‘Basta ya de hacerse que no existimos’, reclaman víctimas

‘Basta ya de hacerse que no existimos’, reclaman víctimas

Exigen que el gobierno voltee a ver las necesidades de la sierra de El Rosario por la violencia.

Claudia Valdez Aguilar, alcaldesa de El Rosario, escribió en la página web del Ayuntamiento, que el 215 aniversario de la Independencia de México le hizo recordar el camino de la libertad y la justicia, pues la noche del lunes 15 había gritado a todo pulmón y con fervor patrio que ¡Viva Rosario!

El 18 de septiembre, desde las montañas, otro “grito” interpeló a la presidenta municipal y que cuestiona el eslogan del “Bienestar”, pues demostró que la realidad es más fuerte que la propaganda: “Tenemos hambre… necesidades”.

En pleno septiembre, el mes de “la patria”, los pobladores de la sierra que se sienten tratados como los “sin patria”, gritaron a las autoridades de los tres niveles de gobierno, la carencia de alimentos, servicios médicos y escolares.

En primera instancia, los afectados exigen a Valdez Aguilar que deje de simular que no ve ni oye las necesidades urgentes de la zona serrana.

“Basta ya de hacerse que no existimos; exigimos que volteen a ver las necesidades de la sierra; queremos que suba la tienda Diconsa”, claman.

Hartos por el aislamiento en que los mantiene la violencia armada, habitantes de la zona serrana de El Rosario piden a las autoridades federales una base militar en Chilillos, porque los médicos, maestros y proveedores tienen miedo subir a Palmarito, Charco Hondo, La Rastra, Maloya y Santa María.

“Pedimos base militar en Chilillos, ya que no ha podido subir ningún proveedor; pedimos doctores para La Rastra, Maloya y Santa María; hacemos un llamado a los maestros para que asistan a dar clases a todas las comunidades”, exigen.

El miércoles 17 de septiembre, ocho días después de cumplirse un año de iniciado el conflicto de las facciones del Cártel de Sinaloa, los habitantes de los pueblos de la zona serrana de Rosario, bloquearon la carretera estatal, a la altura del poblado de Palmarito para exponer su pliego petitorio.

“Por medio de la presente les solicitamos de la manera más atenta; alzamos la voz para que nos escuchen y atiendan nuestras peticiones; queremos corrida para poder bajar hacia El Rosario, ya que tenemos un año batallando con el transporte”, se lee en pancartas hechas con cartulinas.

En esa tesitura, los manifestantes piden un destacamento del Ejército en la comunidad de Santa María, que les permita bajar a la cabecera municipal a comprar comestibles amparados en la protección militar.

El miedo que trajo la guerra

Desde el 9 de septiembre de 2024, que comenzó la narcoguerra, el miedo de quedar en una “pinza” entre los grupos que se disputan la plaza se propagó tanto en la zona serrana como en la cabecera municipal, pero fue en diciembre, cuando el miedo-despensa quedó ligado a la compra de comestibles.

El jueves 26 de diciembre, cerca de los arcos de la entrada principal de El Rosario, fue hallada sin vida sin vida una mujer identificada como Rosa Isabel G, de 37 años de edad, quien desde el 20 había sido privada de su libertad, cuando festejaba su cumpleaños en la colonia conocida como El Tierral.

Según el reporte, el cuerpo de la finada fue dejado frente una tienda comercial, con una manta por un lado con un mensaje-advertencia y esparcidos a su lado artículos comestibles que propagó el miedo en las zonas urbana y serrana.

“Desde entonces, algunas mujeres de la zona serrana tienen miedo bajar a la cabecera municipal a comprar la despensa de comestibles para el hogar y cuando lo hacen el pánico las obliga a pedir el apoyo de las fuerzas federales”, aseguró un morenista rosarense.

El miércoles17 de septiembre pasado, los habitantes afectados por la violencia, con todo y miedo, decidieron manifestarse en las inmediaciones de Palmarito, cubriéndose sus rostros con las consignas escritas en cartulinas.

“Están violentando nuestros derechos…exigimos la intervención de Óscar Loza, de la CEDH”, reclaman en sus pancartas que aparecen en fotos y videos difundidos por redes sociales de Facebook y Whatsapp.

Para evitar represalias del gobierno y/o del poder fáctico, en el movimiento de protesta ninguno de los participantes se erige en portavoz del contingente que de viva voz mencione el nombre del destinatario de su inconformidad.

Sin embargo, en el bloqueo ubicado en Palmarito, impidieron el paso a los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de la ICA (Ingenieros Civiles Asociados), porque otras de las demandas es que el gobierno pague la indemnización por el uso del vaso de la presa Santa María.

El 18 de agosto de 2025, comuneros de la presa Santa María tomaron la calle de Los Insurgentes, en Culiacán, para exigirle al gobierno encabezado por Rubén Rocha Moya, que pagara la indemnización de sus terrenos y casas.

Los inconformes manifestaron que las familias asentadas en El Rosario o Mazatlán no pueden subir a Santa María, y los pobladores que desean bajar, más por necesidad que por otra cosa, tienen que hacerlo con caravanas del Ejército.

“Ya tienen fecha, cada semana, cada 15 días o cada 10 días, llegan soldados ahí, los escoltan, de subida y de bajada”, revelaron.

En esa marcha en la capital del estado, uno de los manifestantes expresó: “Allá (en la sierra) sí se están muriendo de hambre, porque no pueden subir comida, los tienen muy controlados”.

En el plantón que, hasta el cierre de esta edición, todavía mantenían en la comunidad de Palmarito, antes de llegar a Santa María, los damnificados por la violencia clamaban en una pancarta “tenemos hambre…necesidades”.

Artículo publicado el 21 de septiembre de 2025 en la edición 1182 del semanario Ríodoce.

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