El mayor decomiso de fentanilo, el Tito y el misterio de la familia

El mayor decomiso de fentanilo, el Tito y el misterio de la familia

Cadena de hechos suma 3 asesinatos y 5 desapariciones

En dos días, una familia perdió a cuatro miembros, tres desaparecidos de su propia casa, y uno asesinado en uno de los lugares supuestamente más seguros, el reclusorio.

En la afectación, una segunda familia apareció damnificada pues perdió a uno de sus integrantes que tenía relación de amistad con los hermanos.

Hasta ahora, el caso que involucra al menos tres hechos diversos se ha vuelto un misterio, al grado de que todas las autoridades de investigación hablan con reservas, cuidando sus palabras y absteniéndose de revelar hipótesis.

Aunque todos los casos son del fuero común, la fiscal General de Sinaloa, Claudia Zulema Sánchez Kondo, en visita de este jueves a Los Mochis, se reservó dar avances con el argumento de que la carpeta de investigación tiene secrecía por actos de investigación que aún se realizan.

Incluso, evitó hablar de los casos consecutivos, refiriendo sólo a “riña” como la muerte a cuchilladas de tres jóvenes dentro del penal, y de la desaparición de una familia y un amigo de esta no puso nombre, argumentando que ambos casos están indagándose.

Carlos Francisco Rodríguez Ponce, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Ahome, aseguró que en el “levantón” de una familia en la colonia Scally en Los Mochis, no actuaron con prestancia porque no hubo denuncia ni reporte al momento, sino muchas horas después y cuando la familia previamente lo comentó en redes sociales, tras haber interpuesto denuncia por la desaparición a manos de personas armadas.

“El caso está en la Fiscalía, si nos piden apoyo, lo damos, pero es un caso que ya está en otra instancia”, dijo tras ser cuestionado.

El asunto tuvo su episodio más sangriento el jueves 17 de julio cuando en la tarde se reportó una trifulca al interior de un módulo del penal Goros II. Las corporaciones se movilizaron y poco después la Secretaría de Seguridad Pública del Estado informó que tres presos habían muerto en una riña.

Los muertos resultarían ser Javier Alonzo Vázquez Sánchez, alias Tito, cabecilla; Adrián Cebreros Pereyra, alias el Gallero, químico cocinero, y Elier Jassiel Esquerra Félix. Ellos no eran presidiarios comunes, sino tres jóvenes a quienes el secretario de Seguridad Pública federal, Omar García Harfuch y la propia presidenta Claudia Sheinbaum Pardo habían relacionado como parte de un entramado mayor en el tráfico de fentanilo, cuyo decomiso histórico se realizó el 3 de diciembre del 2024 en esta ciudad. Entonces, ambos líderes en el gobierno de México reportaron que las pérdidas económicas provocadas al Cártel de los hermanos Beltrán Leyva y a su incisión de Guasave (Fausto Isidro Meza Flores) era de 8 mil millones de pesos, pues con 1.5 toneladas del opioide decomisado se habrían producido 20 millones de dosis.

Entonces, las dependencias boletinaron que el Tito era el cabecilla de ese grupo, el Gallero el químico cocinero de la droga sintética y Elier Jassiel, el enlace con el clan que lidereaba Pedro Inzunza Noriega, hijo de Pedro Inzunza Coronel, el Pichón.

Tras la captura, imputación e inicio de la audiencia inicial, los capturados negaron ser parte de la organización Beltrán Leyva y en especial de la de Fausto Isidro Meza Flores. Incluso, agregaron que temían por sus vidas porque los líderes de esta “tenían prohibida la producción de fentanilo”.

El mismo día del triple asesinato, la familia de Tito denunció, primero en la Oficina de Búsqueda de Desaparecidos de Ahome y posteriormente en la Vicefiscalía Regional de Justicia del Estado, que la noche anterior (16), poco después de las 23:00 horas, el padre de este, Rosario Vázquez Salazar, de 52 años de edad y los hermanos Rosario (27) y Omar Eduardo Vázquez Sánchez (22) y el sobrino Luis Fernando Carrillo Vázquez (26), fueron privados de la libertad.

Trascendió que un grupo armado, bien entrenado, con uniformes pixeleados, sin aspavientos, llegó a la casa y se llevó a los muchachos y al padre de dos de ellos. Incluso, algunos de ellos habrían hablado con la familia y ofertado que uno o dos días después los regresarían a sus casas. Hasta ahora, ese retorno no se ha cumplido.

Posteriormente se sabría que había un quinto joven desaparecido. Este es Jassiel Eduardo González Burgos, quien salió de su casa a dar un “raite” a su amigo el Chayo. El amigo era Rosario Vázquez Salazar, quien regresaba a Los Mochis para el cumpleaños de su hermano el Gallero y visitar la tumba de su madre.

La familia de Jassiel, este viernes protestó en la Vicefiscalía Regional de Justicia para exigir su retorno vivo a su hogar.

Hasta ahora, el caso es un misterio.

Artículo publicado el 27 de julio de 2025 en la edición 1174 del semanario Ríodoce

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