El fascismo italiano

El fascismo italiano

Después de haber leído el libro de Jason Stanley, Cómo funciona el Fascismo, me encuentro un texto de Umberto Eco, de una conferencia que impartió en un congreso de filología italiana y francesa de la Universidad de Columbia, el 25 de abril de 1995. Esta conferencia apareció posteriormente como <<Eternal Fascim>> en The New York Review of Books (22 de junio de 1995). Actualmente se encuentra en el libro titulado Umberto Eco Contra el Fascismo, de editorial Lumen.

Se pregunta Miguel Urbán, en su libro Trumpismos: “¿Vuelven los años treinta del siglo pasado? Cien años después de que las Camisas Negras marcharan sobre Roma, una neofascista como Giorgia Meloni se convertía en la primer ministra de Italia; 100 años después del incendio del Reichstag, los bolsonaristas ocupaban el Parlamento y el Senado brasileño negándose a aceptar el resultado electoral de Lula de Silva”.

Nos preguntamos: ¿Se puede reeditar una suerte de totalitarismo neofascista en pleno siglo XXI?

En esta conferencia que Umberto Eco impartió en la Universidad de Columbia, menciona  qué el 23 de septiembre de 1944, Franklin Delano Roosevelt pronunció un discurso diciendo: “La victoria del pueblo norteamericano y de sus aliados será la victoria contra el fascismo y contra ese callejón sin salida del despotismo que el fascismo representa”.

El fascismo fue, sin lugar a dudas, una dictadura, pero no era cabalmente totalitario, no tanto por su tibieza como por la debilidad filosófica de su ideología. El fascismo italiano no tenía una filosofía propia. Mussolini no tenía ninguna filosofía: tenía solo una retórica. Empezó como ateo militante, para luego firmar el concordato con la Iglesia y simpatizar con los obispos que bendecían los banderines fascistas. La iglesia católica, también jugó su papel. Fue el fascismo italiano la primera dictadura de derecha que dominó un país europeo.

Nos dice Umberto Eco que “El fascismo italiano fue el primero en crear una liturgia militar, un folklore, una forma de vestir, con la que tuvo más éxito en el extranjero que Armani, Benetton o Versace”.

El fascismo no era una ideología monolítica, sino más bien, un collage de diferentes ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones. ¿Se puede concebir acaso un movimiento totalitario como consigna aunar monarquía y revolución, ejército real y milicia personal de Mussolini, los privilegios concedidos a la Iglesia y una educación estatal que exaltaba la violencia, el control absoluto y el mercado libre?

El fascismo italiano no fue tolerante, a Antonio Gramsci lo metieron a la cárcel hasta su muerte; la prensa libre, suprimida; los sindicatos, desmantelados; los disidentes políticos, confinados en islas remotas; el poder legislativo se convirtió en una ficción.

Muchas teorías y explicaciones se han realizado sobre el fascismo, sobre su aparición, su génesis, su capacidad para la construcción de partidos de masas. Entender que es el fascismo hoy en día es fundamental, más en un contexto de crisis sistémica y una derecha radical en ascenso.

Artículo publicado el 02 de noviembre de 2025 en la edición 1188 del semanario Ríodoce.

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