De buena a regular la pesca de camarón

De buena a regular la pesca de camarón

Precio y bajos costos de producción sostienen rentabilidad pesquera

En el campo pesquero Paredones, enclavado en la bahía de Ohuira, la temporada 2025-2026 de captura de camarón tuvo un buen inicio con volúmenes de pesca de entre 50 a 100 kilos por embarcación, pero una semana después tuvo una caída de 60 por ciento.

Sin embargo, dada la eficiencia de los motores fuera de borda recién adquiridos, la baja producción del sistema lagunar aún genera utilidad para los pescadores, aunado a que el precio, con cuestiones de oferta y demanda, va en aumento.

Y aunque el mercado reacciona lentamente al alza, los precios base en punto de arribo se han establecido en 70 pesos el kilogramo de crustáceo de talla chica y hasta los 110 pesos por kilogramo para exportación. Ambos son suficientes para tener una utilidad, afirmó el pescador Salvador Sandoval, socio de la cooperativa Eustaquio Urías Valdez.

Poco antes de las 9:00 horas del pasado martes, él llegó al embarcadero del campo pesquero Paredones. Había trabajado con su atarraya nueve horas arrastrándola a motor en la bahía. En ese lapso sacó unos 100 kilos de camarones. Las tallas son diversas y la calidad también. Predomina el camarón azul, dice.

Antes de zapar, gastó unos mil pesos para comprar gasolina, hielo y el “lonche”, y obtendrá unos 7 mil pesos si el precio de camarón se mantiene en los mercados locales y nacionales en 70 pesos el kilogramo.

Pero del ingreso no todo es utilidad pues a los costos de operación hay que sumar el desgaste de la embarcación, los daños a las redes por tortugas, delfines y peces más grandes que se alimentan del crustáceo que se atora en la malla, y principalmente, el desgaste del motor, cuyas refacciones y mano de obra son superiores a las de un automotor.

Salvador considera que la temporada tuvo un buen arranque en el segundo día, esperanzador, luego del desastre de la anterior 2024-2025.

Su experiencia indica que el camarón que recién sacó tendrá buena demanda comercial pues tiene el tamaño, el peso y el color azul, que los comensales prefieren.

Atribuyó estas condiciones a la fecha de apertura de la temporada, la cual, a su juicio, fue mejor que la de la temporada anterior cuando los retrasaron hasta octubre.

“La temporada ha empezado bien. Tendrá sus bajas, como todo, pero si la cantidad se mantiene es probable que nosotros tengamos una buena pesca. Ojalá”, dice.

El pescador ha entregado ya su producto en el recibo del grupo, y se prepara a descansar, dormir durante el día, pues al caer la noche de nuevo zarpará a la pesca de camarón.

En ese punto a unos metros del embarcadero, el recibo que durante unos cuatro meses atrás estuvo vacío, acumulando telarañas y moscas, ha ganado actividad. Hombres forzudos descargan taras en mesas de acero inoxidable. En ellas, manos enguantadas diestras de mujeres descabezan el crustáceo con rapidez. Lo colocan en escurridores plásticos que vacían en nuevas taras para su pesado. Luego, el camarón es enfriado a hielo. Más tarde, cuando llegan los camiones refrigerados serán de nuevo empacado y cargado, conducido hasta una congeladora en donde será organizado por talla para su exportación. Los que no pasen las medidas y peso, serán enviados a los mercados populares a disposición de los clientes finales.

A unos pasos de allí, Abelardo Portillo López ha organizado a su equipo de trabajo. Él está seleccionando 160 kilos de camarón que un solo pescador logró durante la noche.

Aseguró que el tamaño, el peso y el color es bueno. “Aunque es deseable un mejor volumen. Es un poco menos que otros años, pero mejor que la temporada anterior. Este es quizá un buen arranque”.

“Con el tiempo y a medida que la temporada comience y los pescadores se lancen sobre la bahía, el volumen va a disminuir, pero esperemos que se mantenga, cuando menos”, opinó.

Portillo López aseguró que la experiencia indica que una fecha de apertura en septiembre es benéfica para todo el sector.

Irene Díaz López, una de las pocas mujeres que lidera un grupo de pesca de camarón, evaluó que la temporada ha tenido un arranque bueno, con tendencia histórica a la baja producción.

Ella ha contratado a cinco trabajadores eventuales para descabezar el camarón, y espera que las cosas se mantengan para que le economía pesquera mejore, después de la veda.

José Alfonso Chaparro Bojórquez, presidente de la Federación de Cooperativas Pesqueras Siglo XXI, aseguró que después de un buen arranque de temporada, la pesca bajó a “regular”. Y es que las pangas pasaron a sacar 30 kilos de camarón por jornada de 10 horas laborales cuando en la apertura se lograban hasta 100 kilogramos.

En Paredones y Topolobampo las tallas del camarón son de 25 a 42, y en El Colorado de 16 a 21, escaseando los tamaños under-15. “Con todo, la temporada es regular, y era lo esperado. La contradicción es en Agiabampo, Sonora, en donde toda la captura se ha desplomado, debido a la depredación previa que sucedió en veda”.

Artículo publicado el 28 de septiembre de 2025 en la edición 1183 del semanario Ríodoce.

 

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