Reconoce CEDH un autogobierno en los Centros Penitenciarios de Sinaloa

Reconoce CEDH un autogobierno en los Centros Penitenciarios de Sinaloa

Óscar Loza Ochoa, presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), subrayó que los recientes acontecimientos que se han suscitado al interior del Centro Penitenciario de Aguaruto responden a problemas estructurales entre la sociedad y el Estado.

Desde diciembre de 2024 hasta la fecha, la CEDH ha abierto 9 expedientes de queja por riñas ocurridas al interior de los centros penitenciarios: 7 en Culiacán, en el Penal de Aguaruto, y 2 en Ahome, en el Penal de Goros II. Estos enfrentamientos entre reos o custodios son una manifestación de los conflictos entre ambas facciones del Cártel de Sinaloa que se encuentran dentro. Esta problemática —explicó Loza Ochoa— no se resuelve simplemente con un cambio de administración.

“El problema es que si acá afuera hablamos de enfrentamientos de grupos de delincuentes, pues es obvio que allá adentro esas riñas se han manifestado”, subrayó Loza Ochoa.

De los decesos etiquetados como muerte natural, suicidio o infarto, se han expedido 6 quejas formales: cuatro en Culiacán, una en Mazatlán (El Castillo) y una en Ahome. La comisión estableció que el fallecimiento de un joven de 23 años registrado el día de ayer, 20 de octubre, se enmarcó como fallecimiento por un infarto.

Reynalda Isabel Mendoza Osuna, visitadora general, destacó que ante la crisis de inseguridad que persiste al interior de los penales, ha habido solicitudes de reos que piden la intervención de la comisión para ser reubicados en otros módulos. Añadió que no han existido quejas formalizadas por abuso de las autoridades (lesiones o golpes) durante las revisiones; esto no significa que no existan, ya que las quejas se han manifestado de manera verbal, sin embargo, no son formalizadas.

El presidente reconoció que la corrupción y el autogobierno que existen en los centros penitenciarios son un reflejo de lo que sucede en la sociedad, incluso, multiplicado. Y que, a pesar de los arsenales, antenas y teléfonos que recuperan en cada esculque, la problemática responde a dos factores: el primero, que el Penal de Aguaruto es un edificio viejo, lo cual facilita ocultar esos objetos ilegales; y el segundo, un mal control administrativo que permite que estos ingresos continúen filtrándose.

“Cada vez que hacen una revisión siguen encontrando y nunca termina esto. Entonces, esto habla de que algo está pasando, como dijo en alguna ocasión el general de penales, a pesar de que solo hay una puerta para entrar y la misma para salir”, externó.

Si los conflictos faccionales y la violencia —continuó— no tienen solución en el exterior, es poco probable que la tengan en el interior del sistema penitenciario, ya que la guerra entre las dos facciones pertenece a una misma organización (el Cártel de Sinaloa).

“Hablemos de voluntad, pero no creo que con eso se resuelva todo, pues porque acá afuera es un espejo de lo que nos sucede aquí y resulta que sigue habiendo, tenemos 13 meses con una guerra (…) y eso no sé si acá no tiene solución, allá tampoco la tiene, así de sencillo”, destacó.

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