Sin Cuen, el reto del PAS es sobrevivir, dice Robespierre Lizárraga

Sin Cuen, el reto del PAS es sobrevivir, dice Robespierre Lizárraga

El líder del Partido Sinalonse señala que Cuen dejó mucho sembrado, que será retomado… cuando las circunstancias lo permitan

 

 

Robespierre Lizárraga Otero pasó de ser encargado del Despacho de Rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) a dirigente del Partido Sinaloense. Le bastaron apenas cuatro meses para reivindicarse tras la instrucción de un juez de separarlo de su cargo universitario, levantar la mano y rendir protesta como presidente del partido.

“El PAS llegó para quedarse, el legado nos guía, Sinaloa nos une”, declaró en su toma de posesión, o al menos eso señalaron los boletines del partido.

Llegó al máximo cargo de la universidad con Héctor Melesio Cuen Ojeda y asumió la presidencia del PAS sin él. Al ser cuestionado sobre el momento que atraviesa el partido sin su principal referente histórico, respondió: “Claro que deja un hueco que nadie va a llenar”.

Lizárraga Otero tiene clara una cosa: cualquier partido debe tener poder de convocatoria y, de acuerdo con él, aún el PAS lo tiene. Realizó eventos multitudinarios con buena respuesta. Eso demostró, dijo, que existe una base social que respalda al partido y, sobre todo, expectativas de crecimiento rumbo a cada proceso electoral. El principal, claro, 2027.

 

Sin definición

Si a Lizárraga Otero se le pidiera definir al PAS, no saldría de la misma idea que repite constantemente, venga o no a colación: “No somos 4T ni anti-4T”, “somos una tercera vía”, “con identidad regional”.

—¿Con esa retórica de la tercera vía le sirve para que se mantenga el PAS?

—Te voy a dar unos datos…

Explicó que, en 2016, el PAS, junto con Movimiento Ciudadano, alcanzó su mejor resultado en su historia al obtener alrededor de 250 mil votos y colocarse como la segunda fuerza política en Sinaloa; en 2021, en alianza con Morena, logró cerca del 7 por ciento de la votación, con unos 90 mil sufragios, y en 2024, en coalición con el PRI, PAN y PRD, volvió a obtener entre 6 y 7 por ciento, con entre 85 y 90 mil votos, según cifras oficiales.

Lizárraga Otero reconoció que construir una alternativa política regional no es sencillo, pero el reto del PAS es lograr un discurso efectivo que conecte con el sentir ciudadano, especialmente ante el desgaste que han tenido Morena, el PRI y el PAN.

—¿Le basta entonces el partido para ir solo en 2027?
—Sí.

—¿Le cierra las puertas a una candidatura?
—No, pero no es mi prioridad.

—¿De qué lado se ve más?
—No sé, por el lado que más me veo es solo, como PAS; al decirte que no la cierro, te digo que no es mi prioridad.

—Si para la elección de 2027 el partido va en alianza, ¿ustedes se ven más cerca del PRI-PAN o de Morena?
—Me veo a la misma distancia de los dos porque yo soy algo distinto como partido político, como el Partido Sinaloense. Nosotros somos una opción política regional, no hay una distancia ideológica entre uno y otro… Nosotros, en lo político, tenemos la ventaja de ser una opción regional que no está casada con una postura oficialista ni antioficialista. Alguna ventaja debíamos tener.

No es conveniente, en ese sentido, no decidirse ni por un lado ni por otro para al final tomar la decisión que más le convenga, porque el PRI y el PAN se han visto críticos con Morena, pero no así el PAS.

—Bueno, es buscar crear capital político a partir de la crítica. Sobre todo, si eres oposición, como lo somos, es una alternativa que tienes. Pero el partido, como está, es prioritario que, antes que estar abriendo frentes políticos y pleitos, tenga que replantearse desde el interior, porque si no construimos una opción política presentable a la ciudadanía vamos a desaparecer. Tenemos que plantear ante la gente: “esto es el PAS, esta es la narrativa discursiva que traemos, esto pensamos, esto queremos, esto buscamos”.

“Queremos construir, no destruir, porque siempre es más fácil destruir que construir. En ese sentido, con una narrativa crítica, que la tenemos: a nosotros nos preocupa lo que está pasando en el estado, nos preocupa cómo están las escuelas, nos preocupa lo que a todos los ciudadanos nos preocupa, pero más que buscar la estridencia mediática, queremos plantearnos como una opción seria y viable, que no nada más esté buscando el conflicto para que nos reboten preferencias electorales; preferimos construir preferencias electorales de gente que traiga idea del proyecto a los problemas del estado”.

—¿Cómo pretenden hacerlo ustedes si no es de manera mediática?, ¿cómo pretenden ustedes erigirse como una oposición de Morena?

