Cada 22 de diciembre, María Romero camina por las calles de Culiacán convertida en Lupita, la Novia de Culiacán, en una fecha que coincide con el fallecimiento de su madre, Amalia.
Este recorrido anual nació como un acto personal de duelo y amor, pero con el tiempo se transformó en un gesto cargado de simbolismo que conecta la historia íntima de una familia con la memoria de la ciudad.
Vestida de novia, María avanza lentamente por calles conocidas, del centro de Culiacán; Catedral, el Mercado Garmendia, El Santuario, el Edificio Central de la UAS. El atuendo representa la promesa eterna del amor y la permanencia del recuerdo, más allá del tiempo y la ausencia.
Está vez porta una mantilla con la palabra justicia, lo hace para que este recorrido cuente con un blindaje anual de prepuesto. Ahora solo hubo sonido, prefirió no usar su tarjeta de crédito para que la acompañara la banda.









