Bienvenidas las compañías transnacionales a México, repetía Fidel Velázquez, dirigente de la CTM, aquí los salarios de los trabajadores son bajos.
Bienvenidas las maquiladoras a Sinaloa, repetían los gobernantes del PRI, aquí los salarios de los trabajadores son bajos. Lo mismo decían los economistas revolucionarios del PRI. Aquí son bajos los salarios. Estaban orgullosos de que se pagaran salarios bajos.
La igualdad en el siglo XX es mayor que la igualdad en el siglo XVIII, para el economista Thomas Piketty.
Thomas Piketty, en su libro, Una breve historia de la igualdad, expone una historia comparada de las desigualdades: O más bien una historia de la igualdad, porque, como veremos, existe una evolución tendencial a lo largo de la historia hacia una mayor igualdad social, económica y política; tesis que pareciera a primera vista discutible pero que el economista demuestra a través de extensos datos estadísticos y estudios donde se imprime un sello de que vamos hacia una igualdad, pero no en un movimiento recto, sino más bien zigzagueante, con retrocesos como lo sucedido en la década de 1980 y el auge del neoconservadurismo en Inglaterra y EU. De esta manera va demostrando ese carácter tendencial de avance hacia la igualdad al menos desde el siglo XVIII.
En segundo lugar, propone que la desigualdad es ante todo una construcción social, histórica y política. En otras palabras, para un mismo nivel de desarrollo económico o tecnológico, existen siempre múltiples formas de organizar un régimen de propiedad o un régimen de fronteras, un sistema social y político, un régimen fiscal y educativo. Son elecciones de naturaleza política.
Interesante lo que acaba de decir, Roy Campos, representante de Mitofsky en México, empresa que se dedica a la investigación de la opinión pública a través de encuestas. Para el sinaloense, Roy Campos, es positivo que 2 millones de pobres de México salieran de la pobreza extrema. Hay que verlo como algo positivo, sin quitarle mérito a quien lo hizo, y ver las cosas fuera de ideologías.
Igual de interesante es la opinión de Viridiana Ríos, politóloga de renombre, quien ha dicho que fue gracias a los incrementos salariales que se tuvieron durante el sexenio de AMLO, lo que hizo posible que 2 millones de mexicanos salieran de la pobreza extrema. Los incrementos salariales estuvieron dos o tres veces por encima de la inflación.
Viri Ríos, autora de los libros Así no es y No es normal, lamenta mucho el discurso que se construyó en México, principalmente desde el Banco Central, quienes decían que los salarios mínimos no debían de aumentarse porque iban a generar inflación, y además iban a ahuyentar las inversiones extranjeras. Nada más alejado de la realidad, con el incremento a los salarios mínimos se reactivó el mercado interno.
Para nuestra presidenta Claudia Sheinbaum, y para el INEGI, la pobreza en México disminuyó de 55.7 millones a 38.5 millones de personas. Los incrementos a los salarios mínimos y los programas sociales son la razón principal de la disminución de la pobreza.
Pero México sigue teniendo una enorme deuda con los estados del sur y sureste de la República, con Chiapas, Oaxaca y Guerrero, principalmente. En estos estados la pobreza es mayor, y donde los indígenas son el grupo más vulnerable.
El combate a la pobreza debe de continuar, hace falta tener un mejor sistema de salud pública, y seguir fortaleciendo la educación. Hacen falta más y mejores empleos y, sobre todo, combatir con fuerza a la corrupción en nuestro país. Ese flagelo tenemos que combatirlo para que no nos desplace en el presente, y para que no nos robe el futuro.
Artículo publicado el 17 de agosto de 2025 en la edición 1177 del semanario Ríodoce.






