El periodista presentó la obra Escamillas 100 años de la dotación del ejido
Escamillas, Sinaloa, es uno de los ejidos más antiguos del estado, pero también el terruño de Juan Lizárraga Tisnado y tema de su más reciente libro.
Bajo el nombre de Escamillas 100 años de la dotación del ejido, el autor hace un recuento del pasado, de cómo se dotaron las primeras tierras, después de una lucha que incluso tuvo un mártir: Juan Medrano, líder asesinado en la plazuela de la comunidad en 1924.
Su interés como estudioso de la historia, lo llevó a rescatar y dejar testimonio de estos hechos, en un México posrevolucionario. Recuerda fechas, nombres, vivencias.
“Yo nací en Escamillas y cada primer domingo del mes llevo a mi padre y fue a petición de los ejidatarios que se inició este trabajo que se hizo como una edición casera”, mencionó.
“El centenario de la comunidad fue el 28 de noviembre pasado, ese día se presentó para dejar testimonio del primer ejido que obtuvo sus tierras producto de una lucha. En 1920 estaba ya la resolución, pero se otorgaron cuatro años después.”
Escamillas, 100 años después
En el libro comentado por Nicolás Vidales y Luis Antonio Martínez, se muestra cómo en los temas relacionados con la dotación de tierras, la violencia ha persistido, nada distinto a lo que se vive hoy.
“Los conflictos por las tierras, como se vivieron aquí, han persistido a lo largo de la historia. En Escamillas tuvimos al primer mártir por la lucha agraria, podemos decir que es algo similar a lo que estamos viviendo” apuntó.
El también periodista explicó que la obra empieza con el contexto histórico, a partir de su fundación, después ofrece un recuento de la lucha por la tierra y detalles sobre los procesos de solicitud, resolución y dotación de los ejidos.
En las páginas del libro describe también la lucha político electoral que había en el país y en el estado antes y después de la reforma agraria cardenista. Además, el posterior proceso de pacificación en el periodo de Manuel Ávila Camacho.
“Entrevistamos también a Pascual Zúñiga Alarcón y a Rogelio Lizárraga sobre el acontecer en Escamillas entre los años 60 y 70. También se hace una especie de genealogía para describir la maraña familiar”, destacó.
Como fuentes históricas, Lizárraga Tisnado tomó actas de nacimiento, bautismales, de matrimonio y de defunción.
“Dicen que el tiempo ayuda a olvidar, pareciera que algunas heridas jamás terminarán de sanar, más si se aspira a crecer en la colectividad, nunca es tarde para convertir esas heridas en aprendizaje”, precisó.
Artículo publicado el 23 de marzo de 2025 en la edición 1156 del semanario Ríodoce.






