Sin rastros de fuego cruzado en operativo de Urbi Villas del Cedro

Sin rastros de fuego cruzado en operativo de Urbi Villas del Cedro

Las autoridades sostienen que la muerte de cinco presuntos delincuentes que atacaron a policías, fue a partir de una agresión

 

A menos de un kilómetro del estacionamiento de una plaza comercial donde fue asesinado un elemento de la Policía Estatal Preventiva, las autoridades federales y estatales reportaron un nuevo enfrentamiento que dejó cinco presuntos delincuentes muertos la tarde de ayer martes.

La primera escena es dantesca, en el estacionamiento donde murió el policía, hay decenas de orificios de balas en las paredes y algunos autos con daños.

Sin embargo, la fachada del domicilio con el número 2749 de la calle Eucalipto, en el fraccionamiento UrbiVillas del Cedro, donde las autoridades reportaron un segundo enfrentamiento, no presenta impactos de bala ni daños visibles más allá de una chapa forzada. Algunos vecinos aseguran haber escuchado apenas unos segundos de disparos.

Fue el propio Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, quien dio a conocer que luego de la agresión a los policías, y a partir de labores de inteligencia se logró ubicar el domicilio donde se refugiaron los atacantes, y al llegar al lugar las autoridades fueron agredidas, por lo que repelieron la agresión, y cinco presuntos delincuentes fueron “reducidos”.

Se publicaron las fotos y se mandó la comunicación oficial, pero los testimonios y la escena del lugar plantean otra historia.

El operativo

Poco después de las cuatro de la tarde, un gran número de unidades y elementos de diversas corporaciones policiales ya se habían desplegado en los alrededores del fraccionamiento UrbiVillas del Cedro, bloqueando calles y resguardando accesos. El operativo se concentró sobre la calle Eucalipto, donde se ubica la casa marcada con el número 2749, señalada por las autoridades como el supuesto refugio de los agresores.

“Yo estaba trabajando cuando empezaron a llegar muchas patrullas y se pararon aquí en la esquina, sobre el bulevar y la calle de atrás. Eran muchas. Luego se bajaron los policías y nos dijeron que cerráramos las cortinas y nos metiéramos. Yo me tiré allá atrás por no saber, y escuchaba que se cerraban las cortinas de los locales, luego escuchamos los balazos, un ratito y ya nada. Como a la hora me asomé y estaban aquí muchos militares”, relata un trabajador de la zona.

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“Le escribí a mi jefe, como a las 4:30, que me había pedido la policía que cerrara, y me dijo que estaba bien. Como a los 15 minutos se escucharon ruidos y balazos, unos segundos nada más, y ya nada. Pero se siente mucho miedo”, cuenta una empleada de otro local.

La propietaria de un negocio de comida, ubicado a menos de 50 metros del domicilio, asegura que alcanzó a ver cómo los uniformados rodeaban la casa.

“Me dio muchísimo miedo, yo le decía a mi hijo que nos fuéramos. La primera vez que me asomé, me gritó un policía que me metiera, pero luego como que se metieron a la calle y aprovechamos para salirnos. A mí ya no me tocó escuchar nada”, recuerda.

Un operativo sin rastros visibles

A diferencia de otros enfrentamientos registrados en Culiacán, en el lugar no se observan impactos de bala en muros, portones ni ventanas, y los negocios cercanos tampoco presentan daños. El único signo visible de violencia es una chapa forzada en la puerta principal del domicilio intervenido.

Vecinos relatan que la movilización fue masiva y prolongada. Algunos comerciantes no pudieron reabrir sus locales, y varios habitantes quedaron impedidos para ingresar a sus casas.

“Estaba en los tacos y llegó el matrimonio que vive enfrente de la casa. Ellos tienen dos muchachitas adolescentes que estaban solas. Estaban desesperados porque no los dejaban pasar. Al final dejaron entrar a la mamá para sacar a las niñas”, relata un testigo que pidió el anonimato.

La versión oficial sostiene que se trató de un enfrentamiento entre fuerzas del orden y presuntos agresores, la escena cuenta una historia distinta: una intervención rápida, con resultados letales, pero sin señales evidentes de fuego cruzado.

El día después

Menos de 24 horas después del operativo, los trabajadores intentan retomar la normalidad. En los locales aledaños se habla poco del tema, pero el temor persiste.

“Un cliente me preguntó si me había quedado dormido, porque abrimos tarde. Pero todavía en la mañana había policía alrededor de esa casa. Ojalá hubiera sido solo eso; uno tiene que venir a trabajar”, lamenta un empleado.

“Pues sí, uno tiene que venir. Yo no creo que pase nada ya hoy, porque según los encontraron a todos. Creo que ahora va a estar tranquilo aquí”, finaliza otra trabajadora.

En el estacionamiento, lugar del primer enfrentamiento dónde murió un elemento de la policía estatal, empleados cubren los orificios de bala de las paredes sorteando autos con cristales rotos.

En el domicilio particular dónde fueron abatidos cinco presuntos delincuentes y un oficial resultó herido, nadie podría suponer que ocurrió algo; a menos que advierta las cintas amarillas, arrugadas en la cesta de basura.

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