El pitcheo mexicano: De fábrica de ases a un taller de relevistas

El pitcheo mexicano: De fábrica de ases a un taller de relevistas

Es hora de dejar de mirar el pasado con nostalgia y empezar a ver el presente con realismo, aunque duela….

Es mayo de 2026 y el beisbol mexicano vive una paradoja absoluta: Tenemos el mejor lineup ofensivo de nuestra historia en MLB, pero la rotación de pitchers abridores nativos está en terapia intensiva.

Hubo un tiempo en el que México era sinónimo de durabilidad. De abridores que pedían la bola para tirar 200 innings por año. Los Valenzuela, los Higuera, los Loaiza, los Gallardo….

Pero hoy esa raza de bronce está en peligro de extinción.

Hay un vacío de figuras: La ausencia de Julio Urías dejó un cráter que nadie ha podido llenar. Era el as, el referente, el tipo que te garantizaba el protagonismo en el juego con los Dodgers, capaz de ganar 20 juegos en una temporada.
Sin él, la baraja perdió su carta más alta.

#LOQUEHAY….José Urquidy, el mazatleco que nos malacostumbró a brillar en Series Mundiales, ha tenido un calvario con las lesiones.

Patrick Sandoval (el de la garra en el Clásico Mundial) también ha visto su progresión frenada por visitas a la lista de lesionados, ya que sin salud no hay consistencia.

Hoy México tiene a uno de los mejores cerradores del mundo en Andrés Muñoz y otros brazos de élite en los relevos. Pero ojo: el sistema de desarrollo está priorizando el pitcheo de poder en un solo inning sobre la gestión de una apertura larga.

Estamos fabricando lanzallamas para el octavo, pero nos olvidamos de cómo construir un brazo que navegue tres veces el lineup rival en un juego.

ROLETAZOS:

*LLEGAMOS AL Opening Day de este año con CERO abridores nativos en los 30 equipos y ese es un dato que debería hacernos ruido. Javier Assad, quien ha demostrado que tiene los recursos, ha tenido que pelear contra la profundidad de los Cachorros de Chicago.

OTROS NOMBRES como, Valente Bellozo, están atrapados en el limbo del «swingman» o el relevo largo. El ajuste es sistémico: Las organizaciones ya no buscan al pitcher «mañoso» que lanza bajito y afuera, sino velocidad pura. Y así es como el pitcher mexicano promedio, históricamente más artesano que potencia, se está quedando fuera del radar moderno.

*LO MÁS alarmante no es que hoy falten nombres en el box-score, sino que al asomarte hoy a las granjas, el panorama es de un silencio sepulcral. Si revisas los mejores 100 de prospectos para MLB, México brilla por su ausencia en la loma.

*LA CONCLUSIÓN es fría y directa: Si Urquidy no recupera la salud o si Assad no recibe la confianza absoluta en Chicago, nos vamos a tener que acostumbrar a ver la bandera de México únicamente en los turnos al bat o en los rescates del noveno inning. El futuro próximo de la apertura mexicana no es que esté oscuro, es que, sencillamente, no hay nadie en la lista de espera.

X: @purobeisbolfb

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