Rosario Castellanos: emancipar desde la palabra   

Rosario Castellanos: emancipar desde la palabra   

Rosario Alicia Castellanos Figueroa nació en la Ciudad de México el 25 de mayo de 1925. Semanas después se trasladó con su familia a Comitán, Chiapas, donde transcurrió la infancia y el comienzo de su adolescencia. Fue hija de César Castellanos y de Adriana Figueroa Abarca, quienes se casaron en octubre de 1922.  La familia también fue conformada por Mario Benjamín Eugenio Castellanos Figueroa, hermano menor de Rosario. Nació dueño de un privilegio que nadie le disputaría: “ser varón”. Desafortunadamente, Mario falleció a los 7 años de edad.

De niña, Rosario fue cuidada por su nana Rufina, una persona tojolabal, originaria de un pueblo cercano, a Comitán. Rufina mientras le trenzaba el cabello le contaba cuentos, mitos y leyendas. Años más tarde, la escritora chiapaneca convertiría esos relatos en literatura. En 1940, emigra a la Ciudad de México, donde concluye sus estudios de secundaria y permanece desde entonces hasta terminar el postgrado. En 1947 publica su primer libro: Apuntes para una declaración de fe. En 1949 se gradúa como Maestra en Filosofía en la Facultad de Filosofía y letras de la UNAM. Ese mismo año comienza su labor docente, la cual no se detiene hasta su muerte, igual que su producción literaria. Al finalizar sus estudios de maestría, Castellanos publica su tesis Sobre cultura femenina (1950) donde esboza fundamentos de lo que más tarde desarrollaría como feminismo integracionista.

En 1950, viaja a España como becaria para estudiar Estilística en la Universidad Complutense de Madrid junto con su amiga Dolores Castro. Hacia 1952, la escritora vuelve a México y regresa a Chiapas como promotora de actos culturales en el Instituto de Ciencias y Artes, en Tuxtla Gutiérrez; ahí mismo imparte clases y edita sus antologías poéticas: El rescate del mundo y Presentación en el templo. una vez terminada la beca, Rosario vuelve a México, a sus raíces en Chiapas, donde la justicia, la equidad, la calidad de vida de los indígenas eran letra muerta. En su recorrido por los poblados llevó mensajes para mejorar la calidad de vida de sus habitantes por medio del teatro guiñol, contrajo la enfermedad de la tuberculosis, alejándola de esos planes de reivindicación.

Durante la estancia en Chiapas, escribió un largo poema, al lado del maravilloso e imponente río Grijalva, en uno de sus escritos: CITO “¿Cómo surge el poema? ¿cuál es su proceso creativo para escribirlo?: El sufrimiento es tan grande que desborda el vaso de nuestro cuerpo y va a la búsqueda de recipientes más capaces. Encuentra las figuras paradigmáticas de la Tradición. ¿hay algo más trivial que una mujer desolada y que un hombre inconstante?”. Su poema “Lamentación de Dido” es un cuaderno de viaje por la vida del sujeto lírico y Rosario se asume como Dido, recorre el mundo de la poesía y la lírica en su propio laberinto personal, toma en sus manos la tradición y la hace suya, la aprisiona y se mira en sus ojos. En este recorrido ancestral, construye en su lamentación, un monólogo en primera persona donde se mira a sí misma en un espejo, reafirma la fuerza de la interpretación mítica para expresar el lenguaje poético que surge de lo vivido.

Rosario Castellanos: Escritora, académica y diplomática, incursionó en todos los géneros literarios: poesía, cuento, novela, ensayo, teatro y en el periodismo. Lo ejerció con un lenguaje poético que oscilaba de la prosa a la poesía y viceversa. Con una escritura que algunos han llegado a denominar transgresora, apasionada, real, y en ocasiones autobiográfica; marcada por una intelectualidad que ella misma mencionaba. CITO: “En este mundo que habito, en esta bibliosfera, busco honrar el ejercicio de la palabra”. Sus aportaciones al ensayo o reinvención del ensayo la ubican como una Critica cultural y literaria con una práctica discursiva propia, donde podía transitar del dialogo íntimo, introspectivo y confidencial hasta el más irónico comentario. En sus ensayos también rescató los libros de otros, extendió puentes, introdujo estrategias, desafíos y ética. Las temáticas reveladas en la mayoría de sus obras abordan la vida de su infancia en Chiapas, la desigualdad social, la familia disfuncional, la mujer y su desventaja con relación al hombre, el problema de la existencia; sus conflictos místicos y su posición respecto a Dios, la literatura y la filosofía.

Su experiencia matrimonial la llevó a plasmar su sentir en algunas de sus obras. Al mismo tiempo, gran parte de su trabajo literario lo orientó a la lucha de los derechos de las mujeres en la sociedad mexicana, silenciadas por una sociedad machista. Además, sus labores como promotora y activista cultural la llevaron a ser embajadora de su país en Israel en 1971, año en el que también se divorció de su esposo. Durante su estancia en Tel Aviv, ejerció como profesora en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Durante su estadía en Israel y otros países qué visitó, sostuvo correspondencia con su amigo Raúl Ortiz y Ortiz. En esas cartas refleja un lenguaje alegre, coloquial, fresco; a ratos olvidándose de la Rosario que sufría por amores o de la intelectual. Ella, volvía a ser feliz con la escritura epistolar.

CITO fragmentos de esa correspondencia:

“Mi querido maestro: qué le puede decir la subscrita, que estoy prendida de las lámparas, no es rigurosamente cierto, porque las lámparas que están a mi alcance son de mesa… Pero en general, licenciado, me siento bastante triste y bastante dada al cuas… He tenido mis rachas de depresión, es un asunto más que nada físico. Se presentan sin que los acontecimientos cambien y se retiran sin ninguna medida especial es entonces cuando repto por las alfombras y cuando me prendo de las lámparas… No se olvide de contestarle a su desterrada amiga que lo recuerda siempre con mucho cariño y gratitud”.

Rosario Castellanos falleció el 07 de agosto de 1974 a los 49 años, a consecuencia de una descarga eléctrica que recibió mientras conectaba una lámpara. ¿Porque tan insistente con esta palabra? ¿acaso era un Sino?

Sin embargo: ¡LA ESCRITURA DE ROSARIO SIGUE VIVA!

“Me quedo en las palabras igual que en un remanso, contemplando

cielos altos, profundos y tranquilos.

Si alguna vez me voy me iré llevando una mirada limpia,

donde los otros beban el resplandor ausente”. (Misterios gozosos)

Artículo publicado el 15 de junio de 2025 en la edición 13 del suplemento cultural Barco de Papel.

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