Separación de regidores, nada afecta al ejecutivo Menéndez
Este viernes, el palacio municipal de Los Mochis luce más solo que de costumbre.
A mediodía, no hay funcionarios en sus oficinas ni tampoco ciudadanos.
Está tan despejado que se puede entrar a todas las dependencias con un simple toquido de puerta. Ningún alma se atraviesa.
La atención es tan diligente, que en menos de un minuto te desocupas de cualquier trámite.
Tesorería está tan sola que el guardia merodea por los pasillos, buscando entre los muros con quien platicar para simular que el tiempo pasa rápido.
En Obras Públicas el aire refresca más que de costumbre, pues es la ausencia de calor corporal lo que lo hace eficiente.
Las ventanillas de pagos a proveedores están tan solas que hasta las palmeras de los jardines se reflejan en los ventanales.
El salón de cabildo está sellado, y luce lúgubre, vacío, oscuro como boca de lobo, frío. Allí el susurro del aire grita, y los ecos exteriores parecen cantar. Una sala fúnebre sería una fiesta en comparación con el silencio sepulcral del recinto oficial.
La oficina del secretario Cutberto Ríos Beltrán está más despoblada que el desierto y la del alcalde, Antonio Menéndez de Llano es tan escueta como la luna.
La ausencia de personas y de funcionarios es tan evidente, que el “fabuloso” con el que se trapean los pasillos hace feliz a las narices de quienes esporádicamente caminan en ellos. El aroma agrada.
En las bancas que circundan al palacio ya no hay personas tomándose un descanso por el calor intenso que a esa hora se siente. Sólo uno que otro chanate y golondrina que han perdido el rumbo, se posan en las maderas de las bancas verdes.
De vez en vez la ocupan uno que otro reportero extraviado en el calor del día que conversa con uno que otro analista de la política chicharronera. Y entre ellos, el comentario es la evidente ausencia de personas en el recinto oficial, y a modo de broma resuelven con una explicación: “Llegaron los apaches y se fueron, y con ellos, los funcionarios”.
El silencio sepulcral también está en la oficina de la síndica procuradora, Cecilia Hernández Flores. Su despacho luce con las puertas abiertas, pero a oscuras. Una secretaria explica que ese viernes 25 de julio no hay síndica procuradora disponible. La actual fue suspendida del cargo, y la suplente aún no toma protesta, así es que nadie despacha. “Vuelva después”, oferta, “quizá ya esté alguien”.
Esa ausencia se decretó en el expediente 962/2025 que se le sigue a Hernández por los supuestos delitos de abuso de autoridad y delitos cometidos por los servidores públicos. Antes de que le cambiaran la medida cautelar a separación del cargo, la síndica procuradora aseguró ser inocente de los hechos y que al final del proceso lo demostrará. Pero ahora no aparece.
En la oficina de regidores la situación no es distinta. Esta luce iluminada, limpia, pero sin concejales.
Y entre estos, Judith Elena Luna Castro y Marysol Morales Valenzuela, regidoras morenistas que también fueron separados de sus cargos. De ellas no hay quien dé razón. La asistente general de regidores promete que dará recado a las ediles a través de sus auxiliares, pero por el momento, estas no se encuentran.
Ellas también fueron separadas del cargo, pero no por el mismo caso que Cecilia Hernández, sino por estar involucradas en la supuesta indebida renta de patrullas en el 2021 que la Fiscalía General de Justicia del Estado asegura que fue con intención de afectar las finanzas municipales.
El alcalde Menéndez de Llano Bermúdez, tras concluir el inicio de las Jornadas de Bienestar en Ohuira, aseguró que las ediles y la síndica procuradora aún estaban en funciones porque él no había recibido notificación judicial alguna que ordene su separación.
Una vez que esta sea presentada, procedería a llamar a los suplentes para que asuman el cargo, y en caso de que estas declinen hacerlo, notificar al Congreso de Sinaloa la vacante para que nombre a los sustitutos.
Menéndez de Llano aseguró que la ausencia o permanencia de los funcionarios depuestos por el juez de control en nada afecta la buena marcha de Ayuntamiento de Ahome, pues las acciones que este emprende son ejecutivas, en las que los ediles no tienen responsabilidad y facultad.
“Con ellos o sin ellos, el municipio no suspende su labor. Es indistinto. Es como si alguien no va, se ausenta, pide vacaciones, nosotros continuamos trabajando. Somos 14”.
Menéndez dijo no compartir los criterios de la Fiscalía ni del juez de control en torno a que estos podrían dificultar la marcha de la comuna. “No, no es así. No nos dificultan nada. El Ejecutivo continúa exactamente igual y el cabildo igual”.
Aclaró que por norma legal requieren de siete regidores para sesionar, y con su asistencia son ocho. “Así que nada detiene la marcha”.
Artículo publicado el 27 de julio de 2025 en la edición 1174 del semanario Ríodoce







