Vestida para matar… al ‘LV’

Vestida para matar… al ‘LV’

 Sandra alega que estaba haciendo prácticas, pero la jueza concluye que no había razón para que estuviera en el hospital y la vincula a proceso por homicidio en grado de tentativa

La Fiscalía asegura que Sandra quiso matar a Leonel VP, el LV, operador de los Chapitos, inyectándole una sustancia; y ella dice que solo estaba haciendo prácticas y lo único que aplicó fue una solución base y en las otras jeringas había Ketorolaco y Clindamicina, y eso no mata a nadie.

Sandra es médico general y el pasado 17 de septiembre fue detenida en el Hospital General de Culiacán por presunto homicidio en grado de tentativa; y el LV es un operador de los Chapitos que está internado desde el 6 de septiembre después de que resultó herido en un enfrentamiento con elementos del Ejército en el fraccionamiento Altana Residencial, en el que también fueron detenidos otros siete hombres en posesión de ocho fusiles, 30 cargadores, 440 cartuchos, ocho chalecos tácticos y 16 placas balísticas.

El día que fue detenida vestía traje quirúrgico, bata, cofia y traía una credencial de la facultad de Medicina de la UAS del ciclo escolar 2013-2014 y una de internado en el hospital General en 2019.

Sandra fue presentada ante una jueza de control todavía con el uniforme quirúrgico y ahí escuchó la versión de la Fiscalía General del Estado y ella dio la suya.

La FGE asegura que fue un intento de homicidio con sustancia nociva para la salud. La Fiscalía detalló que a las 15:25 horas, Sandra ingreso al área del hospital donde están los heridos de bala y que es conocida como código plata y era resguardada por un elemento de la Guardia Nacional.

Cuando se encontraba en el área de baleados, le dijo a una enfermera que un doctor la había enviado a hacer historias clínicas porque estaba haciendo prácticas.

La enfermera salió de la habitación y Sandra se dirigió hacia la cama donde estaba el LV y le empezó hacer diversas preguntas y le dijo que le aplicaría un medicamento.

Sandra presuntamente inyectó una sustancia por el catéter y el LV empezó a sentir ardor en todo el cuerpo y la vista nublada, por lo que se arrancó el catéter y gritó “ah, me quieres matar”.

El elemento de la Guardia Nacional que resguardaba el área escuchó el grito y entró a la habitación donde el LV le dijo que le habían inyectado una sustancia y que él no tenía recetado medicamento vía intravenosa.

El agente empezó a cuestionar a Sandra, pero ella se puso nerviosa, salió de la habitación y se dirigió hacia el elevador mientras el guardia nacional la seguía.

Cuando ella entró al elevador, el elemento de la Guardia bajó por las escaleras y pidió apoyo a sus compañeros, quienes la interceptaron en la explanada del hospital.

En una revisión, en las bolsas de la bata encontraron una jeringa vacía con la etiqueta solución base, una jeringa con líquido y la etiqueta Ketorolaco y otra más con líquido con la etiqueta Clindamicina.

La Fiscalía asegura que, según sus peritos, las tres sustancias aplicadas juntas pueden causar daño o incluso la muerte a una persona.

La explicación de Sandra

Tras escuchar a la Fiscalía, Sandra dio su versión. Se presentó como médico general egresada de la UAS, y que cuenta con cédula profesional y registro.
Dijo que ella hizo su internado en el hospital General en 2019 y desde entonces conoce a varios médicos de ahí y ahora le han permitido observar cirugías y realizar prácticas porque busca hacer un posgrado.

Narró que el 17 de septiembre estaba entrevistando pacientes para hacerles historia clínica y cuando estaba con el LV una enfermera le dijo que revisara si la vena del paciente era permeable y le dio las jeringas, por lo que aplicó la solución base en el catéter.

El paciente le manifestó que sentía ardor en el brazo, contó, pero ella siguió con su actividad con otros pacientes.

Añadió que puso las jeringas en su bata porque sabe que al tratarse pacientes de alta peligrosidad no puede dejar a su alcance objetos punzocortantes.

Cuando terminó sus actividades salió del hospital y en la explanada fue interceptada por agentes de la Guardia Nacional, quienes la llevaron al baño. Ahí le preguntaban si era del bando de la “Mayiza” o la “Chapiza”, un policía estatal la amenazó con sembrarle metanfetamina para que no saliera de la cárcel y luego un militar le dijo que le metería fentanilo.

Declaró que a la enfermera con la que interactuó dentro del hospital también la metieron en un baño, pero separadas.

Sandra reconoció que no trabaja en el hospital y se encontraba ahí porque los médicos le permiten entrar a practicar.

Mencionó que los medicamentos que tenían las jeringas son usados para el dolor e infecciones y no ponen en riesgo la vida.

La jueza Graciela Adriana Peraza García determinó que hasta este momento hay datos de prueba que hacen presumir que sí cometió el delito.

La juzgadora mencionó que no hay pruebas para justificar la presencia de Sandra en el hospital y no justifica de manera creíble porqué estaba en un área con pacientes de alta peligrosidad ni sustenta que tenga autorización de alguna persona del hospital.

Sobre la versión que Sandra dio, señaló que es cuestionable que si el paciente dijo que sentía ardor se haya ido y no tratado de hacer algo.

Manifestó que ella aceptó haber estado en el área restringida del hospital y haber aplicado un medicamento sin trabajar en el hospital y sin tener autorización, por lo que, además del delito que imputa la Fiscalía, podría configurarse el delito de usurpación de funciones.

La jueza la vinculó a proceso por homicidio premeditado en grado de tentativa cuando se produzca con sustancia nociva para la salud y dictó prisión preventiva, por lo que permanecerá detenida en el centro penitenciario.

Artículo publicado el 28 de septiembre de 2025 en la edición 1183 del semanario Ríodoce.

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