—Va a llegar un momento en el que, a medida que se acerca el proceso electoral, uno tenga que definirse. Yo te repito y te reitero: tengo la ventaja de que yo no soy anti 4T ni tampoco soy 4T, o sea, gravito ahí porque soy regional… No necesito, por mi postura política o ideológica, ponerme en contra del gobierno necesariamente. Claro que hay cosas que me disgustan mucho de las que han hecho y hay otras cosas que no han hecho tan mal. Igual de la oposición, comparto muchas de sus posturas en el sentido crítico y también considero que deberían de ser más propositivos. Esto de la política no es blanco y negro.

Habla de que el partido debe sobrevivir. ¿Por qué habla con esta connotación de pensar que el partido sobreviva?

—Todos los partidos que no son Morena tienen que pensar responsable y seriamente en sobrevivir. ¿Eso qué es? Que tienes que sacar más del 3 por ciento… Si eres serio en esto, si eres profesional, tienes que pensar siempre en el 3 por ciento, que es tu límite o el umbral electoral que marca la legislación para que cualquier partido desaparezca. El PRD gobernó la Ciudad de México, llegó a ser segunda fuerza política y ya no está… ¿Cuál es nuestro objetivo? Si tú me preguntas, claro, ganar, pero, a ver, sé serio, háblame de números exactos: para mí, bajo las circunstancias del estado o del partido, ojalá andemos cuando menos en los números de nuestro debut, 14 por ciento, pero eso es muy difícil de determinar.

 

Afiliación o adiós al PAS

Aun así, Robespierre Lizárraga dijo desconocer cuántos afiliados exactos había en el partido.  Mencionó que, de acuerdo con su último registro, el partido contaba con 140 mil afiliados, pero los datos tenían que revalidarse por instrucciones del Instituto Electoral del Estado de Sinaloa para el próximo año.

Indicó que en los próximos meses realizará una campaña de afiliación y reafiliación para acreditar formalmente su padrón, proceso que consideró complejo pero necesario, y aseguró que, desde su percepción, han sido más las altas que las desafiliaciones.

—¿Usted dice que ha habido más gente que ha venido a afiliarse que a desafiliarse?

—Sí, porque no me ha tocado ver ninguna carta que haya llegado de alguien, no nada más de la universidad, de cualquier ciudadano que se haya venido a pedir su baja de la militancia… eso se va a ver después que hagamos nuestro balance, pero no es así como yo lo he visto.

Luis Alonso García Corrales era el único regidor que tenía el PAS en Culiacán. Se desafilió del partido y ahora se dice ser regidor independiente, pero muy cercano a Morena. ¿Cómo califica este caso y considera que esto puede pasar con otros afiliados al partido que ya no vean en el PAS su pretensión política?

—Bueno, pues esas son decisiones que él tiene derecho a tomar y muy respetables. Creo que si hay algo en lo que tu voluntad debe expresarse libremente es en la libertad de pensamiento. Entonces que otra gente pueda pasar, que otra gente se vaya, claro. Otra gente puede llegar, hay gente que está llegando y participando y que estuvo en otro lado, y eso es parte de la política, de algún lado tenemos que salir.

 

Después de Cuen

—¿Cuáles son los retos del partido sin Cuen?

—Primero, la ausencia de él. Era un personaje político que tenía muchísimas simpatías en todo el estado, era un referente de los políticos con mayor posicionamiento electoral. Claro que representa un gran reto, pero también se dejó mucho sembrado. Eso implica mucha simpatía por el trabajo y la visión política que él estuvo enarbolando en el Partido Sinaloense desde su fundación hasta que fallece. Por un lado, sí es un enorme hueco que nadie va a llenar, pero por otro lado también se dejó un gran legado de trabajo, de una visión de la política, del discurso, del trabajo cotidiano en el territorio, que en algún momento el PAS, cuando las circunstancias del estado lo permitan, va a ser retomado. Y aquí estamos precisamente por todo lo que se sembró y se trabajó.

—¿Existe el compromiso de los afiliados de continuar en el partido sin Cuen?

—Sí, afortunadamente yo recibo muchas expresiones en lo personal o por el celular, mensajes de gente que se acuerda del maestro y recuerda cuando anduvimos trabajando en una colonia, cuando hicimos una reunión, un evento ciclista o deportivo, un evento cultural. Ya ves que hay una gran cantidad de actividades que se realizaban, y mucha gente recuerda o vivió esos momentos del partido y con Melesio con muy buena nostalgia”.

—Sobre el caso Cuen, ¿cómo ve que no se ha resuelto todavía?

—Las preguntas que tú te haces me las hago yo. En realidad, no sé y el llamado, la exigencia, el clamor por justicia, como por los demás casos que lamentablemente se han vivido en Sinaloa, está por parte del partido y de manera personal de todos.

—¿Ustedes seguirán exigiendo justicia por Cuen?

—Todos debemos de seguir exigiendo justicia siempre, hasta que llegue. Desde nuestra trinchera, ¿cómo la exigimos? Trabajando, y cuando haya que hacer el llamado se hace. Yo creo que la mejor manera de exigir justicia es trabajando y que esta opción política prevalezca precisamente haciendo bien las cosas, diciendo lo que pensamos y participando en política.

Artículo publicado el 7 de diciembre de 2025 en la edición 1193 del semanario Ríodoce.

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