“Seguimos esperando la justicia que prometieron en 2018”, insisten los trabajadores de la pesca desempleados
Mientras casi la mitad de la flota camaronera permanece “varada” por falta de avituallamiento para zarpar hacia altamar, alrededor de mil 800 pescadores desempleados sobreviven como ayudantes de albañiles, guardias de seguridad, jardineros y/o de “lo que caiga”, esperando la justicia de la 4T.
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En el muelle pesquero del Parque Industrial Alfredo V Bonfil, en Mazatlán, desde estribor el buque motor Nunkini Kin Kong I, enarbola una manta “oxidada” por el tiempo, suscrita por los pescadores de alta mar que recuerdan las promesas de justicia del gobierno del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
“Seguimos esperando la justicia que prometieron en 2018, atentamente pescadores de altamar”, expresa el mensaje a los transeúntes del muelle.
“Un barco chiquito llamado Che Guevara”
Uno de los proveedores de los barcos camaroneros contiguos al muelle de Pescados Industrializados, S.A. (PINSA), opina que los nuevos destinatarios del mensaje de los pescadores desempleados son la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y Julio Berdegué Sacristán, el nuevo secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Alimentación y Pesca.
“Estamos esperando que el hijo del finado don Julio Berdegué Aznar, haga memoria de cuando su padre fue armador de barcos y entre su flota camaronera tenía un barco chiquito llamado ‘Che Guevara’, para que voltee hacia el sector social de la pesca y como mazatleco nos haga justicia”, expresó.
Faustino Cevallos de la Cruz, presidente de la Federación Regional de Cooperativas del puerto de Mazatlán, informó que el pasado 17 de octubre, a las 6:00 horas, zarparon hacia altamar menos de la mitad de las embarcaciones de la flota camaronera integrada por 500 barcos camaroneros.
“Hace mucha falta el apoyo de recursos federales al sector social de la pesca, hay mucha gente sin trabajo, pues son casi 2 mil pescadores que se quedaron desempleados en Mazatlán”, dijo.
La Cooperativa Mariano Otero, perteneciente al sector social de la pesca, solo pudo despachar dos barcos, en el primer viaje de esta temporada pesquera 2024-2025.
En el Parque Industrial Alfredo V. Bonfil, permanecen atracados decenas de barcos camaroneros que no zarparon hacia altamar a pescar por falta de recursos económicos para el costoso avituallamiento de las embarcaciones.
En el otro extremo del muelle pesquero, contiguo al astillero conocido como “Las Malvinas” se extiende la flota camaronera que no pudo salir a pescar, donde destaca la marca del empresario pesquero Juan Carranza Beltrán.
“De la flota atracada en el muelle de la pesquera Maros, pues solo tres salieron a pescar, son la prueba evidente de que la cosa está crítica”, comentó un proveedor de refacciones marítimas del muelle.

Los barcos de la muerte
A la falta de apoyos federales para el sector social de la pesca, se sumaron los accidentes ocurridos durante la reparación de barcos y mantenimiento de tanques de combustible que terminaron en explosiones y pérdidas humanas.
Eran las 10:10 horas, del martes 18 de julio de 2023, cuando Juan M de oficio soldador estaba en el cuarto de máquinas del buque motor Jorge IX, propiedad de Jorge Tirado, atracado en el muelle ubicado en la avenida Puerto de la Paz, en Parque Industrial Alfredo V. Bonfil, donde intentaba cortar unos tornillos de “media pulgada” del registro del tanque de diésel, con el fuego de un soplete con mangueras alimentadas con tanques de oxigeno y acetileno.
“Estaba cortando veintitantos tornillos del registro del tanque de diésel, quién sabe por qué metería soplete, esos se quitan a punta de cincel y martillo o con pinzas perras”, dijo un testigo del estallido.
Juan M murió en la explosión, tenía 15 días de haber ingresado a trabajar en la flota camaronera integrada por 20 barcos camaroneros, propiedad de Jorge Tirado, heredero del finado armador de barcos, conocido como El Mono.
El sábado 7 de septiembre pasado, a las 11:30 horas, se produjo una explosión, mientras un soldador realizaba una reparación en la popa del barco camaronero Mariano IX, atracado en el muelle de la empresa pesquera de los armadores de barcos, conocidos como Los Pérez, ubicado por la avenida Gabriel Leyva, frente a la estación de Bomberos de la colonia Montuosa.
El soldador de 60 años, conocido como El Cepillo, entre sus colegas, murió durante el estallido que habrían ocasionado algunas “chispas” en un tanque de combustible del barco sometido a reparación.
El viernes 11 de octubre, un barco atunero se incendió en el muelle privado de Pesca Azteca, propiedad de PINSA, cuyas llamas se extendieron amenazando las embarcaciones atracadas en el muelle Parque Industrial Alfredo V. Bonfil.
El siniestro, cuyas causas no se han precisado, habría iniciado en la cubierta donde están ubicadas las lanchas, no se reportaron personas heridas.
El miércoles 16 de octubre, la explosión de un barco en el muelle pesquero, incendió a otra embarcación contigua donde resultaron dos personas heridas.
En ese contexto de barcos siniestrados y falta de apoyos federales al sector social de la pesca, los pescadores desempleados mantienen la esperanza en el nuevo secretario, Julio Berdegué Sacristán, oriundo de Mazatlán, Sinaloa.
“Seguimos esperando la justicia que nos prometieron en 2018”, insisten los pescadores desempleados, después de seis años de promesas incumplidas, como si el secretario fuera un “barco” de la esperanza y no de la continuidad.
Artículo publicado el 27 de octubre de 2024 en la edición 1135 del semanario Ríodoce.






