Las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el papa León XIV desataron una fuerte controversia internacional, luego de que lo calificara de “débil” y cuestionara su postura en materia de política exterior, de acuerdo con La Jornada.
El domingo por la noche, Trump lanzó un ataque directo contra el pontífice, líder de más de 1.400 millones de católicos, al acusarlo de ser “débil en crimen” y de tener una visión “terrible” sobre los asuntos internacionales. Un día después insistió en su postura y afirmó: “Está equivocado”.
Las declaraciones generaron respuesta inmediata en distintos gobiernos. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó como “inaceptables” los comentarios contra el Papa y defendió su papel como voz de paz en el mundo.
En la misma línea, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, respaldó al pontífice y criticó el clima de confrontación, subrayando su llamado a la paz frente a la guerra.
Desde Irán, el portavoz de Exteriores, Esmaeil Baghaei, condenó las expresiones de Trump y las calificó como un “ataque flagrante” contra los principios de paz.
En paralelo, el propio Trump generó nuevas críticas tras retirar una imagen publicada en su red social Truth Social, donde aparecía representado como figura religiosa. Aunque después negó cualquier intención de blasfemia, afirmó que la imagen buscaba mostrarlo como un “sanador”.
El episodio se suma a la creciente influencia del discurso religioso en la política estadounidense, en un contexto en el que el vicepresidente JD Vance ha defendido que el Vaticano debería limitarse a asuntos morales y no intervenir en la política del país.







