DEA y ATF, como agua y aceite

DEA y ATF, como agua y aceite

Fusionar las dos agencias estadounidenses, como plantea un memorándum del Departamento de Justicia de los EU, es “una locura”, señala el ex agente Mike Vigil

 

La posibilidad de unificar a la DEA con la agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), y crear una súper agencia, empezó a ganar fuerza el fin de semana pasado, luego que el fiscal general adjunto de los Estados Unidos, Todd Blanche, enfatizará que esa medida “forma parte de una amplia reestructuración” entre las agencias de ese país.

El rumor ganó fuerza a través de un memorándum que empezó a circular al interior del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (USDOJ), y que fue filtrado al diario Washington Post, en el que se plantea unificar esas dos agencias “para lograr eficiencias en recursos, resolución de conflictos de casos y esfuerzos regulatorios”.

Voceros del USDOJ entrevistados por Ríodoce no quisieron hablar al respecto, pero agentes retirados de la DEA señalaron que la simple idea era absurda, pues ambas agencias son diferentes y autónomas una de la otra, y cada cual se especializa en áreas distintas, y tratar de fusionarlas era como si en un hospital un cardiólogo hiciera el trabajo de un neurocirujano.

“Esto va a crear caos en lo inmediato, y quienes rápido se beneficiarían de todos esos problemas que se generarían entre los agentes serían los cárteles”, vociferó Mike Vigil, ex jefe de operaciones especiales de la DEA, en México.

Vigil, quien duró 25 años en la agencia antinarcóticos, calificó como “una locura” un cambio tan radical como eso, que no significaba un solo beneficio ni para Estados Unidos ni para México, y menos si esa fusión ocurría en un momento crítico, como el que se vive para acabar con el tráfico de fentanilo, por la epidemia de adicciones y muertes más grande en la historia de EU.

“Fusionar esas dos agencias empeoraría todo, y podría llevar al fracaso a la estrategia que mantienen México y Estados Unidos para acabar con el trasiego de fentanilo”, dijo.

Leonardo Silva, también ex agente de la DEA en México, mencionó que las motivaciones que parece tener la administración de Donald Trump para realizar semejante medida, tiene que ver con el “ahorro de recursos”.

“En mi opinión lo están haciendo por las razones equivocadas, y una de ellas es que quieren hacer más pequeñas a ambas agencias para con ello ahorrar dinero. Porque el plan no es acabar con el tráfico de drogas ni con el tráfico de armas, sino, como digo, el motivo principal es ahorrar dinero”, mencionó Silva, quien trabajó como agente encubierto en México durante la administración del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Hace unas semanas, la fiscal general de los Estados Unidos, Pam Bondi, anunció que estaba considerando que el USDOJ redujera sus recursos, sobre todo agencias como la DEA y ATF, medida que fue secundada por Trump, quien a su vez seguía recomendaciones de su gabinete.

Esta estrategia de cortar recursos, incluyendo reducir el número de empleados en las diferentes agencias estadounidenses, obedecía a una serie de órdenes de Trump, que ya anteriormente había ordenado cortar los beneficios que tenían los residentes indocumentados, incluyendo educación y seguro médico, como parte de un plan que Elon Musk, asesor presidencial de ese país, y cuyo principio consiste en ahorrar todo el dinero durante la actual administración.

 

“No lo están haciendo por las causas indicadas, que es acabar con el tráfico de drogas y de armas, sino para ahorrar dinero”, sostuvo Silva.

DEA: origen y posible fin

De acuerdo a archivos generales de Estados Unidos, la posible fusión de la DEA con el ATF no es el primer intento de las autoridades de ese país por combinar dos agencias, pues en 1971 fusionaron a la agencia de Aduanas con la DEA, a quien entonces llamaron Buró de Narcóticos y Drogas Peligrosas (BNDD, por sus siglas en inglés).

La fusión no funcionó, porque entonces se atravesaron una serie de fallas administrativas que complicaron el funcionamiento de la nueva agencia, y empeoraron la guerra que desde administraciones anteriores mantenían contra grupos e individuos que producían y traficaban drogas ilegales a Estados Unidos.

No fue sino hasta el 1 de julio de 1973, que el entonces presidente estadounidense Richard Nixon creó la DEA, y entre sus primeras medidas fue implementar una estrategia llamada operación Cóndor, que incluía destruir todo tipo de sembradíos en las sierras de Sinaloa, Durango y Chihuahua, así como la cacería de narcotraficantes como Pedro Avilés Pérez el León de la sierra; Ernesto Fonseca Carrillo, don Neto, y Eduardo Fernández Juárez, don Lalo.

El operativo fue todo un éxito, y desde entonces la DEA se ha mantido vigente a lo largo de los años, y a través de informantes y espionaje lograron capturar a narcotraficantes emblemáticos como Rafael Caro Quintero, Joaquín el Chapo Guzmán, y los hermanos Arellano Félix.

No obstante, hoy parece ser diferente, y si la propuesta de Bondi, ya secundada por el presidente Trump, funciona los meses siguientes pudieran ser los últimos de esa agencia, y un respiro para los cárteles mexicanos, pues la transición para una nueva agencia podría tomar algunos años, antes de que empiece a operar como el presidente de Estados Unidos espera.

“Le quitaría mucho a una agencia como la DEA, que ha arrestado a muchos narcotraficantes, no sólo en México sino en todo el mundo, pero además, generaría caos durante años, ya que modificaría las políticas, las funciones e incluso los formularios que utilizarían las agencias.

“Contribuiría a aumentar el flujo de fentanilo y otras drogas”, insistió Vigil.

Pero aún con su historial, sus logros y ser la principal pesadilla de los narcotraficantes en México, la DEA siempre ha sido foco de controversia y propuesta de “evolución política”, y el más reciente intento por desaparecerla y fusionarla con otra agencia ocurrió en 1993, durante la administración del ex presidente Bill Clinton, cuando un equipo de asesores del entonces vice presidente Al Gore, propusieron que la DEA y el FBI se fundieran en una súper agencia.

Cuando se enteró, la entonces procuradora de Estados Unidos, Janet Reno, pegó el grito en el cielo, y luego comentó que aunque la fusión parecía buena, lo mejor sería dejar a la DEA como lo que era: una agencia especializada, con una sola misión, dedicada a combatir el flagelo de las drogas ilegales.

“Recuerdo muy bien esa propuesta, pero también recuerdo que en ese entonces decidieron no hacerlo, porque sería un fracaso para el combate contra el tráfico de drogas, y en este caso, si Trump decide desaparecer a la DEA, también será un fracaso”, observó Vigil, uno de los principales de esa agencia.

En el memorándum, que inicialmente sólo círculo de manera interna entre funcionarios de alto rango del USDOJ, también se mencionaron otro tipo de cambios, incluyendo la fusión de todas las oficinas de subvenciones del Departamento de Justicia en una sola y la eliminación del Servicio de Relaciones Comunitarias, una oficina que trabaja para reducir la tensión en diversas comunidades locales.

La posible fusión de la ATF y la DEA representaría una de las mayores reestructuraciones en las fuerzas del orden del Departamento de Justicia desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, cuando el ataque obligó al gobierno de Estados Unidos a crear el Departamento de Seguridad Nacional (HSI).

De mantenerse la propuesta del memorándum, está tendría que ser aprobada por la cámara baja y luego la cámara alta, aunque considerando que los republicanos tienen la mayoría en ambas cámaras, muy probablemente no encontrarían oposición.

Artículo publicado el 30 de marzo de 2025 en la edición 1157 del semanario Ríodoce.

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