El IMSS y acreedores han embargado equipos y embarcaciones a las organizaciones en el norte de Sinaloa debido a adeudos
Tras tres temporadas consecutivas con bajas capturas, cooperativas pesqueras del norte de Sinaloa han comenzado a perder terrenos, equipos e incluso embarcaciones ante los embargos del Instituto Mexicano del Seguro Social y otros acreedores, en medio de una crisis que mantiene paralizada gran parte de la actividad pesquera.
Emilio Valenzuela, representante de los pescadores en Boca del Río, Guasave, informó que la cooperativa con el mismo nombre de la comunidad, se vio en la obligación de vender la mitad del terreno para saldar una parte de la deuda.
“Vendieron la mitad de lo que es el terreno del centro de recepción para pagarle o abonarle a otro acreedor. Ya nomás le está quedando un pedacito, o sea, las cooperativas pesqueras, todas están colapsadas”, expresó.
Además de perder parte de su locación, a la asociación también se le confiscó un tanque de almacenamiento de gasolina, cuyo valor en el mercado es aproximado a los 40 mil pesos.
Valenzuela subrayó que este no era un caso único, pues debido a la morosidad de las cooperativas de diversas comunidades que dependen de la pesca, han perdido pangas, motores y lotes en los que se encontraban operando sus centros de recepción.
“El Seguro Social es el que mayormente está embargando, pero las cooperativas tienen muchas demandas, están contestando demandas de muchos acreedores que invirtieron en las cooperativas este dinero para la producción y ya no hubo, o que quitaron préstamos directos para comprar equipos como pangas, motores y todo eso y no pudieron pagarlos”, indicó.
El representante pesquero explicó que parte de esos adeudos provienen de créditos otorgados para fortalecer su capacidad de pesca, mediante los cuales se les facilitaban hasta 20 mil dólares por embarcación, pero ante las malas temporadas de captura, muchas de estas organizaciones no han podido cubrir los pagos de dichos préstamos.
19 cooperativas en la incertidumbre
Emigdio Beltrán Leal, presidente de la Federación de Pescadores del municipio de Guasave, aclaró que dentro de este territorio hay aproximadamente 19 cooperativas que se encuentran en riesgo de ser embargadas, situación que atribuyó directamente a los resultados de la pesca en los pasados tres años.
“Yo creo que las 19 están igual, pues las temporadas que ha habido, no han servido, las temporadas de camarón tampoco y es donde sacan para los gastos”, puntualizó.
El representante de la federación mencionó que, aunque están tomando medidas de prevención para no caer en la incautación, el panorama que atraviesa actualmente el sector no es favorable, ya que las personas que se dedican a esta actividad se encuentran sobreviviendo con lo mínimo.
“Sí está difícil la situación a causa de la escasez de camarón, pues los volúmenes de pesca disminuyeron y por ende el recurso que llega a los bolsillos de los pescadores. Está batalloso, pero hay buena gente sobreviviendo, no hay de otra”, manifestó Beltrán Leal.
Solución depende del gobierno federal
El diputado local Juan Carlos Villa Romero, quien se desempeña como vocal de la Comisión de Pesca y Acuicultura del Congreso del Estado, reconoció que el sector pesquero se mantiene en un estado económico crítico, pero que el rescate de la rentabilidad de la pesca depende del gobierno federal.
“Aquí recae todo en el gobierno federal, porque realmente de allá es donde se podría darle una respuesta para las peticiones de ellos. O sea, básicamente lo que ocupa es un rescate, es la conclusión de que ocupan financiamiento o rescate a fondos perdidos”, explicó.
El legislador también reveló que el líder de la cooperativa de la Boca del Río, acudió a la Comisión de Pesca y Acuicultura para plantearles la problemática. Esta reunión, según el diputado por el Partido Verde, culminó con el compromiso de gestionar una mesa de diálogo con las autoridades federales.
En el posicionamiento emitido por dicha comisión tras la junta con los pescadores, se afirmó que parte de las dificultades económicas que enfrentan las cooperativas se vienen arrastrando desde periodos anteriores y que además son derivadas de malos manejos de los programas de apoyo, actos que fueron perpetuados por las mismas organizaciones.
Consecuencias de la crisis
Emilio Valenzuela alertó que la falta de estabilidad económica de quienes se dedican a la captura de especies en altamar, ha comenzado a reflejarse en la calidad de vida de sus familias, quienes ante la disminución de recursos han tenido que dar de baja a los menores de edad de las escuelas, pues no pueden solventar su educación.
“Nomás en Sinaloa hay más de 34 mil familias en la costa careciendo hasta de lo más básico. Muchos muchachos están perdiendo sus estudios porque ya no hay cómo darles, pues, para que vayan a la escuela, y eso es lo más triste, lo más doloroso”, lamentó.
Valenzuela atribuyó parte de la decadencia de la pesca a la eliminación de los programas federales que respaldaban al sector, particularmente los destinados a subsidios para gasolina, renovación de motores y embarcaciones.
“Nos quitaron 23 programas sociales que apoyaban a la pesca. Antes había subsidio para gasolina, sustitución de motores y pangas. Eso permitía que la gente pudiera salir a pescar con menos gastos”, mencionó.
Actualmente el único apoyo que permanece es el programa Bienpesca, el cual otorga alrededor de 8 mil pesos anuales a los pescadores, monto que Emilio Valenzuela calificó como insuficiente.
A la falta de apoyos se suma el aumento en los costos de operación, principalmente en el combustible, pues en las comunidades pesqueras el litro de combustible puede alcanzar los 30 pesos o más, lo que ha provocado que el 80 por ciento de las embarcaciones permanezcan sin actividad, añadió.
“En nuestra cooperativa tenemos 25 embarcaciones. De esas, sólo cinco están trabajando. Las demás tienen hasta dos años varadas porque no hay cómo sostener la pesca”, apuntó.
Artículo publicado el 15 de marzo de 2026 en la edición 1207 del semanario Ríodoce.







