Museos: entre el resguardo simbólico y la deuda con lo público

Museos: entre el resguardo simbólico y la deuda con lo público

El 18 de mayo se celebra de manera institucional el Día Internacional de los Museos; en Sinaloa su infraestructura se ha mantenido estancada

El museo, como se conoce hoy, nació con la Revolución Francesa. En 1793, la apertura del Louvre, en París, significó el fin del privilegio exclusivo de reyes, altos sacerdotes y mercaderes sobre la contemplación del arte.

Por primera vez, las colecciones privadas se pusieron al alcance del pueblo. Estos espacios se erigieron como símbolo de modernidad, de acceso democrático a la cultura y de una nueva relación entre el estado y el conocimiento.

En Europa, grandes palacios fueron adaptados para esta función, de acuerdo a la crítica de arte Raquel Tibol, en México, el proceso tuvo sus propias particularidades: el Museo Nacional abrió en 1825, durante la presidencia de Guadalupe Victoria.

Su acervo inaugural fue de carácter histórico, compuesto por armas, piedras y códices, lo que revela una vocación más arqueológica que artística.

Con el tiempo, su crecimiento obligó a Maximiliano de Habsburgo a trasladar las colecciones a la antigua Casa de Moneda, en 1865.

En Sinaloa, la historia museística comenzó en los años veinte del siglo pasado, cuando el Colegio Civil Rosales habilitó una pequeña sala para exhibir piezas arqueológicas.

Esta iniciativa respondió a una inquietud más cercana a lo patrimonial que al arte contemporáneo. Décadas después, en 1958, se fundó el Museo de Historia Regional, con una clara orientación hacia la memoria política y social del estado, al reunir mapas, documentos, objetos históricos y piezas de valor arqueológico, como la carreta utilizada por Francisco I. Madero durante su recorrido por el estado.

Fue hasta la segunda mitad del Siglo XX cuando se empezó a hablar del museo como un espacio posible para la creación y exhibición artística.

 

La edificación de museos en Sinaloa

 

En 1980, al proyectarse el Centro Cultural Genaro Estrada, se integraron por primera vez una galería de arte moderno y un museo arqueológico en un solo complejo, dando un paso decisivo hacia la profesionalización del campo museístico en la región.

La infraestructura creció durante el sexenio de Francisco Labastida Ochoa, cuando se concretaron espacios como el Museo Arqueológico de Mazatlán (1989), el Museo Regional del Valle del Fuerte (1990), el Museo de Arte de Sinaloa (1991) y el Museo del Centro de Ciencias de Sinaloa (1992).

Cada uno, con vocaciones distintas, comenzaron a diversificar la oferta cultural en el estado. El Museo de Arte de Sinaloa, en particular, se convirtió en un referente.

Su sede, un edificio del Siglo XIX con fuerte carga histórica, alberga un importante acervo plástico y ha sido un espacio para artistas sinaloenses, exposiciones nacionales e internacionales, talleres y proyectos escolares.

Como muchos otros museos del país, enfrenta desafíos estructurales: los presupuestos insuficientes, la falta de estrategias de mediación con el público y la necesidad de profesionalización constante, son algunos de los retos que persisten.

En el norte y sur del estado, el Museo Regional del Valle de El Fuerte y el Museo de Arte de Mazatlán han funcionado como termómetros de la producción artística contemporánea. En el ámbito universitario, la UAS ha impulsado la creación de espacios como la Galería de Arte Frida Kahlo (1997), el Centro Cultural Universitario de Mazatlán (2014) y el de Los Mochis (2016), con áreas destinadas a exposiciones pictóricas.

El Día Internacional de los Museos, que se celebra cada 18 de mayo, más que una conmemoración institucional, es la oportunidad para enfatizar sobre la deuda que enfrentan con la inclusión y la descentralización.

Se han enfocado en conservar y exhibir sin fomentar el apego a estos espacios, para una gran mayoría desconocidos. Su crecimiento, además, se ha quedado estancado pues solo se ha creado uno más en 2009: el Museo Interactivo sobre las Adicciones, MIA, en Culiacán y en 2016, el Trapiche Museo Interactivo en Los Mochis.

Además de la red de esfuerzos en algunos municipios con espacios comunitarios, como el del Jaguar, en San Ignacio, el de Tacuichamona y el Lola Beltrán, en El Rosario, pero sin presupuestos definidos de manera institucional.

Artículo publicado el 01 de junio de 2025 en la edición 12 del suplemento cultural Barco de Papel.

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