La diputada con licencia denunció a Emma Zermeño por violencia política de género a partir de capturas de pantalla de una conversación privada en WhatsApp
Capturas de pantalla de conversaciones privadas entre la activista María Emma Zermeño López y otra persona, fue la prueba que presentó la diputada con licencia de Morena, Almendra Negrete Sánchez, para denunciarla por violencia política de género.
El caso generó controversia nacional, debido al debate sobre la lucha contra la violencia política de género y la protección de los derechos de libertad de expresión, especialmente en contextos de conversaciones privadas, como es el servicio de mensajería de WhatsApp.
Por un lado, están quienes se oponen a imponer sanciones a Zermeño, señalada por la legisladora como parte agresora, argumentan que sancionar sus expresiones podría marcar un precedente al vulnerar el derecho fundamental a la libertad de expresión y la inviolabilidad de las conversaciones privadas.
La denuncia presentada por Negrete en octubre de 2025, fue rechazada en una primera resolución por el Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa, que consideró que las pruebas vulneraban el derecho a la privacidad. El caso fue impugnado ante la Sala Regional Guadalajara del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la cual revocó el criterio del tribunal local y ordenó emitir una nueva resolución.
El Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa, en una segunda resolución acreditó violencia política de género cometida en agravio de la diputada local con licencia, y actualmente el caso se encuentra en el pleno de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Negrete Sánchez sostiene que no sancionar conductas que puedan constituir violencia política de género sería perpetuar e invisibilizar prácticas discriminatorias dentro del ámbito político.
“Si la Sala Superior acepta que la violencia digital es invisible solo porque ocurre en un mensaje privado, habremos perdido dos décadas de lucha”, señala Negrete, quien actualmente ocupa la Secretaría Nacional de la Diversidad Sexual de Morena.
“Estarían legalizando el Wollyng. En otras palabras, en Sinaloa estarían aprobando el acoso de una mujer a otra mujer”, enfatiza.
La diputada con licencia considera que aprobar la impugnación significaría que en México cualquier mujer puede asediar, denostar y destruir la dignidad de otra, siempre y cuando lo haga escondida detrás de una pantalla. Sería darle un cheque en blanco a la impunidad digital, abrir la puerta a delitos contra las mexicanas que no sería posible evitar.
En su opinión, si la Sala Superior del TEPJF aprueba el recurso de reconsideración presentado por la que ella considera su agresora, sería gravísimo porque el antecedente legal permitirá que en nuestro país se violente a mujeres por cualquier medio digital, WhatsApp o medios electrónicos.
—Uno de los puntos más controvertidos de la queja ha sido que los señalamientos fueron hechos en comunicación privada usando el servicio de mensajería de WhatsApp. ¿Cree usted que lo que debe tener más peso son los agravios señalados a su persona que el medio en que fueron expresados?
—Yo repruebo todo tipo de violencia contra las mujeres. No importa el medio electrónico, no importa la plataforma o la mensajería instantánea; lo que importa es el contexto.
“Manifestar intenciones de violencia o ejercer violencia simbólica como Emma, aun siendo una conversación pública o privada, sigue siendo violencia”, dice.
Añadió que “Emma Zermeño abierta y públicamente ha confirmado y reconocido en sus ruedas de prensa que sí me violentó, pero se justifica diciendo: ‘que no cuenta porque lo hizo por WhatsApp’”.
Negrete Sánchez agrega que sabía que se colgaría de su representación política para darse exposición mediática porque vienen tiempos electorales, por ello pidió dato protegido y que saliera a la prensa porque es una señal que las mujeres que sufren violencia y solicitan protección están totalmente expuestas ante los tribunales, lo que las revictimiza, al ser objeto de ridículo y burla.
Asegura que su reclamo no es un berrinche, es un precedente como la única forma de detener a Zermeño que la tenía acosada y con miedo desde hace un año.
Considera que todas las mujeres ante la ley son iguales, pero lamenta que en los medios se han encargado de hacer una falsa asimetría del poder por su encargo y el de Emma Zermeño, al distorsionar narrativas y manipular el imaginario colectivo.
Reclama que a Emma Zermeño la ponen como activista no como servidora pública que es, en tanto que a ella como una diputada, cuando también ha sido activista.
“Quise demostrar que el Wollyng y el asedio digital tienen consecuencias legales”, responde al ser cuestionada sobre la razón de acudir a los tribunales para dirimir el conflicto, en lugar de hacerlo personalmente en ámbito privado.
—¿Hizo usted uso de su investidura como diputada con licencia o puesto directivo nacional de Morena para empujar la queja en los Tribunales?
—Al contario. Si algo ha quedo claro en este proceso es que he caminado cuesta arriba contra los magistrados en Sinaloa. Mi investidura no ha sido un privilegio, sino un blanco.
“Precisamente por ser mujer sáfica con visibilidad política es que se ensañaron en denostarme y asediarme, pensando que el costo político me obligaría a guardar silencio. Pero no, y les sorprendería saber que solo fuimos mi laptop, yo y mis amigos abogados”, señala.
El viernes, Emma Zermeño, quien es funcionaria de la Secretaría de las Mujeres, acompañada de activistas, se manifestaron en la avenida Álvaro Obregón, en Culiacán, en contra de la resolución.
Ahí la activista y funcionaria calificó el fallo como un “atropello” y acusó que las instituciones que se supone deben brindar justicia, no lo hacen, sino que protegen a políticos y personas en el poder.
Artículo publicado el 15 de marzo de 2026 en la edición 1207 del semanario Ríodoce.







