Los hombres detenidos por tirotear cámaras de vigilancia en los primeros minutos de 2023 fueron sentenciados solo por portación de armas, no por daños al sistema de videovigilancia.
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La madrugada del 1 de enero de 2023, el entonces secretario de Seguridad Pública del Estado, Cristóbal Castañeda Camarillo, informó que tras una persecución habían detenido a dos hombres involucrados en el tiroteo a las cámaras.
En los últimos años delincuentes han tiroteado cámaras de vigilancia y ninguno ha sido sancionado.
El año pasado fue la primera vez que detuvieron a dos personas y las llevaron a proceso penal, pero no fueron sentenciados por ese delito.
En 2020, también en Culiacán ya habían detenido a dos hombres, pero ellos las estaban desinstalando y solo estuvieron arrestados por faltas administrativas y quedaron en libertad tras pagar una multa de 3 mil 500 pesos.
Los dos detenidos el año pasado fueron vinculados a proceso por daños en propiedad ajena por medio de disparos de arma de fuego, portación de armas de fuego, posesión de cartuchos y posesión de cargadores.
Por el delito de daños, la causa penal fue sobreseída, pero en los documentos judiciales el juez no detalla los motivos; y en un procedimiento abreviado ambos aceptaron la responsabilidad por la portación de armas y posesión de cartuchos y cargadores y fueron sentenciados a ocho años 10 meses de prisión.
El informe policial indica que a las 0:02 horas del 1 de enero de 2023, por medio de las cámaras de vigilancia del C4i observaron a dos hombres vestidos de negro disparando a las cámaras.
Los hombres fueron ubicados en el cruce de la avenida Álvaro Obregón y el bulevar Gabriel Leyva Solano.
Elementos de la Policía Estatal Preventiva acudieron al sitio y llegaron a las 0:10 horas y las personas ya no se encontraban ahí.
Los agentes empezaron un recorrido por la avenida Obregón rumbo al sur y metros antes de llegar al bulevar Emiliano Zapata observaron a dos hombres que disparaban a las cámaras ubicadas en ese sitio.
Al notar la presencia de los policías los hombres abordaron una camioneta Chevrolet Cheyenne y huyeron hacia el sur.
Los policías iniciaron una persecución por la Obregón y luego siguió por la avenida Juan de Dios Bátiz hasta llegar a la calle Bahía de Ohuira casi esquina con Jesús Terán, en la colonia El Vallado.
Los hombres armados detuvieron la marcha de la camioneta debido a que la calle estaba obstruida por vehículos y personas que se encontraban en una fiesta, y ahí los agentes les pidieron que bajaran de la unidad.
El chofer puso en marcha de nueva cuenta la camioneta y arrancó hacia la fiesta y debido a que podía atropellar a las personas, un agente le disparó a una llanta y en ese momento apagaron el vehículo.
El chofer bajó de la camioneta con las manos en alto y le encontraron una pistola Glock calibre 9 milímetros fajada del lado derecho y el otro intentó huir, pero fue alcanzado y al revisarlo no le hallaron armas.
Dentro de la camioneta encontraron una carabina calibre 5.56 milímetros, un fusil M4, seis cargadores abastecidos, tres cintas tipo carrilleras calibre 7.62×61, cuatro chalecos pixelados con la palabra “Marina” y tres cascos.
De acuerdo con el juez, al aceptar el procedimiento abreviado obtuvieron una reducción de la condena y se tiene por acreditada la existencia de las armas de fuego, cargadores y cartuchos del calibre y características correspondientes, la conducta de portar las armas y la posesión de los cartuchos y cargadores; y que no se contaban con los permisos correspondientes para realizar esas conductas.
Los dos sentenciados estaban recluidos en el Centro Penitenciario Aguaruto en prisión preventiva y ahí cumplirán su condena.
Ambos fueron llevados ante el juez el 7 de enero de 2023, pero “atendiendo fundamentalmente a los protocolos de seguridad imperantes al interior del Centro Penitenciario Aguaruto, por cuestiones de riesgo inminente por los hechos violentos ocurridos en Culiacán, Sinaloa, el 5 de enero de 2023”, la audiencia en la que fueron vinculados a proceso fue celebrada el 8 de enero.
Antes de aceptar una condena en procedimiento abreviado, los detenidos promovieron un amparo contra el auto de vinculación, pero les fue negado debido a que el Tribunal Colegiado consideró que “sí existen indicios suficientes que permiten suponer razonablemente de manera lógica, la realización de la conducta y acreditación de los hechos que la ley señala como delitos”.
Según Cristóbal Castañeda Camarillo los daños a las cámaras eran respuesta de la delincuencia organizada a las acciones de las autoridades.
“Esto es obviamente por los resultados que se han obtenido, las diferentes acciones que se han realizado, y pues nos afectan o nos quitan los ojos para poder detener este fenómeno delictivo”, indicó.
En enero de este año, de nueva cuenta los delincuentes volvieron a tirotear cámaras del sistema de videovigilancia durante tres días consecutivos.
Entre la noche del 31 de diciembre y la madrugada del 1 y 2 de enero destruyeron 114 equipos.
En siete años, en Culiacán y Mazatlán tirotearon mil 566 cámaras de videovigilancia.
Artículo publicado el 05 de mayo de 2024 en la edición 1110 del semanario Ríodoce.







