Integrantes de organizaciones de la sociedad civil pidieron el fin de la “narcopandemia” y el restablecimiento de la paz y tranquilidad en Culiacán y Sinaloa, perdidas desde el 9 de septiembre a causa del enfrentamiento que sostienen grupos de la delincuencia organizada.
Concentrados en el templo de Nuestra Señora de Guadalupe, La Lomita, se ofició una misa por parte de monseñor Jesús José Herrera Quiñónez por la seguridad de Culiacán.
“Señor Jesús, tú eres nuestra paz, mira nuestro estado de Sinaloa dañado por la violencia y disperso por la inseguridad. Consuela el dolor de quienes sufren. Da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan. Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte”, se leyó durante la misa.
Raúl Ibáñez, de Vía Familia, se refirió al asesinato de Pedro de Legarreta ocurrido el 19 de noviembre en Culiacán, de quien dijo era un participante activo de la sociedad.
Ya son más de 70 días y más de 200 muertos desde que comenzó la “narcopandemia”, por lo que las autoridades no se pueden cerrar a la realidad.
“La mejor demostración es que todos estamos sufriendo un encierro involuntario. A las seis, siete de la tarde esta ciudad se vuelve un desierto. Nadie sale. Rompimos nuestra cotidianidad y eso no se vale. Creo que es el mejor hecho y la mejor contestación a los pronunciamiento del señor gobernador.
Hay, prosiguió, más de 4 mil 200 empleos menos en relación con 2023.
“Esta narcopandemia creo que todavía va a ahondar más”, expresó.
Rosa Alicia Osorio Porras, dirigente de las mujeres empresarias de Culiacán, dijo que en un ambiente de violencia no hay manera de que una ciudad prospere ni crezca.
“Si no tenemos un gobierno que esté dirigiendo un sistema de administración de justicia, que no existe en este momento, un gobierno que tiene que poner el orden y dar las instrucciones a quien tenga que dárselas para que nos la restablezca a todos los ciudadanos”, manifestó.
Marlén Ángeles, jueza de amparo, en el último día de registro a candidatos para jueces, magistrados y ministros, pidió a quienes tienen esa aspiración, hacer un examen de conciencia para saber si están preparados para ese cargo.
“Hago un llamado a la ética, a la responsabilidad, que se pregunten esas personas si realmente están preparadas para la función jurisdiccional. Sí se requiere ética personal. Cuestionarse y preguntarse si están preparados para asumir la responsabilidad de dictar una sentencia que incide en la vida de las personas en su propiedad, en su libertad”, subrayó.







