Reclamo indígena ante falso reconocimiento a la autodeterminación
Las mujeres indígenas, todas lideresas en diversas comunidades, llegaron temprano a la cita con la Secretaría de Bienestar (Sebides) para recibir reconocimientos por acciones “destacadas” en la preservación de la cultura mayo-yoreme… pero salieron respondonas y aseguraron que ningún papel suplantará los derechos de pueblos originarios a vivir sin violencia ni a merced de intereses económicos trasnacionales.
Cuatro de esas mujeres resultaban incómodas al Gobierno, pues eran, además de líderesas, las fundadoras del colectivo Aquí ¡No! Y todas, también, eran ambientalistas y activistas en pro del sistema lagunar Ohuira-Topolobampo-Santa María. Ellas son Claudia Susana Quintero Sandoval, Melina Maldonada Sandoval, América Nayeli Limón y Criselda Sánchez Luque.
Dos de ellas, Claudia Susana Quintero Sandoval y Melina Maldonado Sandoval, han sido amenazadas por sostener durante 10 años la oposición a la empresa Gas y Petroquímica de Occidente, que construye una planta de amoniaco en la bahía. Ambas tienen supervisión de la Guardia Nacional y de todas las policías estatales. Y ambas portan chalecos antibalas y botón de pánico, y mantienen un protocolo de seguridad impulsado por el Gobierno Federal.
De ambas, Melina Maldonado fue amenazada de nuevo este jueves por mujeres residentes del campo Lázaro Cárdenas que gestionaron ante desconocidos la reconstrucción de la cancha comunitaria, pero sin tener la anuencia de lugareños y saltándose al comisario municipal.
Esto molestó a los lugareños quienes encararon a los trabajadores de la empresa Maresa, pidiéndoles que pararan la obra hasta que no revelaran, con documentación, quién pagó los trabajos.
Melina explicó que días antes habían observado que Rigoberto Bojórquez, un empleado de GPO estaba midiendo la cancha. Luego de eso, llegaron los trabajadores de Maresa.
Cuando se pararon los trabajos, Tiburcio Ahumada, ex cobanaro y uno de los que fueron pilares en la lucha de Aquí ¡No! encaró a Melina Sandoval, lo que enardeció la asamblea, cuando esta no había tomado participación. Allí fue cuando las amenazas volaron.
“No me asustan las amenazas, pero es intranquilidad. Ya se interpondrá un acta ministerial y se reportó al protocolo de seguridad, porque la empresa está de nuevo dividiendo al pueblo, pero ahora con un aumento en las acciones violentas. Sus seguidores a sueldo, son los causantes”, dijo.
Antes de esos nuevos episodios de violencia, Claudia Susana Quintero Sandoval pronunció un reclamó ante María Inés Pérez Corral, titular de Sebides en el Gobierno del morenista Rubén Rocha Moya y Mirella Espinoza Imperial, delegada en Sinaloa del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas: “El reconocimiento no llegará en un evento, sino cuando los hijos de las mujeres indígenas vivan sin temor de que mamá no volverá; cuando mi pueblo realmente viva en el ejercicio de sus derechos, cuando los interés económicos no sobrepasen el interés de la vida y el medio ambiente. El día que mi gobierno haga justicia para no pedirla en las instancias internacionales. Hoy he de gritar que la lucha sigue. No pedimos favores, sino que respeten el derecho a participar en las decisiones que afectan nuestro territorio y la vida colectiva.
Aquí ¡No¡, ni hoy, ni nunca”.
Después del reclamo, Quintero sólo recibió el aplauso de las asistentes, pero no obtuvo respuesta de las mujeres que presidían el evento. Las muestras más querendonas a la afirmación fueron de sus propias compañeras de lucha. Las demás fueron frías y se limitaron a solo responder con aplausos, pocos, muy pocos.
María Inés Pérez Corral, no respondió abiertamente al reclamo, y aseguró que la discriminación hacia los pueblos indígenas fue en gobiernos pasados.
Y aseguró que, por propia supervivencia, muchos pueblos originarios hasta dejaron de hablar sus dialectos e idiomas nativos. “Los entiendo, porque muchos de ellos dijeron que ya no más esa discriminación. Muchos se retiraron a la sierra y allá continuaron con su cultura y sus comidas”.
Luego ponderó que los nuevos gobiernos impulsan y visibilizan a las comunidades originarias, además de que los acompaña. “Somos una misma raza, hay que recuperar lo que se pueda”.
Aseguró que el gobierno ha atendido los reclamos de los indígenas y les ha llevado diversos apoyos desde cobijo hasta despensas.
Estos respaldos continuarán otorgándose.
Y en ese sentido defendió que el reconocimiento a las mujeres que han preservado sus raíces es una deuda que se saldará. “Hay muchísimas de ellas, pero se irán dando de manera sucesiva”.
Mientras que Mirella Espinoza Imperial aseguró que el organismo está dedicado a organizar las comunidades para buscar las formas de desarrollo y sacarlos de la situación actual.
Estamos ofreciendo talleres y otras formas de capacitación para que encuentren una ocupación.
Así, el reclamo se perdió en el ruido de los aplausos y en la indiferencia gubernamental.
Artículo publicado el d de octubre de 2025 en la edición 1184 del semanario Ríodoce.







