De acuerdo con Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el alza en los precios de las frutas y las verduras, así como en los energéticos fueron ocasionados por el repunte la inflación, la cual se ubicó en 4.59 por ciento en marzo, frente al 4.02 por ciento de febrero, de acuerdo con La Jornada.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) subió 0.86 por ciento mensual, marcando su variación anual más alta desde octubre de 2024. Por segundo mes consecutivo, la inflación se mantiene por encima del rango de estabilidad del Banco de México, situado en 3 por ciento más o menos un punto porcentual.
El alza se concentró principalmente en los productos agropecuarios. El tomate se disparó 42.10 por ciento en marzo y 126.31 por ciento respecto al mismo mes de 2025. La papa aumentó 14.92 por ciento mensual y 28.97 por ciento anual, mientras que el tomate verde, el limón y el pepino registraron incrementos significativos tanto mensuales como anuales.
Los energéticos también contribuyeron al repunte de precios. La electricidad subió 2.17 por ciento en marzo y 4.85 por ciento anual, mientras que el gas doméstico natural se encareció 4.86 por ciento mensual y 3.73 por ciento anual. El pollo, otro producto básico, registró un aumento mensual de 2.82 por ciento.
El director para América Latina de Moody’s Analytics, Alfredo Coutiño, explicó que el efecto del pepino, con un aumento de más de 40 por ciento en marzo, contribuyó con 0.3 puntos porcentuales a la inflación. La subyacente se mantiene sobre 4.5 por ciento, mostrando presiones persistentes en precios clave sobre los cuales la política monetaria es más efectiva.
El aumento de los precios de alimentos y energéticos impacta directamente en el gasto de las familias, manteniendo la inflación como un desafío central para la economía mexicana.






