática: “Que se limpie la memoria de mi hijo. Él no era ningún delincuente. No merecía morir de esa manera, por una equivocación, simplemente por el color de su carro. Fue un ataque directo, un abuso de las fuerzas federales”.
Rosa, la sobreviviente
En el tiroteo, Rosa, la novia de Fernando desde hacía varios años y con quien compartía prácticamente toda su vida, resultó lesionada. Su recuperación física avanza, pero el impacto emocional apenas comienza.
“Ella médicamente está bien, y está avanzando de manera sorprendente. Pero emocionalmente está muy mal, muy afectada, apenas iniciando su duelo”, explica el padre. “Yo sé que ella amaba a Fernando, y Fernando a ella igual. Eran una pareja muy bonita, todo el día andaban juntos, esa era su vida”.
La familia ha decidido no preguntarle aún por lo ocurrido. “Entendemos que está en una situación muy difícil. Desde el primer momento estuve al pendiente de ella. En ese momento le hablé a mi hijo y le dije: ‘Hijo, acompáñala, ayúdala a salir de esto, tú la querías mucho’”.
Para la familia, lo primero es su recuperación. “Lo importante ahora es que sane por completo. Ya Dios dirá qué planes tiene para ella y qué dirá ella cuando esté lista”.
Vivir con la ausencia
“El dolor es de los dos. Estamos destrozados”, dice Bryan. “Tengo dos amigos que también perdieron a sus hijos y me dijeron que tenía que ser fuerte, llorar lo que se tiene que llorar, pero estar fuerte con la familia, porque soy el pilar de la casa y tenemos que salir adelante”.
Sabe que el duelo apenas empieza y que la batalla será larga. “Yo se lo dije a ella: apenas va a iniciar el tormento, no solo por la ausencia de Fernando, sino por el pleito con las autoridades y la exigencia de justicia. Tenemos que luchar juntos, de la mano, y vamos a salir adelante”.
“La vida sigue, eso lo sé, pero no va a ser igual sin Fernando. En cualquier foto, en cualquier viaje, en cualquier momento alegre o triste, va a faltar él a nuestro lado físicamente, pero no en nuestros corazones”, expresa. “Este dolor siento que nunca va a acabar. Va a durar toda la vida. A veces le digo a Dios: ¿por qué eres tan injusto?, ¿por qué no me llevaste a mí? Yo ya viví algunos años. Él hubiera sido un excelente pilar para mi familia, él hubiera sacado adelante a mi esposa y a mis hijos. No lo vamos a superar nunca. Tenemos que vivir con esto y esa es la realidad”.
Denisse comparte ese vacío permanente. “Estamos viviendo nuestro duelo. Toda la familia nos desmoronamos, pero tratamos de darnos fuerzas unos a otros para poder estar fuertes en esta lucha. Lo amo mucho. Extraño su compañía, cuando me acompañaba al Fórum, sus consejos, el verlo. La casa ya no es lo mismo sin él. Es llegar y es horrible. No queremos estar aquí”.
Tras recuperar el cuerpo de su hijo, tomaron una decisión íntima y dolorosa: no usar ninguno de sus trajes para el sepelio. Fueron juntos, como pareja, a una tienda departamental a comprar uno nuevo, exclusivamente para despedirlo.
El día del funeral, la sala fue insuficiente. Amigos de la primaria, la secundaria, el gimnasio, el tribunal donde realizaba su servicio social y personas de distintos ámbitos acudieron a despedirlo.
Una despedida multitudinaria para un joven cuya familia insiste en algo que, dicen, no debería estar en discusión: que se diga la verdad, que se limpie su nombre y que su muerte no quede impune.
FGR atrae el caso
El viernes, el gobernado Rubén Rocha dio a conocer que la Fiscalía General de la República atrajo la investigación por el asesinato de Fernando Alan.
“Lo atrae la Fiscalía por los participantes o presuntos participantes del hecho, pero hoy mismo nos informaron que ya la traen la FGR” señaló.
Comentó que es posible que la Secretaría de la Defensa Nacional también haya iniciado una investigación y que desconocía si había militares detenidos.
Manifestó que los familiares de Fernando Alan le solicitaron una audiencia y en el transcurso de ese día se reuniría con ellos.
Artículo publicado el 25 de enero de 2026 en la edición 1200 del semanario Ríodoce.







