Muerte como retorno al útero materno
Jaime Sabines publica Algo sobre la muerte del mayor Sabines en 1973. A continuación, una lectura atenta de las secciones VII, XI y XII de la primera parte del poemario. Estas tres secciones representan la muerte como regreso al útero de la madre tierra. La sección VII rompe con la imagen tradicional de la madre cálida y protectora, y presenta a una madre fría y despiadada. Más adelante, las secciones XI y XII subrayan la vulnerabilidad del padre fallecido al compararlo con un bebé o un feto. Todas las secciones analizadas resaltan la pequeñez del cuerpo del padre frente a la muerte y la madre tierra.
Para iniciar y dar contexto, la sección VI describe el entierro del padre y enfatiza el elemento de la tierra. Seguidamente, la sección VII comienza cuando el yo lírico se dirige a la madre tierra: “Madre generosa / de todos los muertos / madre tierra” (Sabines 250). Este es el único momento del poemario en el que el tú lírico cambia. El yo lírico deja de hablarle a su padre fallecido y se dirige a la madre universal, reconociendo su importancia. Después, se enumeran partes específicas del cuerpo de esta madre y se plantea la muerte como un retorno al vientre materno. No es arbitrario que la primera parte corporal que se menciona sea: “vagina del frío” (250), el órgano encargado de traer a los bebés al mundo. Sin embargo, el adjetivo “del frío” contrasta con los atributos cálidos o maternales que se suelen asociar con la vagina y la madre. En esta instancia, la madre es fría, pues no da vida, sino muerte. Los siguientes versos continúan con la misma contradicción: “brazos de intemperie, / regazo del viento, / nido de la noche, / madre de la muerte” (250). “Brazos”, “regazo”, “nido” y “madre” son términos que tradicionalmente se asocian con el calor y resguardo maternal, pero esta vez aluden al frío y la violencia de la naturaleza: “intemperie”, “viento”, “noche” y “muerte”. Esta madre tierra sí tiene elementos maternales, pero, paradójicamente, arropa con frío y muerte.
Lea: Sabines: La radiografía de un amor que huele a tierra recién nacida
El contraste continúa en el resto de la estrofa, los verbos imperativos del siguiente verso vuelven a apuntar a los atributos maternales tradicionales: “recógelo, abrígalo” (250) y el verso que sigue los contradice con “desnúdalo, tómalo” (250). La sección termina con un verso contundente, que funciona como clímax de esta contradicción, y sentencia: “guárdalo, acábalo” (250), enfatizando el carácter rotundo y fatal de la muerte. “Guárdalo” remite a la naturaleza maternal y “acábalo” a una muerte despiadada. Estos tres últimos versos producen un efecto dramático al acelerar el ritmo del texto, gracias a las comas entre cada verbo imperativo, a que todos estos verbos son esdrújulos y todos, excepto uno, comparten la terminación en “alo”. El ritmo resuena como un tambor y resalta el carácter fulminante de la muerte. “Acábalo” cierra la sección y retumba con potencia porque es la voz lírica quién acepta, irremediablemente, que la madre tierra consumirá el cuerpo de su padre.
La noción de la muerte como retorno al útero o lecho maternal, y del cuerpo enterrado como un bebé o un feto, continúa en las secciones XI y XII del poemario, donde el yo lírico describe a su padre fallecido como: “Recién parido en el lecho de la muerte, / criatura de la paz, inmóvil, tierno, / recién niño del sol de rostro negro, / arrullado en la cuna del silencio, / mamando oscuridad” (252), y más adelante apunta que “Morir es […] / refugiarse desnudo en el discreto / calor de Dios, en su cerrado / puño, crecer igual que un feto” (252). Sabines subraya la pequeñez y la impotencia del hombre fallecido frente al abrazo enorme de la madre tierra, pero también suaviza el dolor aludiendo a la posibilidad de renacer, crecer o vivir después de la muerte. Así, la muerte es tanto final como inicio, y el cuerpo femenino representa tanto muerte como nacimiento.
Con este breve análisis espero apuntar a la posibilidad de investigación más profunda sobre los elementos aquí tratados en la poesía de Sabines. El reconocimiento de la grandeza del cuerpo femenino, y el misterio que suscita, en contraste con la pequeñez del cuerpo masculino, no suele ser la perspectiva con la que se aborda la obra del autor. Si bien, en el universo de Sabines este no es el discurso predominante respecto al cuerpo de la mujer, la temática aquí discutida se repite a lo largo de sus poemarios, y en diferentes contextos. Se observa, en numerosas ocasiones, que el cuerpo femenino resalta la pequeñez del cuerpo masculino. Cuando se encuentran frente a frente, el primero se asocia con amplitud, misterio y muerte, mientras que el segundo se disminuye e incluso desaparece.
*La autora es una poeta nacida en Costa Rica. Editora de la revista literaria Cardenal.
Artículo publicado el 22 de marzo de 2026 en la edición número 22 del suplemento cultural Barco de Papel de Ríodoce.



